Dejad a los niños en libertad

Partiendo de una postura laica podemos decir que el principal objetivo de cualquier estado es el de conservar y propulsar la libertad de conciencia de los ciudadanos impidiendo que cualquier clase de adoctrinamiento sea realizado usando el aparato estatal. Al mismo tiempo este principio de laicidad lleva al resultado paradójico pero no contradictorio de que el aparato estatal no puede ser utilizado para coaccionar al ciudadano en el sentido de una imposición del laicismo como doctrina, de modo que el estado tampoco puede perseguir a las instituciones privadas, sobre todo las religiosas, con el pretexto de la libertad de conciencia.
Lamentablemente el principio laico ha sido desarrollado hasta este punto y no más no considerando con seriedad suficiente el problema educativo. En efecto, un estado laico no debe perseguir los adoctrinamientos particulares que se den bajo su soberanía ni puede él mismo adoctrinar a los ciudadanos, pero el mero establecimiento de estas dos condiciones no es suficiente para dar una garantía universal respecto a la libertad de conciencia del ciudadano.
El ciudadano no llega a ser ciudadano por el mero hecho de alcanzar la mayoridad biológica sino que el ciudadano lo es de manera efectiva en cuanto puede responsabilizarse frente a sí mismo y la comunidad y solo puede hacerlo con la mayor libertad de conciencia si durante el arduo esfuerzo educativo previo tampoco se lo adoctrina. La minoridad debe ser protegida, por lo tanto, del adoctrinamiento, aún más que la persona que ya posee carta de ciudadanía, pues el adoctrinamiento prematuro no solo obstruye la libertad de conciencia sino que impide una ciudadanía auténtica, una ciudadanía capaz de defender responsablemente su propia libertad de conciencia. El principio de laicidad debe extenderse, entonces, hasta abarcar la convicción de que no solo el estado no debe adoctrinar al ciudadano sino que también debe impedir e incluso perseguir todo intento de adoctrinar a los niños, limitando su educación a la adquisición de conocimientos que como los científicos, deportivos, artísticos y filosóficos, le permitan desarrollar libremente su propia concepción política  y religiosa de la coexistencia humana sin ser forzado por ninguna vía en particular. Ello quiere decir que EL ESTADO LAICO NO DEBE PERMITIR QUE LOS NIÑOS SEAN ADOCTRINADOS POR NINGÚN INTERÉS PARTICULAR, POR NINGUNA FAMILIA, POR NINGÚN GRUPO RELIGIOSO, y que debe combatir cualquier intento de que esto se haga incluso tomando bajo su plena tutela la educación de los niños que sean agraviados en su conciencia por esta desgraciada costumbre de someterlos a los prejuicios de sus padres o a la voluntad de personas que siendo mayores pueden ejercer sobre ellos, de este modo, un abuso irreparable. Es necesario proteger a los niños del deseo descontrolado de las viejas generaciones por perpetuarse en ellos utilizándolos como materia maleable de sus ambiciones y sus ilusiones. Lamentablemente esta vil costumbre de inculcar en los niños todos los errores y estupideces que a su vez se han recibido de la generación anterior como una carga no ha sido vista hasta ahora como uno de los grandes perjuicios que puede sufrir la libertad de conciencia y no se la ha combatido como es debido.

En Uruguay, en particular, y sin descartar el mismo resultado respecto de otros adoctrinamientos presentes en el país, deseo fervientemente que toda educación cristiana que hoy se ejerce sobre la minoridad de manera descontrolada sea prohibida, quitándole a la institución católica, sobre todo, este poder desmedido de educar  a los futuros ciudadanos uruguayos. No es cierto de ningún modo que los padres tengan el derecho de elegir para sus hijos la educación que se les antoje: esto es nada más que arbitrariedad y abuso de la conciencia infantil.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. fernando-g
    Feb 06, 2012 @ 14:44:37

    Nunca dice en mi texto que el estado deba ser el encargado absoluto de la educación de los niños sino que el debe asegurarse de que esta se limite al campo de conocimientos que al igual (y no exclusivamente) que los conocimientos científicos, filosóficos, artísticos, deportivos, le sean al niño herramientas de su desarrollo y no trabas. Que se impida a las familias y a las instituciones privadas adoctrinar a los niños no significa que se les impida educar. Por lo tanto no propongo combatir la educacion familiar o privada sino evitar su arbitrariedad y abuso.

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  2. fernando-g
    Feb 06, 2012 @ 14:49:59

    “El niño deberá tener derecho a la libertad de expresión; este derecho deberá incluir la libertad de buscar, recibir y transmitir información e ideas de todo tipo, independientemente de las fronteras, sea de manera verbal, escrita o impresa, en forma de arte o cualquier otro medio que elija el niño” (Convención sobre los Derechos del Niño, Art. 13)

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  3. leonora
    May 19, 2012 @ 21:34:06

    muy buena reflexión

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  4. Claudio Gallo
    Jul 02, 2012 @ 19:56:45

    Felicitaciones buen comentario.

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