Filosofando con pedregullo

Revuelvo un pequeño montón de pedregullo y hago el siguiente razonamiento…. Tomo un puñado y lo suelto, tomo otro puñado y lo suelto…¿Cuál es la probabilidad de que despues de un período lo suficientemente largo vuelva a tomar el MISMO puñado? La pregunta, que tiene un carácter matemático, exige ya una abstracción de las condiciones reales desde el momento en que la formulo, porque lo cierto es que no volveré a tomar jamás el MISMO puñado si entiendo como el MISMO uno idéntico por completo al que tomé en primer lugar y que se supone que tiene en él una réplica. La replicancia es imposible por el simple hecho de que entre el suceso “Tomo el puñado X” y el suceso “Tomo el puñado X* ” se han dado cambios de toda clase y nivel, como el envejecimiento de mi mano o el desgaste de las piedras por la friccion mutua al tomarlas en mi mano. Pero aún cuando el puñado X y el X* tuvieran características que mi percepción aun tecnológicamente perfeccionada no pudiera discernir, de modo que prácticamente pudiera afirmarse la identidad entre ellos…ello no sería la garantia de que son prácticamente el MISMO puñado pues pudiera ser que las piedras de que se trata en cada uno de ellos son simplemente piedras similares pero no las MISMAS piedras…¿qué quiero decir? Que en realidad no es el isomorfismo entre el puñado X y el puñado X* a lo que llamamos identidad desde el punto de vista practico sino a la proveniencia de las piedras que estan en X* respecto de las piedras que estan en X. El isomorfismo entre las piedras de X y de X* solo es un rastro que nos permite suponer esta proveniencia, este ser devenidas de las piedras de X* de las piedras de X, una a una, pero no la prueba absoluta…podría tratarse en cambio de puñados gemelos de piedras…¿y quien puede asegurar que no existen tales puñados gemelos? La gemelidad es justamente una causa probable de confusión por la tendencia de nuestra mente a asimilar identidad con isomorfismo…pero que quede claro…el isomorfismo es solo un rastro probable y ni siquiera necesario de la conservación temporal de la identidad de un ente…incluyendo los puñados de piedritas. De modo que la pregunta que hemos hecho puede formularse nuevamente del modo siguiente: ¿Cuál es la probabilidad de que tome, despues de un cierto período de tiempo un puñado X* devenido de un puñado X que anteriormente hubiera tomado? Sin embargo esta formulacion carece de un grave defecto pues esta claro que si en el puñado X hay m piedras todo puñado X* de piedras devenidas de las piedras de X pero con n piedras siendo n<= m es un puñado devenido de X y por lo tanto no necesariamente lo que llamamos EL MISMO QUE X…de modo que debemos acordar en formular nuevamente la pregunta como sigue: ¿Cuál es la probabilidad de que tome, despues de un cierto periodo de tiempo el puñado X* devenido del puñado X con la misma cantidad de piedritas? Esta probabilidad incluye la probabilidad de que ninguna de las piedritas se quiebre o se pierda de modo que no esta totalmente librada al azar pues puedo proceder con mi montòn de pedregullo cuidando de que no se pierdan las piedritas ni se rompan por la fricción que les provoco. No es pues una probabilidad pura, en sentido matemático sino una probabilidad elegible en la medida en que puedo elegir comportarme de una u otra manera con respecto a mis hermosas piedritas…y aun así se me podría quebrar o podría perder alguna por lo cual debo someterme a autocontrol y controlar al mismo tiempo al montón de pedregullo…un ambiente de control es el único que me da las mayores garantias de obtener en algun futuro el puñado X* derivado de X, con la misma cantidad de piedras y lo mas isomorfo posible. Recapitulando…para realizar este experimento matemático con pedregullo tuve que introducir una clara abstracción de los cambios irreversibles como el envejecimiento de mi mano o las piedras, tuve que proponerme controlarme y controlar la situación de manera lo mas constante posible para evitar otros cambios irreversibles aun mas notorios como la ruptura o perdida de las piedritas, tuve que aceptar que el isomorfismo no podria ser el criterio absoluto de identidad entre un puñado y otro sino la derivación de un puñado respecto de otro, y tuve que considerar que a esta derivación había que agregar una exigencia de equivalencia cuantitativa…el cardinal de X y de X*, su recupero, deberían ser iguales. En total: la matemática es aplicable a lo real restringido a condiciones de control y recupero lo mas completo posible asegurado por alguna clase de equivalencia cuantitativa e ignora por principio la irreversibilidad temporal hasta el punto de que su ideal es el isomorfismo constante del conjunto de entes matemáticamente considerados, es decir, la inalterabilidad que lleva la temporalidad a una linealidad abstracta e irreal.

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