Nuestra cerebralidad técnica

¿Podriamos alcanzar por separado el conocimiento de lo fenoménico mental, de la cerebralidad con que nos objetivamos, independientemente del conocimiento de lo fenoménico extramental, de lo exterior a esa cerebralidad? De hecho, parece evidente que no, pues nuestra objetivación cerebral, ese cerebro ante el tomógrafo, o en la bandeja de disección, es un objeto entre otros objetos tan pronto como lanzamos nuestra atención sobre él…Incluso toda nuestra corporeidad, en cuanto nos objetivamos, se nos presenta no de un modo simplemente inmediato sino mediada por lo no corpóreo y mediándolo…el cuerpo se nos aparece como mediación de nuestra conciencia con lo que no es cuerpo y lo que no es cuerpo se nos aparece como mediación de esa misma conciencia que somos con nuestra objetivación en un cuerpo.

Lo fenoménico mental y lo fenoménico extramental se dan mutuamente entre si como mediadores, permitiéndonos nuestro cuerpo tener conciencia de lo que no es nuestro cuerpo y lo que no es nuestro cuerpo tener conciencia de lo que es nuestro cuerpo. Es en el juego de lo corpóreo y de lo no corpóreo que se da el conocimiento de lo mental así como se da el conocimiento de lo extramental por la vía fenoménica, por la vía de la percepción de lo otro de la conciencia, incluyendo la conciencia puesta ante si misma reflexivamente como lo otro…el cerebro.

Por otra parte, no es cierto que solo por la vía de lo fenoménico alcanzamos conocimiento, pues en ello olvidamos que somos conciencias que pueden situarse ante si mismas no ya objetivándose en una cerebralidad, sino como conciencias de si mismas, introspectivamente. Aquella reflexividad respecto del cuerpo con que nos objetivamos nos devuelve a nosotros mismos la conciencia de ser una conciencia frente a un cuerpo, es decir a una objetivación de si misma…La conciencia refleja se conoce en su reflexión como conciencia refleja…en un juego de espejo reflexivo que no se detiene ahí, porque la autoconciencia no es un estar estático ante si reflejándose sino reflejo de reflejo de reflejo…etc. El pensamiento es la vía de acceso al infinito.

La naturaleza del conocimiento humano se nos escapa tan pronto como queremos remitirlo a lo simplemente fenoménico, en una dependencia unidireccional con lo que se nos da perceptivamente. El pensamiento desenvuelve una existencia propia frente a lo fenoménico que no puede ser reducida a una dependencia de lo fenoménico, a una unidireccionalidad del dato respecto de la interpretación del dato…la interpretación del dato cae luego en la interpretación de la interpretación, en el argumento del argumento, en el infinito juego de la reflexión que no se detiene. El conocimiento humano es ante todo conceptual y no fenoménico y hay que entender por esto que es un conocimiento reflexivo, que se desenvuelve respecto del fenómeno en una dinámica que lo asume pero que no se deja esclavizar por su estar ahí. Esto es justamente el teorizar: es el ir conceptualmente mas allá de lo fenoménico para colocar en la imbricación de un esquema conceptual el fenómeno como dato en que se aplica la acción conceptual…acción conceptual que remite no solo al fenómeno-dato sino a lo posible no dado, no-dato, al futuro en tanto que artificio nuestro.

Cuando se teorizan esferas no se entienden esferas fenoménicas sino cierta esfericidad fenoménica y el juego del concepto de esfera en el plano de lo posible esférico en el que aquella esfericidad fenoménica es un dato que simplemente acompasa dicho juego conceptual, juego cuya aplicabilidad no solo estriba en la captación del dato-fenómeno sino en la producción y manipulación misma de lo esférico no ya como dato sino como técnica generadora de fenómenos.

Fijémonos en esta última cuestión: lo fenómenico también puede ser producción nuestra, en tanto que producción conceptual, producción técnica…de modo que la vía de la praxis concreta parece ser, más que la de lo meramente fenoménico o de lo introspectivo, la vía crucial para alcanzar el conocimiento de lo real…Pues si de algo difícilmente podemos dudar es de que nuestra acción técnica es real y produce realidad…y aquello fenoménico que se nos brinda por la acción tecno-pensante, nuestros artificios en el M/mundo, serán siempre el mejor testimonio de que no solo conocemos lo real sino de que somos reales, que actuamos realmente, y de que producimos realidad. El pensamiento es acción…y acción real. Alcanza con ésta…nuestra realidad, para entender que por lo real que somos hallamos la vía a la totalidad de lo real, aunque más no sea que en la perspectiva de esa parcial y técnica realidad que somos.

Anuncios

A %d blogueros les gusta esto: