Identidad y diferencia

Lo mismo y lo otro, la identidad y la diferencia se encuentran en la base no solo de nuestra comprensión de lo otro que no somos sino también en la base de nuestra autocomprensión, y si bien nos fijamos, incluso esta distinción entre lo real que situamos allí y lo que somos esta impregnada de esa dualidad entre lo mismo y lo otro, dualidad que solo podemos superar entendiendo cabalmente que la realidad no es solamente otra ante nosotros, una extrañeza, sino que la realidad es también esto que somos. La realidad es lo mismo y lo otro, nosotros mismos y lo que nos es extraño y adviene a nosotros. Pero en este entender cabalmente la unidad de lo que somos con lo que no somos, la unidad de lo mismo real con lo otro real que hace que toda acción sea interacción, se encuentra precisamente no solo la inseparabilidad entre el concepto de ser-en-sí, lo mismo, con el concepto de ser-en-relación, lo otro, sino también la conexión entre esta inseparabilidad y la real inseparabilidad con la que debemos concebir lo mismo y lo otro en lo real, el ser en si y el ser en relación no ya en cuanto conceptos sino en cuanto realidades que suponemos.

No hay una identidad pura indiferenciada que se de cómo fundamento de las relaciones ontológicas pues ello significaría no ya lo paradojal sino lo contradictorio de una realidad que se relaciona sin entrar en relación, como ese Dios inmutable que tantos han supuesto y cuya acción no lo modifica…con lo cual no se ve por donde se trata de acción, pues actuar implica una modificación no solo del paciente sino del agente, en la interacción que esa acción implica, al menos en cuanto que el agente se presenta ante el paciente y el paciente ante el agente mediante su reacción.

En un universo interactivo, individual, no hay lugar para fundamentos inmóviles, para condiciones incondicionadas. Con respecto a la paradoja de un ser en sí, de una mismidad, que no es sin otredad, sin ser en relación, este carácter paradojal no lo debemos confundir con un carácter contradictorio que haría nula la expresión, sino que lo debemos reconocer como la dinamica dialéctica entre lo mismo y lo otro, dinámica que implica el devenir retroactivo y continuo de lo mismo mediado por lo otro y de lo otro mediado por lo mismo. No es cierto que fijamos rústicamente e ignoramos la agitación del mundo cuando conceptualizamos pues todos nuestros conceptos se encuentran dinamizados de manera perpetua por el desplazamiendo analógico entre lo que nos permiten identificar a través de las diferentes experiencias que aprehendemos en ellos y lo que nos permiten diferenciar a través de lo por medio de ellos identificamos. La afirmación se explaya sobre una posible negación y la negación sobre una concreta afirmación, y esto es lo que intuimos como la dualidad constante de nuestra mente, dualidad que expresa la dualidad de lo real que constatamos como la dinámica entre lo indeterminado y lo determinado del ente.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. ricardo
    Dic 02, 2015 @ 15:05:02

    Yeah

    Responder

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