Hambre

¿Quién soñará con un mundo sin hambre? No lo soñarán aquellos que dominan en las esferas del poder y del dinero, y difícilmente los que están a su servicio y no padecen hambre. Tampoco las víctimas de tal padecimiento, pues para soñar se necesita un estado mental practicamente incompatible con el de la necesidad perentoria del alimento. Quizás lo intente algún artista o algún intelectual como el que esto escribe, pero probablemente no tardará en ir al mercado a por sus emolumentos para no padecer hambre. El hambre parece, pues, lo alterno invencible del futuro soñado, el acertijo de carne dolorida que millones atestiguan contra el sueño. Y sin embargo, se cuela por las rendijas escondidas de ese muro algún hambriento que sueña, algún intelectual que prefiere el hambre al mercado, algún ambicioso que tropieza con la visión de la miseria ajena y duda, algún empleado que durante el ocio tiende los ojos hacia la oscuridad de los excluidos y quisiera hacer algo al respecto. Entonces se desencadenan conatos de lucha, intentos de cambio, remociones de la normalidad, que si bien no rompen el cerco de la gran indiferencia, conservan la esperanza. Algún día, quizás, no habrá hambre. Algún día se asomará con fuerza más avasallante que el deseo de alimento básico y orgánico o el deseo de tener y consumir, el deseo del alimento espiritual…el deseo de futuro, el deseo de belleza, amor, paz, justicia, y tantas otras inasibles idealidades que parecen flotar en el limbo de lo imposible mientras hay hambre.Pero aún si éste deseo se manifiesta con tal fuerza será necesario que no se lo confunda, que no se lo retuerza, que no se lo conquiste para la causa de algún dios o alguna abstracción sin sangre, que no se lo vampirice dentro de un sistema, que no se lo utilice para servir a algún emblema. Debería, ese deseo, permanecer límpido, cristalino, como la sonrisa de un niño que no siente hambre, que ha sido protegido y no aturdido, o sometido, o abusado, o maltratado, o asesinado, o…Y para eso se necesita en primer lugar, quizás, pensar en ese niño.

Anuncios

3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. HILDA KENNEDY
    May 02, 2012 @ 18:19:45

    Qué bello mensaje con palabras tan bien entrelazadas que desatan la emoción, al describir una realidad tan dolorosa, que toda persona sensible quisiera poder cambiar. Realmente es inexplicable la indiferencia y la avaricia con que los poderosos de la tierra condenan al hambre a gran parte de la humanidad, y cuya única solución cuando los desposeídos salen a tomar por la fuerza lo que no les quieren dar por las buenas, es eliminarlos o encarcelarlos. Siempre me duele cuando recibo tus mensajes no tener el poder de imprimir cientos de hojas y distribuirlas en los kioscos para que todo el mundo pueda leerlas y tomar conciencia y tal vez unirse para luchar contra tanta indiferencia que reina ante el dolor ajeno.

    Responder

  2. fernando-g
    May 03, 2012 @ 01:10:26

    Te agradezco el comentario. Lo que quisiera resaltar es la conclusión: solo si procuramos, desde el mundo adulto, que la niñez se forme y no se deforme, es posible generar nuevas condiciones de vida.

    Responder

  3. Carlos Motta
    Oct 17, 2013 @ 02:35:17

    La vida en la tierra es una triste contradicción. La muerte en cambio se ha vuelto la mejor concordancia. Porque muerte es, o la muerte del cuerpo lenta y dolorosa agonía, que enardece el espíritu de ancias de lo que hace falta al cuerpo, o bien la muerte del espíritu que si bien no mata al cuerpo lo convierte en una deforme zombra andante. Pues si bien no he presenciado la primera aún he visto yo ésta última: la he visto saliendo de edificios, de catedrales doctas, de manifestaciones del pudor hipócrita, de la inflamación de la mediocridad que es un fuelle al parecer sin fin en el pecho y que por fuerza de su propia forma maltrecha, maltrata toda existencia ajena con solo su presencia. Pues bien resulta que su desgracia se manifiesta como acción degradante de toda cosa, y bien los mas ciegos no perciben su desgracia, esa es su peor mediocridad. Ahora, el enardecer el espíritu es un acto que solo es resultado del dolor, muchos niños mueren de hambre en Uganda, o en Nairobi o en otros tantos lugares del mundo, eso es propio efecto de aquellos cuyo espíritu está muerto. A otros les cortan el brazo inutil para que puedan trabajar con solo el útil buscando piedras preciosas que luego son vendidas a los muertos de espíritu, a sus madres les cortan los senos para que ya no puedan amamantar a sus hijos, y eso tambien es resultado de la acción de los muertos de espíritu. Pues bien el dolor en si, no es algo que puedan sufrir los que no tienen aquel organo cuya finalidad es traducir dicho dolor, entonces el mundo solo ha de poder purgarlos, el problema es que el mundo no somos nosotros…

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: