El ente genealógico

LA EVOLUCIÓN DE UNA SONRISA (CLIQUEAR AQUÍ PARA VER UN ALGORITMO EN ACCIÓN)

Lo que yo entiendo por ente, por existente, es una estructura, individuo, proceso…en fin…lo que entiendo por ente es un proceso individual, individualidad que remite a su continuidad diacrónico temporal y su sincronicidad espacial. De modo que no remito al decir ente a un algo fijo, a un ser dado, puesto allí como un mero resultado, sino que remito a un desarrollo de resultados y a los resultados de un desarrollo…es decir, al fin y al cabo…remito a una genealogía. Alcanza con que yo diga pues que TODO ENTE ES UNA GENEALOGÍA DE RESULTADOS O LOS RESULTADOS DE UNA GENEALOGÍA…TODO ENTE ES GENEALÓGICO. Con esta afirmacion quizás queda superada la contraposición de ontología y genealogía.

Apología de la formación filosófica en tres actos

Apología de la Formación Filosófica en Tres Actos.

Acto I: Apología de la filosofia

Desde su origen y hasta nuestros días la filosofía ha sido objeto de ataques sin fin, provenientes de aquellos sectores precisamente renuentes a la aventura filosófica, y por lo mismo, renuentes a la búsqueda de un saber definido en términos de libertad especulativa. Contra la especulación creadora se abalanzaron los exaltadores del sentido común, los escépticos, los cínicos, los relativistas, los creyentes empecinados, etc., todos ellos con el objetivo más o menos solapado de reducir o incluso destruir al pensamiento humano, limitándolo a pautas forzadas o condenándolo a una inocuidad que de todas formas nunca dejo de ser más que aparente. Contra la libertad implicada en esta especulación y por temor a la incertidumbre o por ansia de poder se sublevaron inútilmente toda clase de dogmatismos y totalitarismos. Inútilmente, digo, porque tan pronto el fanático, el obnubilado por ideas fijas que no controla, pretende atrapar la realidad en sus pobres redes de conceptos sin riesgo, la realidad se le evade y con ella la propia inteligencia. El porqué de estas sucesivas intentonas oscurantistas seguramente no podremos terminar de entenderlo nunca. De lo que podemos estar confiados es que la reflexión, la antorcha del libre pensar, jamás podrá ser apagada por las huestes del odio y la oscuridad, y a su paso triunfal, con la humanidad tras ella, se abrirán una y otra vez las sendas de la verdad. Claro que esta confianza no es más que la fe y la esperanza perdurables en un pleno futuro para la humanidad, definible básicamente en terminos del progreso teórico, es decir, en términos de avance conceptual por el campo del esclarecimiento mental y vital. Fe que a su vez es inobjetable por el mero hecho de que perderla seria renunciar de antemano al sentido de nuestra presencia aquí, en la Tierra.

Acto II: Apología de la educación formadora

La educación, en tanto que proceso humano, esta signada por pautas dinámicas que no son ajenas a lo teleológico. Esto no quiere decir que no se pueda pretender una educación exenta de fines declarados, inconciente del significado, la entidad y las conexiones de los conocimientos y procedimientos que pone en juego. Es contra esta clase de educación, muchas veces subordinada a ideologías de indole totalitaria o a sectarismos religiosos, étnicos, económicos, etc. que repugnan muchas veces al intelecto, y también contra esa otra que desde ámbitos que le son en buena parte ajenos es conducida al utilitarismo, a la función, de no probada estatura, de simple herramienta de instrucción y capacitación, es contra esa clase de educación que debe movilizarse sin tregua el intelecto en su rectitud. En la mayor parte de los casos, a no ser que no se quiera pensar debidamente, se comprende inmediatamente cuándo un sistema educativo está viciado en sus fundamentos y atenta contra los propios fines que debería perseguir. Pero cuando se dice que la educación simplemente capacita, instruye, este reductivismo sutil no es fácil de notar, de socavar en su aparente claridad y consistencia. Por ello es necesario contraponer una y otra vez el concepto de formación al concepto de instrucción y sus variantes, siempre que se pretenda hablar de educación de un modo serio. Porque la instrucción, fácilmente asociada con la educación laica, técnico- científica, pero también dada en procesos de aprendizaje que conducen a meros disciplinamientos manuales o mentales, es la finalidad práctica, secundaria, de la educación, y de ningún modo la primaria. Lo primero en educación es formar, esto es, contribuir a la constitución plena de la dignidad personal, de la autodisciplina que permite la convivencia ética, situando la capacitación del individuo no con vistas a transformarlo en un medio o instrumento en procesos técnicos sobre los cuales no tiene dominio, sino con vistas a la vida personal en su totalidad, abarcando la destreza técnico- científica pero tambien la expresión artística, el deporte, la higiene y buen trato, la sociabilidad, el disfrute ocioso, el juego, la artesanía, la reflexión más allá de lo superficial, la sexualidad y los afectos, etc. Con esto quiere decir que lo que actualmente ocurre en nuestras sociedades tecnocráticas y economicistas es un gran vaciamiento de sentido en la educación que conduce necesariamente al anquilosamiento de la personalidad. Admiramos aún a los aristócratas griegos sin comprender hasta que punto su educación era superior a la que actualmente reciben la mayor parte de los jóvenes del planeta. Porque ellos no eran “instruidos” sino continuos buscadores de la excelencia personal. Incluso, lo cual no alabo, desdeñaban en mucho las cuestiones prácticas concretas, con lo cual queda clara la distancia entre su modo de educarse y vivir y el nuestro. Así pues, formar e instruir no son procesos opuestos, pero tampoco equivalentes. Y esa no equivalencia implica la subordinación de la instrucción a la formación como un presupuesto de toda acción educativa que se pretenda auténtica, provista de sentido.

Acto III: Defensa de la formación filosófica.

La formación, proceso dialógico de aprendizaje-enseñanza por el cual las personas se constituyen mutuamente con la mayor plenitud que les es posible tiene como parámetro evidente el de la dignidad humana. Este parámetro, tal y como lo afirma Pascal, tiene su vértice diamantino en la facultad pensante, en el libre pensar, que al tiempo que culmina nuestra dignificación, nos permite conocer hasta que punto nuestra concreción última, cualquiera sea ella, es imperfecta y miserable en relación al ideal que se trasluce a cada paso en el proceso de crecer y madurar como persona. Y puesto que no hay, al fin y al cabo, persona digna sin capacidad para la libre reflexión y por lo tanto, para la especulación creativa, no hay individuo humano que pueda prescindir en su vida, ya sea de un modo circunstancial o regular, de intentar, al menos, pensar por si mismo, autónomamente, es decir, filosofar. Así se explica y fundamenta el valor de la filosofía como enseñanza y práctica en la vida de los individuos: no hay auténtica formación humana sin formación filosófica. Preguntar si vale la pena formarse filosóficamente es preguntar si vale la pena pensar, lo cual es absurdo a menos que pretendamos hallar dignidad en no pensar, en desistir de lo que nos hace humanos.

La sencillez radical de Einstein

¡Con cuánta sencillez era capaz este hombre, Einstein, de llegar a la radicalidad en sus afirmaciones!…Por eso he decidido hacer algunos comentarios.

MI VISIÓN DEL MUNDO ALBERT EINSTEIN Escrito en 1930. Publicado en inglés en 1931, en el tomo 13º de “Living Philosophies” (New York).

“Pienso mil veces al día que mi vida externa e interna se basa en el trabajo de otros hombres, vivos o muertos. Siento que debo esforzarme por dar en la misma medida en que he recibido y sigo recibiendo.”

Comentario:

La idea de mérito remite muchas veces a nuestro propio esfuerzo y su recompensa pero mas allá de esta inmediatez surge esta cuestión: la de que todos nuestros esfuerzos y recompensas no serían posibles sin el concurso de la comunidad que los alimenta y sostiene…de modo que todo mérito individual es un mérito mediado por lo que ameritamos en ello, esto es, no se trata tanto de obtener recompensa sino de compensar lo que se nos ha brindado. Entre la compensación que brindamos por lo que recibimos y la recompensa de lo que hemos brindado hay un juego de solidaria interacción que solo el ignorar en mayor o menor grado la virtud de la devolución y la de la recompensa, la gratuidad gozosa que hay en ello, es lo que hace posible que seamos mutuamente despiadados. Lo justo aqui es tratar siempre de dar más de lo que se cree recibir y esto se logra, principalmente, creciendo personalmente hacia el mérito.

“Me siento inclinado a la soledad, oprimido muchas veces por la impresión de necesitar del trabajo de los otros. Pues no me parece que las diferencias de clase puedan justificarse: en última instancia reposan en la fuerza. Y creo que una vida exterior modesta y sin pretensiones es buena para todos en cuerpo y alma.”

Comentario:

Estupendo, estupendo. Conscientes ya, como Einstein, de la relación de merito entre lo que brindamos y lo que nos brindan, cabe pensar que cuanto menos exijamos a los demás menos expuestos estaremos a nuestra propia autoexigencia. Si somos sobrios en nuestro querer, si queremos poco pero ricamente dentro de los límites de alguna clase de frugalidad mental y corporal, entonces no somos injustos o somos lo menos injustos posibles con los que nos otorgan su vida y podemos hallar mas fácilmente una tranquila satisfacción por no tener que exigirnos más de lo que podemos para compensar lo que se nos ha otorgado…a menos que actuemos, claro, cruelmente, peor que animales de rapiña.

“No creo en absoluto en la libertad del hombre en un sentido filosófico. Actuamos bajo presiones externas y por necesidades internas. La frase de Schopenhauer: “Un hombre puede hacer lo que quiere, pero no puede querer lo que quiere”, me bastó desde la juventud.”

Comentario:

Aquí vemos la profunda influencia de Schopenhauer sobre Einstein, influencia que, estimo personalmente, ha llegado a su teoria de la relatividad general directamente desde “El mundo como voluntad y representacion” y se manifiesta con fuerza indeleble en ese determinismo fatalista al cual, como Schopenhauer, nunca renunció.

“No tiene sentido preocuparse por el sentido de la existencia propia o ajena dese un punto de vista objetivo. Es cierto que cada hombre tiene ideales que lo orientan. En cuanto a eso, nunca creí que la satisfacción o la felicidad fueran fines absolutos.”

Comentario:

¿Leemos a Einstein o leemos a Schopenhauer a traves de Einstein, en esta frase?

“La vida me habría parecido vacía sin la sensación de participar de las opiniones de muchos, sin concentrarme en objetivos siempre inalcanzables tanto en el arte como en la investigación científica. Las banales metas de propiedad, éxito exterior y lujo me parecieron despreciables desde la juventud.”

Comentario:

Einstein se perfila aqui dentro del ideal del sabio desinteresado, y por lo tanto dentro del desinterés que recomendaba Schopenhauer como contraposición del espiritu a las veleidades de la voluntad ciega. Por supuesto que aqui no hay que ignorar la tendencia genial hacia lo contemplativo, que aleja de lo concreto para remitir a la verdad asintótica y soñadamente bella.

“Nunca pertenecí del todo al Estado, a la Patria, al círculo de amigos ni aún a la familia más cercana. Si siempre fui algo extraño a esos círculos es porque la necesidad de soledad ha ido creciendo con los años.”

Comentario:

Un alma declara su independencia cuando declara su necesidad de soledad, cuando se aparta de la fricción rebañera para abrir su propio camino original.

“Mi ideal político es la democracia.”

Bah…..

“Sé, claro está, que para alcanzar cualquier objetivo hace falta alguien que piense y que disponga. Un responsable. Pero de todos modos hay que buscar la forma de no imponer a dirigentes. Deben ser elegidos.”

Comentario: Con lo cual ya esta Einstein a punto de afirmar que aquel ideal es problemático. Se necesitan responsables…y la mayoria no es casi nunca responsable a no ser si es educada para ello.

“Para hablar con propiedad, el Estado no puede ser lo más importante: lo es el individuo creador, sensible. La personalidad. Sólo de él sale la creación de lo noble, de lo sublime. Lo masivo permanece indiferente al pensamiento y al sentir.”

Comentario:

Si, claro…¿pero como sostener el valor de lo personal, de lo destacado, de lo jerárquico, si queremos aplanar la vida segun los requisitos de la masa, de la mayoria arrebañada alrededor de la demo-demagogia? No se trata de democracia…se trata de república, siendo democrática.

“Con esto paso a hablar del peor engendro que haya salido del espíritu de las masas: el ejército al que odio. Que alguien sea capaz de desfilar muy campante al son de una marcha basta para que merezca todo mi desprecio; pues ha recibido cerebro por error: le basta con la médula espinal. Habría que hacer desaprecer lo antes posible a esa ancla de la civilización. Cómo detesto las hazañas de sus mandos, los actos de violencia sin sentido, y el dichoso patriotismo. Qué cínicas, qué despreciables me parecen las guerras. ¡Antes dejarme cortar en pedazos que tomar parte en una acción tan vil!”

Comentario:

Todas las guerras no son más que un camino para demostrar la inutilidad de las guerras…un camino que sin embargo aun no ha conducido a la demostración esperada.

Izquierda y derecha: una dicotomía que se disuelve

Izquierda y derecha, una vieja señalización de la política que resulta ya un lugar tan pero tan común, un topos tan forzoso para los que discuten sobre el régimen político que salirse de él podria llegar a constituir un delito de conciencia. Se trata de un esquema de oposición sencilla, como el de bondad-maldad o el de tuyo-mio y con la misma finalidad de simplificación didáctica de la conducta. La vigencia de su uso, a pesar de la decadencia de los esquemas ideológicos, es una prueba de que la inercia conceptual existe y se propaga mucho mas allá de la necesidad de la conservación del concepto. La señalización simplista de izquierda versus derecha ha sido un método muy adecuado para reclutar conciencias durante la guerra fría, por ejemplo, pero hoy no se tiene más que una dupla de palabras que se usan con la sensación lóbrega de que su uso no impedirá que tarde o temprano se encuentre completamente huera de significado o importancia, a pesar de la traba prejuiciosa que impide su desuso.

Creerán los llamados derechistas y los llamados izquierdistas que este esquema de oposición separa las aguas y permite la distinción entre las buenas intenciones y las malas intenciones…pero lo que en realidad hace este esquema es impedir que la política se vuelva asunto práctico y práctica de decisiones en torno al régimen de convivencia y gobierno con independencia de criterio, para conservar aires de confrontación ideológica que terminan degenerando en bipartidismos cómodos donde lo que se presenta de uno u otro lado puede llegar a ser de notoria semejanza.

Afirmo que hay que terminar de una vez por todas con el tranquilizador esquemita de izquierda-derecha y aceptar la complejidad de la cuestión política.

Contra la medicalización de la psicología

1) La posición del psicoánalisis es controversial y equívoca desde la postura original del propio Freud, que quiso embretar la psicología en un enfoque médico y el enfoque médico en un enfoque fisiológico…con lo cual pretendió reducir el conocimiento de lo mental a un mera sintomatología y patología comparada y objetivas. El psicoánalisis, pues, es un método que no llega a caer dentro de este esquema deseado pero que tampoco escapa de él…es un metodo límbico entre una psicologia que quisiera seguir siendo psicología y una psicología que quiere someterse al modelo médico. El aporte a la psicologia por parte de Freud, en tanto que filósofo, es notable aunque hay que dejar bien claro aquí que Schopenhauer es el antecedente de Freud en casi todas sus afirmaciones sobre la sexualidad y la represion sexual…y que este aporte se encuentra cargado de cientificismo y de renuncia a lo filosófico. Si consideramos que la doctrina psicoanalítica no es ni medicina ni filosofia,…si llegaramos a considerar esto, y yo no me atrevo a tanto, entonces saltaría a los ojos la difícil situacion del psicoanálisis.

2)La psiquiatria tradicional,en cambio, no tiene estas contrariedades sino que constituye desde su inicio una medicalización de la psicología, una reducción de la psicología humana a terapia del cerebro sin los conocimientos de un neurólogo. Sintomatología y patologías estan aquí perfectamente señalizadas y tabuladas, aunque ni los síntomas ni las patologias parezcan ser otra cosa mas que juegos conceptuales de difícil contrastación empírica. El electroshock, las lobotomias, los lavados químicos de cerebro son parte de esta parafernalia que hace parecer al psiquiatria un hombre que merece la bata blanca y no un estrafalario imitador de médico. El único problema que continuamente debe enfrentar la psiquiatria no estriba en dudas filosóficas sino en la necesidad constante de medicar aunque las mentes no dejen de delirar, aunque la solución le llegue a sus enfermos mentales no sin la intervención de factores ajenos a lo estrictamente terapéutico como el afecto, la rehabilitación social, el trabajo, el arte, la alegría de vivir, la fe. Además, a diferencia del psicoanalista, el psiquiatra también tiene entre sus virtudes la de ser el complemento necesario del carcelero pues a aquellos a los que el prurito legal impide juzgarlos según su responsabilidad criminal se los conduce ante el psiquiatra, cuya capacidad para recluir por tiempos larguísimos sin revisión de la condena es prodigiosa y cuya capacidad para calmar la furia criminal también es proverbial…una descarga de cientos de voltios en las sienes no es algo despreciable ni irrisorio ni ha sido poco frecuente.

El compás de la eternidad

Este es un comentario a “Psicología: Esencia y Realidad del alma” de Maximilian Beck…

Dice Beck:

“Si posee algún sentido el pensar la esencia “mundo”, es decir la forma unitario-suprema de todos los contenidos particulares de mundo, aquella que no es la suma de las cosas particulares del mundo, sino que es tan distinta de ellas como lo es la esencia del triángulo de los tres ángulos y lados que lo constituyen-si posee sentido, decimos, pensar esta esencia elemental “mundo” como ser viviente (siendo tambien el espacio y el tiempo solo momentos particulares de él, al lado y junto a los demás), solo en este caso tendrá, incluso, gran sentido postular un “anillo del eterno retorno”

Comentario:

Aquí el concepto de forma se aproxima al de estructura o es equivalente a él pues de una estructura estamos de acuerdo en decir que se caracteriza por su unidad, unidad estructural que consiste en la codeterminación continua de todos sus acontecimientos, codeterminación que hace de la estructura un acontecimiento individual, un individuo. Si pensamos la forma dispersa, disgregada, nos alejamos del concepto de estructura, pero aquí se habla de forma unitaria, de forma individual, de individuo, de estructura. De modo que el universo, la totalidad de lo existente, es pensada como estructura de todas las estructuras, como estructura suprema, o dicho con menos ampulosidad, como estructura respecto de la cual toda estructura se encuentra comprendida, contenida en ella…como particularidad. El universo puede considerarse pues un individuo y con esto queda postulada su continuidad procesual eterna, su organicidad completa. Esta es la hipótesis mas simple posible y nada en nuestra experiencia indica que se trata de una hipótesis errónea. El universo individual y orgánico…un gran animal cósmico. Pero la individualidad del universo, puesta como orgánica, es tambien su multiplicidad infinita, a menos que consideremos su simplicidad como una simplicidad dada como una pura identidad indiferenciada, como mera totalidad, y ello significa no considerarlo ya como estructura sino solo como átomo parmenídeo respecto del cual toda diferenciación, toda contingencia no seria constitutiva sino solo ilusoria o accidental…tal es la tesis en la que insistia Bruno para distinguir a Dios de su manifestación cósmica. Pero tan pronto consideramos al universo como una totalidad orgánica afirmamos con ello que su totalidad no es independiente de las particularidades infinitas en que se diferencia, sino que es una totalidad constituida por ellas y a las cuales constituye…no es una totalidad presente a sus partes sino presente en sus partes, a traves de sus partes, que la presentifican, que la median…y a su vez no es una multiplicidad presente a si como tal multiplicidad sino solo mediante la totalidad que la posibilita. El universo es una totalidad potencial de presencias infinitas y la presencia múltiple de esa potencia total, total no en el sentido de todopoderosa pues no lo es si ha de ser continuamente mediada por las finitudes que la diferencian. Aquí surge la experiencia del vacío como experiencia de esa totalidad…una totalidad que es solo continua como continua diferenciación y presentificacion de su vaciedad posibílistica, de su poder ser indeterminado, y en ese vacío que se da a la multiplicidad de los acontecimientos se experimenta a su vez no la presencia de lo múltiple a lo múltiple sino su mediación ausente siempre. La totalidad es una totalidad ausente y no presente…lo presente es la infinitud presencial de lo múltiple, que se presenta ante la ausencia y desde la ausencia. El triángulo no esta presente en sus ángulos y lados sino que es la ausencia que aquellos lados y ángulos presentifican de manera múltiple, el triángulo es la totalidad ausente de sus partes, no esta en ninguna parte, en ningún ángulo, en ningún lado. El triángulo implica un devenir de un lado a otro y de un ángulo a otro, una mediación por medio de sus ausencias de las presencias múltiples de sus lados y ángulos. Ello a menos que escalemos hacia una totalidad donde el triángulo se reduce a parte, a particularidad…pero esto no es posible suponerlo con respecto a la suprema totalidad del universo.

Con respecto al concepto de esencia, al que recurre Beck, el es innecesario si entendemos que la totalidad no se sostiene a si misma y a sus particularidades sino que es sostenida por sus particularidades y su cualidad de potencial con respecto a las presentificaciones que la confirman no es tal sino justamente por estas presentificaciones que continuamente la reactualizan como tal potencial. De modo que no hay esencia, no hay orden figurativo sino solo la continuidad de las configuraciones que constituyen y son constituidas en la estructura. Tal vez hemos entendido a Beck, tal vez lo hemos comentado de manera productiva, pero…¿Por qué esto supone el eterno retorno de la “vida”, de la organicidad universal? “…no es absurdo,o sea, lógicamente contradictorio en si, aunque si atrevido, decir lo siguiente:

“Constituyendo la esencia de cada individualidad el ser universalmente relacionado y distinguido de una manera en absoluto inequívoca, respecto al mundo ¿Qué ocurriría si “este mismo mundo” con su espacio homogéneo y su tiempo único y homogéneo no fuera sino una de las infinitas repeticiones reales de la esencia “mundo”, en cuanto ser viviente?”

Comentario:

Vemos en este fragmento la necesidad de Beck de distinguir la esencia mundo del mundo tal como es dado…la totalidad del mundo como potencial de la totalidad del mundo como presentificación múltiple. Pero no hay tal totalidad presente, presente a si misma como múltiple, porque lo múltiple se ausenta en la totalidad que lo posibilita, cada presente individual es un presente íntimamente indeterminado y exteriormente incognoscible…esto es justamente lo que destaca confusamente Beck al señalar el carater inequívoco de la existencia individual, el carácter por lo tanto único e irrepetible de lo que se presenta en la eternidad desde el trasfondo vacío de lo posible y hacia la ausencia, hundiéndose en ese vacío. La dificultad de Beck consiste en la manera precaria en que sostiene la unicidad, simplemente sosteniéndola, postulándola, pero no llegando a comprender que si ella existe, existe como lo indeterminado que no puede ser retenido por lo dado, que no puede ser constituido sino que continuamente constituye. En realidad no es tanto el carácter inequívoco como el error de la mirada externa sobre la intimidad de lo individual, el error que puede captar lo concreto pero no el derrame infinito de las posibilidades que lo hacen y deshacen de manera continua. No hay tal espacio-temporalidad homogénea y es por ello que una ciclicidad del tiempo, una ciclicidad de la totalidad potencial, una ciclicidad, por lo tanto, del vacío y sus concreciones, no implica una ciclicidad homogénea de lo múltiple, de lo dado, de lo engendrado y atravesado por el devenir de ese totalidad. Digamos que la totalidad es cíclica pero solo cíclicamente fantasmática sin arrastrar en su ciclicidad la concretez que la presentifica al desplegarse. Esto no quiere decir que hemos recuperado aquí la idea de esencia de otra manera pues no hay retorno si no hay ciclos y no hay ciclos si no hay concreción, de modo que es la unicidad de cada presente, de cada individuo lo que hace posible el retorno. A ello es a lo que precisamente apunta Beck…

“¿Es pura casualidad el que Nietzsche conectara con la intuición ¡Siempre de nuevo! de la vida individual la idea del “anillo nupcial de los anillos, el anillo del retorno.”

Comentario:

La “vida” del universo solo puede salvarse en nuestra concepción de ella de la mecánica y muerta repetición si a la ciclicidad del retorno se le adhiere como a un cuerpo vivo la novedad, la irrepetibilidad de sus concreciones y por lo tanto la novedad de todo ente, de todo evento, de todo individuo, novedad en el todo y respecto al todo que emana de su infinita potencia, novedad que se hunde en ella para hacerla otra vez, y otra vez, y otra vez, no concreta en un esqueleto de determinaciones alguna vez fijas en una universalidad abstracta (en una esencia) sino puesta como margen hacia un plus, un plus de “vida”. Beck se acerca a la interdependencia entre la potencia del universo, su carácter de totalidad vacua y su concrescencia, su presentificación desbordante de novedad múltiple e infinitamente diferenciada…

“…¿tiene acaso sentido pensar la existencia objetiva del espacio vacío y el tiempo vacío sin un “mundo” coexistente? Quiero decir, ¿pensar un espacio y un tiempo que no pertenecieran a un determinado mundo que los llene? ¿Pensamos acaso el concepto “mundo” como lo real material que llena el espacio vacío y el tiempo vacío, haciendo abstracción del espacio y el tiempo? ¿No pensamos, más bien, el espacio vacío y el tiempo vacío como coordinados de modo esencial y determinado a las cosas reales del mundo que los llenan, por decirlo así, como el receptáculo necesario, como el medio necesario de éstas?”

No, no podemos pensar las presencias que se multiplican, que florecen, que efervecen en la eternidad de todos los ahoras, no podemos suponer la infinita riqueza y novedad continua del universo sino es emanando del vacío espacio temporal, o de la vaciedad misma que describimos en espacio o describimos en tiempo, pero que es una y la misma vaciedad bajo ambos aspectos, vaciedad de lo total que no se completa nunca en una presencia sino que se mantiene ausente en toda presencia como su indeterminación. Pero el vacío no es ámbito, no es ocasión fija para los acontecimientos sino que es la fuente de la que brotan los acontecimientos, la unidad ausente de lo que se presenta, la individualidad que es atravesada por y que atraviesa los aconteceres, que los pone en relación y que es puesta por esta relación en cuanto espacio, y que los desliga hacia su unicidad en cuanto tiempo, tiempo que es justamente como unicidad y novedad de los aconteceres, como devenir que los reunifica continuamente. Y el vacío tampoco es un ser dado sino justamente la ausencia en que se da toda concreción y por la cual es posible toda concreción…¿Cómo habría de acontecer la novedad sino estuviera ausente para ello? ¿Cómo habría de dejar paso lo dado a lo novedoso si no estuviera incompleto, si no estuviera rezagado respecto de la ausencia que nunca llena. Lo concreto no llena el vacío y es por esto que hablamos de vacío…¿cómo hablar de vacío si se diera una plena concreción de lo posible? La ausencia juega eternamente con la presencia a un juego de encuentros y desencuentros que nunca termina, que retorna por ello al encuentro y al desencuentro y hace y deshace en ello la eternidad.

Sigue Beck:

“Mas, no hay realidad sino en cuanto concreción, en cuanto compenetración recíproca de las esencias, en cuanto materialización. También espacio y tiempo poseen, por lo tanto, existencia real solo en cuanto “existen al mismo tiempo” con todas las demás determinaciones que experimentan la realización”

Comentario:

Aquí ha visto el filósofo la unidad dialéctica de lo concreto, de lo dado, y de lo no dado, del vacío, de lo posible. Asi como lo dado, lo concreto, en su multiplicidad de infinitas presencias solo se presenta mediado por la ausencia en que se diferencia, por la vaciedad de la que emana y en la que se vuelca, asi también este vaciedad solo lo es como posibilidad de concreción, como posibilidad de lo dado…no hay ausencia sino en cuanto presencia ausente, y no hay presencia sino como un ir al encuentro de lo ausente. Toda presencia presenta indeterminadas posibilidades de nuevos encuentros y no es meramente un resultado, toda posibilidad es la ausencia de un darse, de un presentarse.

Una bella intuición de Beck:

” Quien no se cierra al ritmo de todo ser y todo acontecer terrenales, quien es apto para percibir en los fenómenos astronómicos e históricos la “música del mundo”, una “música” que se edifica sobre “tiempos” cada vez más pequeños, temas y compases, hasta descender al detalle de lo cotidiano y de la calle, de la vida orgánica y de la ley física, llegando a las partículas en apariencia más casuales y perdidas, quien divisa el ritmo incluso en el destino de las culturas y de los hombres individuales, aquel para quien lo grandioso y liberador de tal imagen del mundo no supone nada contra su posibilidad y su verdad (pues no confunde la aridez utilitarista, estrechez y limitación con la razón), ese dirá que los puntos de arranque efectivos son más que suficientes para no tomar por una poesía subjetiva el balbuceo de Nietzsche sobre el anillo del retorno, sino por un conocimiento rico en presentimientos.”

Comentario:

Si, el concepto de ritmo, la categoria “ritmo” exige un amplio desarrollo y comprensión. A distintas escalas el universo es rítmico, desde el micro al macro ritmo, y esta ritmicidad es lo que parece sostener la permanencia en medio de la fugacidad, esta ritmicidad parece ser lo identitario a través de la marea de las infinitas diferenciaciones…ritmo es retorno, retorno aquí y allá y en todas partes pero sin volver atrás…ritmo viviente, es decir, ritmicidad y no ciclo que cierra un círculo sino que atravesada por otras ritmicidades desemboca un poco mas allá, espiralizada. Un subritmo en relacion a un ritmo genera una totalidad espiral y esto es pues, el universo, una espiral infinita, un retorno que nunca es, de escala en escala, un retorno a lo idéntico desde su infinita diferenciación…cada espontaneidad abre el círculo de lo idéntico y lo lanza a la espiralidad, cada intento de ir atrás es un ir más allá siempre. Otra vez equivale aquí a nuevamente. Al intuir esta integralidad entre lo micro real y lo macro real, integralidad por la cual la ciclicidad de lo mínimo vivifica la ciclicidad de lo máximo, también podemos intuir el ciclo eterno, el ciclo cósmico, y al final de cada contracción del vacio silencioso y disipado el vuelo del Ave Fénix. La critica necesaria al tiempo lineal y muerto del cristianismo la hace Beck, ahorrándome el esfuerzo:

“Qué Dios fuera aquel que, tras de toda la eternidad descendiera de repente una única vez para crear el mundo, y que prestara a ese instante de la existencia del universo en la infinitud de toda eternidad aquella significación que el pensamiento europeo le atribuye. Y ¡qué mundo contingente, risiblemente tonto sería este! Sólo un craso placer activista para el que el carpe diem es la confesión de fe puede ser sordo- partiendo de la perspectiva de rana que hincha el momento actual hasta absolutizarlo- para EL COMPÁS DE LA ETERNIDAD.”

La tiranía democrática

La educacion doctrinaria puede sustentar una tiranía con mucho mayor eficacia que el ejercicio de la represión brutal por parte de unos gobernantes sin escrúpulos que no tuvieran en cuenta la necesidad logística de hacer que su tiranía sea refrendada de una manera al menos displicente por la mayoría…es decir que una tiranía democrática (basada en el consentimiento mayoritario) tiene que desarrollar tarde o temprano la educación doctrinaria y encuentra en ello su éxito relativo respecto de una tiranía basada en el simple artilugio de la amenaza o la fuerza. Si a ello se le agregan tácticas de manipulación de masas como la propaganda a través de los medios masivos de comunicación, la censura de la información alternativa, el bloqueo comunicacional con el exterior, etc., no solo se tiene una tiranía eficaz sino largamente perdurable, que incluso puede refrendarse cada tanto con votaciones no concretamente manipuladas sino solo psicológicamente.

Una tiranía democrática tiende a perpetuarse no por el mero ejercicio del poder sino por el reclutamiento continuo de las voluntades. Su gran punto débil es, por lo tanto, la pérdida del carisma de los gobernantes y la vejez de la doctrina inculcada…No es cierto, en cambio, que una tiranía democrática pueda desfallecer por el mero hecho de ser una tiranía, pues ella puede mantener la efervescencia democrática, el aliento de continuidad y emotiva adhesión, e incluso conducir al pueblo tiranizado por el camino de los beneficios estratégicos aunque sea al costo de la libertad personal.

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