La difamación de la libertad especulativa

No hay dicotomía alguna entre filosofía y ciencia sino que se ha llegado a establecer este dualismo como dicotómico por varios motivos históricos y cirscunstanciales. Kant ha contribuido a ello con su táctica de censura a la especulación, que implica de cierta manera una cancelación parcial de la misma en favor del causalismo y el cientificismo. El salvoconducto de la razón práctica no pasa de ser, una vez establecido el nomenclator categorial de la razón pura, un aliciente para los humanistas y cristianos frustrados. El positivismo y sus versiones constantemente actualizadas también han contribuido a ello y con una fuerza de convicción notable…basta considerar el desprecio generalizado hacia la metafísica, hacia la ontología, que ello engendró.¿Cómo es que se ha llegado a censurar o despreciar de tal manera la libre e imaginativa especulación para finalmente llegar a admitir, popperianamente, que la libre especulación es la fuente de las hipotesis “más” cientificas? Hay otras pautas que se han ido agregando…el externalismo, el objetivismo, el hincapié analítico, el operacionalismo y maquinismo. La especulación científica se ha lanzado hacia el detalle y la esquematización reductora como contrapartida a la larga tradición de vaguedad y ausentismo experimental de la especulación teológica, pero con ello se ha creido también que el filosofar era una tal especulación vaga y ajena a la práctica concreta y que no podría ser de otra forma. Pero la filosofía tiene mil caras y una de estas caras, la que yo quisiera propugnar, es la de una filosofía atenta a la experiencia y la práctica, no vacua de contenidos particulares sino atenta a los mismos en sus vuelos especulativos. Esto quiere decir que apunto a un diálogo fructífero entre la libre especulación sintética y el conocimiento científico, particularizado y técnico.

Con respecto a si la distinción entre filósofo y científico es válida… diría que ya está hecha y que corresponde mantenerla con la conciencia replicante de que no se trata de una dicotomía sino de dos tendencias complementarias de la investigación humana: la libre especulación, personalizada y abierta, y la investigación esquematizante, puntual, atenta al pormenor de los detalles concretos.

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