La latencia invisible

 

En lo relativo a la posibilidad de un evento se dispone filosóficamente desde hace mucho tiempo de dos términos valiosos: necesidad y contingencia. Contingente es aquel evento que puede suceder pero también puede que no suceda, mientras que necesario es aquel evento que sucede o llegará a suceder inevitablemente con total independencia respecto de lo que lo antecede o de las anticipaciones que se tengan del mismo.

Así, por ejemplo, la muerte de cada individuo vivo es un evento necesario mientras que su nacimiento es contingente, es decir, no es necesario que lleguemos a la existencia concreta, sino que bien podria no haber sucedido, mientras que es necesario que algún dia finalmente lleguemos a desaparecer del ahora. Esto significa que nacimiento y muerte no son simétricos ni intercambiables pese a que se suele entender que la muerte es una especie de retorno a la condición previa al nacimiento. No es así. Antes de nacer somos posibles futuros (sin existencia concreta) mientras que después de la muerte nuestra existencia concreta, si es que aconteció, finalmente yace agotada, consumada, y con ello ya no somos posibles futuros. No es posible volver a vivir jamás pues la contingencia se agota sin repetición.

Entre lo necesario, como la muerte o el limite lumínico de velocidad, y lo contingente, nuestras existencias concretas, parece abrirse un abismo, un acantilado. Mientras que lo necesario aparece solidamente concatenado en un prisma de necesidades que constituyen el orden universal las contingencias aparecen, por su parte, deshilachadas e inconexas en un mar de incertidumbre que solo la firmeza de lo necesario parece situar en un ambito de comprensibilidad y previsión más o menos estable. Esta miseria de lo contingente, que es al fin y al cabo la miseria de la vida individual, apabulló a los filósofos siempre y es por ello que pensadores como Leibnitz o Einstein pretendieron encontrar en el orden universal la subsunción total de toda contingencia con lo cual no habría ya posibles actuantes sino solo descartados o subjetivos, mientras que nuestras vidas no serían ya, por este expediente, más que ilusoriamente contingentes y cósmicamente necesarias en el telar absoluto de una necesidad completa. Así también, nuestra inteligencia podría aspirar a una comprensión total del devenir con la precisión reaseguradora de la matemática y la muerte no estaría del otro lado de la vida.

Pero entre lo contingente y lo necesario voy a suponer, y no debo estar muy lejos de la realidad, muchos grados de latencia, es decir, de acercamiento a lo necesario en muchos eventos sin que la necesidad sea completa, de alejamiento de la contingencia pura. Es más…diré que no hay necesidad absoluta ni contingencia absoluta sino solo distintos grados de latencia en los eventos. ¿Cómo dar a comprender esto? Bueno…la muerte misma del individuo no es absolutamente necesaria por cuanto la muerte solo sucede en cuanto este ha nacido y eso quiere decir que la relativa necesidad de la muerte esta atada a la contingencia del nacimiento. Con respecto al nacimiento a su vez podemos distinguir una latencia mayor del mismo cuando el deseo y el amor de pareja se presentan y una latencia menor cuando se alejan así como se vuelve más latente la muerte cuando estamos al borde de la calle para cruzarla que cuando estamos en la tranquilidad de nuestra cama. Los eventos ocurren cuando la latencia estalla en concrescencia, cuando un potencial eventual se descarga, son síntesis más o menos explosivas de interacciones que se acumulan espaciotemporalmente y quizás, muchas veces necesitan de un detonador para estallar. El nacimiento de una planta a partir de una semilla se hace más latente cuando la semilla cae en la tierra y aún más cuando esta se humedece pero el acontecimiento no se produce hasta que esta latencia alcanza un umbral crítico en el cual finalmente lo latente se concreta.

Estamos acostumbrados a pensar nuestro entorno en términos de lo que concretamente experimentamos pero si lo pensamos bien no solo estamos rodeados de eventos concretos sino de la latencia de muchos eventos posibles para los cuales nuestra atención debe guardar una reserva de expectativa y sospecha. En realidad no nos movemos por el M/mundo solo interactuando con lo que percibimos sino también con todos los potenciales eventuales cuya descarga se puede producir en cualquier momento de nuestra trayectoria. No recorremos un camino firme sino un sinuoso camino en el que se destaca lo visible concreto y se perfila lo invisible latente.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. HILDA KENNEDY
    Feb 21, 2012 @ 02:02:02

    A mi me parece que no puede haber nada contingente que no salga de algo necesario. Tal vez sea imposible no nacer como imposible es no morir. Tal vez la energía que se libera cuando el ser humano muere reencarna en otro ser. Donde estaba nuestro principio antes de ser engendrado? Es de terror pensar que un espermatozoide ganó la carrera a un montón y fecundó un óvulo, y que todas las demás posibilidades no llegaron a ser y de esa fecundación uno nace y se queda con la duda si hubiera ganado otro espermatozoide, si no hubiera nacido una persona mejor que uno y no sabe por qué le tocó a uno venir al mundo. En el mundo tendréis aflicción dice el proverbio bíblico y luego de la vejez llega la muerte, por qué los padres quieren que uno nazca? Para que pasemos por una muerte? Para que tengamos los problemas de estar vivos? Si pensaran no nos traerían al mundo. Pero algo los hace traernos. Y será que nosotros queremos nacer? No queremos morirnos. Por qué querríamos nacer? A no ser que el lugar donde estábamos antes de ser engendrado no nos gustara. Y por qué estaría nuestro principio en un lugar feo? Y si fuera un lugar lindo por qué te sacan de ahí y te mandan para la tierra? Te preguntan? Decís que si? Por qué?

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  2. fernando-g
    Feb 21, 2012 @ 22:50:43

    Son un montón de preguntas, Hilda, y creo que te preguntás más a ti misma que a mi. Así es la existencia, y lo necesario parece siempre querer ocultarse.

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  3. Juan Manuel Hernandez
    Jul 17, 2012 @ 00:12:16

    Me parece genial tu blog Fernando apenas lo descubrí el día de hoy y me he quedado sin palabras y con más dudas jaja… Me gustaría retomar el tema de la existencia y las preguntas que se formula Hilda y a esto responde Heidegger preguntándose ¿Por qué hay algo y no más bien nada? él responde a esto diciendo que, sí hay algo, hay un ser que se pregunta por el ser, pero, ¿quién es el ser? el ser, a pesar de conceptualmente ser indefinible para Heidegger es DASEIN “estar ahí” esto nos lleva a pensar a pensar que ser es habitar el mundo, es un hombre arrojado al mundo y no tiene más remedio que ser, que existir, y que constantemenete vive en la angustia, que es provocada por la problematica que gira entorno al intento del ser de comprenderse y aprenderse, aunado a la consciencia que tiene que existe brotando de la nada, entonces antes de nacer (descartando los 9 meses de gestación) a mí parecer no puedes ser un “posible futuro” ya que una posibilidad radica solamente en la existencia.
    La muerte es la posibilidad de que ya no haya más posibilidad, somos temporalidad (PESENTE, PASADO Y FUTURO) entonces podrimos concluir que una posibilidad solamente puede ocurrir dentro de esta temporalidad de nuestra existencia.

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  4. fernando-g
    Mar 13, 2013 @ 16:47:51

    Gracias por tu comentario, Juan Manuel, lo errático de este medio de comunicación impidió que lo leyera hasta ahora. Saludos, F.

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