La teoría del pobrecito y la decadencia de la educación pública uruguaya

En Uruguay, desde hace mucho tiempo, se ha instaurado una teoría educativa implícita, de carácter mucho más irracional que reflexivo, que podemos llamar la “teoría del pobrecito”. La primera raíz a destacar de esta teoría, antes de describirla es la de la pedagogía del interés, impulsada ampliamente a nivel mundial por la Escuela Nueva desde el pragmatismo de John Dewey. Para realizar una comprensión de esta pedagogía creo suficiente considerar estas dos fuentes: http://www.uv.es/soespe/LCE-gervilla.htm (1) http://articulosparaleerycompartir.blogspot.com/2009/05/corrientes-pedagogicas-del-siglo-xx-la.html (2) (1a): Para Dewey, toda actividad educativa está determinada por el interés. La noción del interés domina toda la pedagogía de Dewey. (1b): La “educación nueva” no se limita a la escuela y a la familia, sino que se ha convertido en un acontecimiento social; constituye una actitud nueva frente al niño, de aceptar a éste como es, como reconocimiento del valor del mismo, como edad o período necesario en el desarrollo del hombre; es convicción de que en el niño existe todo lo que favorece y permite una educación verdadera. (2a): Así, entre los principios de la Educación Nueva, establecidos en el Congreso de Calais (1921) el nº. 15 afirma: “La enseñanza está basada en el interés espontáneo de los niños”. Esta tendencia pedagógica conquistó Uruguay de muchas maneras, por ejemplo, a través de las ideas de Piaget que incluso llegaron a incorporarse en la construcción de los programas educativos. Se puede entender porque resultó tan fácil a esta tendencia pedagógica arraigarse en nuestro país si consideramos que sus raíces filosóficas llegan hasta el Emilio de Rousseau…siendo grandemente compatible con el democratismo y republicanismo de los uruguayos. (2b):Con Rousseau y Tolstoi se constituye lo esencial de la “educación nueva”. Esta tendencia pedagógica es, a su vez, una reacción ya centenaria contra las formas educativas autoritarias y disciplinarias y ello puede notarse en su precepto máximo. En efecto, centrarse en el interés del niño es renunciar al centralismo de la autoridad y al encuadramiento disciplinario del aprendizaje y la conducta. Pero al reaccionar contra las formas autoritarias dejó por el camino muchos valores educativos que antes eran destacados… (1c): “Este modelo educativo cuestionó el valor del esfuerzo, ya bastante desprestigiado en el lenguaje habitual, convirtiéndose en algo ajeno, e incluso incompatible, con los nuevos planteamientos pedagógicos. De este modo, términos tales como: esfuerzo, autoridad, disciplina, sacrificio, voluntad, imposición, obligación… fueron relegados por su vinculación a la escuela tradicional…y, por el contrario, tomaron fuerza el interés, la libertad, el estímulo, la motivación, la actividad… En el fondo, la pedagogía del interés ganó la batalla a la pedagogía del esfuerzo.” Los uruguayos fueron sometidos durante años a una forma educativa que dejaba de lado valores que no son equívocos sino por su deformación…el esfuerzo y la disciplina entre ellos. El resultado se refleja no solo a nivel de las propias instituciones educativas sino que ha llegado a reflejarse ampliamente en toda la sociedad uruguaya por la conducta desatenta de los ciudadanos con respecto a los ámbitos públicos (considerese el modo casi compulsivo en que se lanzan desperdicios en las calles y en las playas montevideanas), y la tendencia a rechazar el esfuerzo y dejar toda la carga del mismo en los demás. Esto no quiere decir que todos los uruguayos hayan entrado en el molde de esta aguda pérdida de valores tradicionales pero que esta pérdida existe es un hecho incontestable y es un hecho incontestable también que la pedagogía del interés a través del sistema educativo ha sido una de las causas de esta característica de la sociedad uruguaya. Para colmo el poder de la pedagogía del interés, ya deformada por estos lares a causa de lo lejano de sus raíces en el tiempo, vino a quedar como único poder pedagógico, prácticamente omnímodo, una vez que los últimos restos de aquellos viejos valores…autoridad, esfuerzo, disciplina, etc. fueron rechazados obsesivamente primero como efecto de la rebeldía antiautoritaria de fines de los años 60 y luego a partir del fin de la dictadura militar más larga y profunda que haya experimentado el país. A partir de la decada del 80 la educación uruguaya quedó bajo el influjo de una pedagogía del interés fantasmática que acumulaba la aversión hacia la autoridad y la disciplina con una exaltación desmedida del individualismo debida a la desintegración de los lazos solidarios dentro de la sociedad uruguaya en que se había ocupado fervientemente la dictadura. Pero no ha bastado la pedagogía del interés triunfante en su exacerbación y deformación llegando hasta el siglo XXI como única direccionalidad mental en la práctica educativa uruguaya…y que explica hasta la pérdida del esfuerzo caligráfico y ortográfico más elemental en la escritura…no basta digo, para dar lugar a lo que llamo la “teoría del pobrecito”. Para ello ha sido necesario un nuevo elemento psicosocial en la sociedad uruguaya que podriamos llamar pobrismo asistencialista. El pobrismo asistencialista es la resaca, lo residual, de las viejas aspiraciones sociales uruguayas hacia la equidad social, la democracia cultural, el acceso general a una ciudadanía responsable con la que soñaron primero los viejos intelectuales y luchadores sociales uruguayos y luego aquella juventud aplastada por la bota de la opresión dictatorial. Todas sus reivindicaciones brotan, deformadas por su frustración casi impotente, en la forma del pobrismo asistencialista que hoy son la bandera fundamental de buena parte del espectro político uruguayo ante la realidad de un empobrecimiento tremendo de una buena parte de la población uruguaya a causa de las políticas neoliberales inauguradas por la escena dictatorial. Lograr la justicia social se ha traducido en “resolver la problemática de la pobreza” y como para esto no son vistas como posibles ya auténticas políticas de reestructuración económica basadas en la idea de justicia se sale a “combatir la pobreza”, se sale “a asegurar una mínima calidad de vida” etc, etc. Se sale de palabra o de hecho, pero es a esto a lo que se sale: a emparchar, asistir, a los que han quedados relegados a la pobreza extrema o la marginación o la exclusión o la falta de recursos culturales, etc. Es en el marco de este pobrismo asistencialista, que reniega de la via de las confrontación con el verdadero origen de la miseria, que no es otro que la injusticia social, la distribución injusta de la riqueza, que la educación uruguaya se ha desarrollado y se sigue desarrollando a posteriori de la dictadura. Si se considera ahora el cóctel venenoso de una pedagogía del interés mal concebida y deforme, alejada de sus fuentes, con el pobrismo asistencialista podemos ver claramente que este es el origen indudable de la decadencia deplorable de la educación uruguaya a nivel primario y secundario en el ámbito público (lo que ocurre en el nivel terciario asi como en la educación privada tiene otras características a considerar). La combinación de una pedagogía que recomienda centrarse en el interés y no en el esfuerzo del alumnado, en la búsqueda personal libre y no en la búsqueda guiada por la autoridad de manera disciplinada…con el pobrismo asistencialista…termina dando lugar, finalmente, a la teoría del pobrecito. ¿En qué consiste la teoría del pobrecito? La teoría del pobrecito es la teoría consistente en asignar a la educación el papel de una tutoria de la pobreza cultural e intelectual del alumnado contribuyente no en introducirlo en el esfuerzo de superar esa pobreza sino en la dejadez de expresar esa pobreza mediante los pobres intereses de que disponga y servirse de ellos para que lleguen “hasta donde puedan, pobrecitos”. La teoría del pobrecito convierte al alumno en un agente de su propia educación pero un agente con una subjetividad pobre de la que no se espera mucho y que por lo tanto debe ser asistido de manera continua por la institución educativa y los docentes a modo de muletas de su desarrollo personal, que no se espera, de todos modos, que llegue muy lejos. Asistir al alumno no significa disciplinarlo, exigirle esfuerzo, someterlo a obligaciones, sino tratar de ofrecerle la cultura como un juguete por el cual en algún momento, dentro de su pobreza de miras, pudiera interesarse. Por supuesto que esto significa no solo el hundimiento de los valores educativos tradicionales antes mencionados sino también de los valores mismos democráticos y republicanos que eran el eje de la pedagogía del interés. Y este hundimiento, que es un hundimiento mental que no podrá resolverse simplemente mediante mejoras presupuestales aunque puedan ser útiles a ese fin, está condenando día a día a la educación primaria y secundaria pública uruguaya a un fracaso creciente.

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El secreto de una manzana

EL SECRETO DE UNA MANZANA

Tengo una manzana en mi mano y me dispongo a definir más o menos correctamente qué es el interior de una manzana. En principio puedo decir que el interior de la manzana es lo que no puedo percibir de la manzana pero esto necesita una aclaración: en el acto de percibir la manzana no solo lo que yo intuyo como interior se me oculta sino también el otro lado de su superficie, o las otras formas en que se me puede aparecer y no solo ésta que presenta. De modo que descarto lo que no es interior moviendo la manzana en mi mano y haciendo aparecer la manzana de todos los modos posibles ante mis ojos, viéndola de todos los modos posibles. Pero, ¿porqué priorizar el sentido de la vista? Cuando digo interior no solo lo digo en sentido visual o al menos no solo debería decirlo en sentido visual, sino que debería considerar la interioridad de la manzana respecto de todos mis sentidos, así que lo que debo hacer para descartar todo lo que no es interior de la manzana es tocarla de todos los modos posibles, saborearla de todos los modos posibles, manipularla de todos los modos posibles, etc., etc. Debería devorarla perceptivamente. Pero al hacer esto debería, por ejemplo, cortarla, y no veo que al cortarla se me revele qué es su interior, porque lo que yo llamo interior es lo que se me oculta o se me puede ocultar inevitablemente de la manzana y por mas que la corto lo que hallo es lo que se me revela, lo que se me aparece. Es más: esta claro que mi acción es torpe y contradictoria porque procuro determinar lo que se me oculta insistiendo en revelar todo lo revelable. Eso quiere decir que mi procedimiento es infinitamente negativo y no solo circunstancialmente negativo, pues, ¿cómo sabré a partir de mi experiencia de percibir de todas las maneras posibles la manzana cuando habré logrado su percepción total y que es lo que no he percibido de ella? De modo que tengo que pensar muy bien ahora en lo que procuro. Lo que procuro es determinar qué es el interior de la manzana y lo único que haré si procuro percibirla de todas las formas posibles, actividad que parece inagotable de entrada, es volver a mi incógnita, pues tener conciencia clara de lo que se me aparece no me permite tener conciencia de lo que no se me aparece. ¿Cuál es la salida a este dilema? Veamos: a medida que percibo la manzana lo que obtengo de la manzana no es nunca sino una parte de la manzana, un aspecto parcial de la misma. Quiere decir esto que por más que insista en percibir la manzana de una manera o de otra, cortándola, macerándola, devorándola, nunca hago otra cosa más que agregar experiencias parciales de la manzana a mi experiencia de ella ya acumulada. Pensándolo así puedo concebir ahora que es lo que irremediablemente se me oculta siempre: la totalidad de la manzana. E incluso veo que el procedimiento que pongo en práctica para encontrar el interior de la manzana es precisamente el procedimiento que pondría en práctica para percibir la totalidad de la manzana y este procedimiento es el de percibir más y más, acumulando percepciones de la manzana. La única diferencia es que si yo me refiriera a la percepción total de la manzana mi procedimiento no sería un descartar percepciones parciales sino una agregación continua, mientras que si yo me refiero a su interior lo que hago es percibir para descartar lo percibido en relación a lo que se me oculta. ¿Qué conclusión puedo extraer? Lo que puedo decir es que el interior es la totalidad considerada negativamente respecto del aparecer, como lo que se me oculta siempre, mientras que la totalidad es el interior considerado afirmativamente como lo que no acaba de revelarse a mi en una aparición, o en una totalidad de apariciones parciales. La totalidad y la interioridad de la manzana son así la infinitud de la manzana frente a mi percepción de ella, afirmativamente si creo avanzar hacia esa infinitud como totalidad percibiéndola siempre parcialmente, negativamente si lo que creo es errar de percepción en percepción hacia su interioridad. Aquí hay dos actitudes posibles de mi parte frente al aparecer de la manzana, la primera actitud es la de que estoy avanzando, la de que me acerco a la manzana como totalidad a medida que aumento mi experiencia de ella, aunque sé perfectamente que no podré jamás alcanzar una experiencia perfecta, y la otra actitud es una actitud de desesperación, la actitud de alguien que trata continuamente de separar la paja del trigo, la apariencia que se le presenta de la realidad que busca, y que sabe, de alguna manera que jamás encontrará lo que se propone encontrar y no hará más que errar sin fin. Pero estas actitudes pueden solaparse y unificarse en una actitud intermedia, evitando esa polarización. La actitud dialéctica, la vía media frente a la manzana es la de entender que el errar tras lo oculto es el avanzar de revelación en revelación y que la desazón de no encontrar jamás esa totalidad-interioridad, esa divinidad de la manzana, es también el regocijo de seguir experimentándola, viviéndola, disfrutándola y profundizando sin fin en ella.

La libertad es posible: leyendo a Vaz Ferreira

Dedicado a la memoria del gran filósofo uruguayo.

Estuve hojeando la obra “Los problemas de la libertad y del
determinismo” (1957) de Carlos Vaz Ferreira con sumo placer y voy a
comentar absolutamente entusiasmado la 2da conferencia del año 1949
que aparece incluida allí (Recuerdo de paso que esta obra es
prolongación de la publicada en 1907, “Los problemas de la
libertad”, años antes del encuentro entre Vaz Ferreira y Einstein en
la plaza Artola de Pocitos, instancia en la que probablemente discutieron
sobre estos temas).

La conferencia se refiere al principio de incertidumbre de
Heisenberg pero abre las puertas a muchas otras cuestiones.

En principio Vaz Ferreira señala que dicho principio ha sido objeto
de una “trascendentalización matemática ilegítima”, “consistente en
convertir el principio de incertidumbre en principio de
indeterminación y en darle en este último sentido un caracter
ontológico” Aclara “que ese principio, si se denomina o pretende ser
un principio de indeterminación, se referiria solo a un sentido del
indeterminismo que es SOLO PRÁCTICO”. En esto coincide Vaz Ferreira
con Prigogine y a esta posición me adhiero plenamente: el caracter
estadístico-observacional del principio de Heisenberg hace
insostenible su ontologización y por lo tanto no permite aseverar
que por la vigencia del mismo la ciencia haya dejado de ser
fundamentalmente determinista (el postulado determinista no es
refutado por el principio de Heisenberg). Para mayor claridad de
ideas Vaz Ferreira recalca sintéticamente que “si pretendiera (el
principio de H.) alcance ontológico, llevaria a una
trascendentalización ilegítima”. Este error Vaz Ferreira se lo
achaca a multitud de científicos y pensadores, pero la lectura de
Vaz Ferreira no fue algo muy frecuente hasta ahora.

Me gustaria intercalar aqui lo afirmado en su excelente
obra “Filosofía de las leyes naturales” por el profesor argentino
Desiderio Papp: “El principio de incertidumbre de Heisenberg prueba
solamente la inobservabilidad de los fenomenos causalmente
condicionados en la escala atómica, pero no demuestra en manera
alguna su inexistencia…Concluir de la inobservabilidad la
inexistencia del nexo causal en lo microscópico…seria una
extrapolacion ilícita que ningun motivo tenemos para hacer” (1945)
La extrapolacion ilícita de la que habla Papp es equivalente, al
menos aqui, a la trascendentalización ilegítima de la que habla Vaz
Ferreira.

Una vez establecido lo anterior Vaz Ferreira realiza esta
interesante aclaración:

“El sentido teórico o metafísico de determinismo es el de existencia
de un posible único “(“o sea, en el fondo, no existencia de la
categoria posibilidad”). ” La existencia de un posible único: una
sola posibilidad, tanto en el pasado, como en el presente y en
porvenir. Lo que fue era lo único que podia ser. Lo que es, lo único
que ha podido ser. Y en cuanto al futuro, solo una realidad seria
posible por cada momento o estado…Afirmar que solo hay una
posibilidad es afirmar que la nocion de posibilidad es
metafísicamente ilegítima, trascendentalmente ilegítima: que no hay
más que necesidad e imposibilidad.”

Comentario: Sin duda el determinismo reduce el flujo temporal al
cauce de una única posibilidad, posibilidad constituida por el
encadenamiento pleno, total, de los acontecimientos, de los eventos,
en una serie causal regulada por leyes necesarias y universales. El
tiempo basado en esa única posibilidad no es un tiempo abierto a
posibilidades sino un tiempo lineal. Pero no solo reduce el
determinismo el tiempo a linealidad,unicidad,unidimensionalidad ( y
me estoy acordando de la critica a la racionalidad determinista y
operacional que realiza Marcuse en su “El hombre unidimensional”),
sino que además reduce la categoria misma de posibilidad a la
inexistencia, a la IMPOTENCIA. Esto tiene por consecuencia, mas allá
de las distinciones de Vaz Ferreira, que los actos decisionales
puedan ser considerados ilusorios, que la libertad definida como
espontaneidad que ingresa creativamente novedad pueda ser
considerada asimismo inexistente, en el sentido de que no habria
espontaneidad sino solo concatenación causal, no habria creatividad
sino solo acontecer fijo y no habria novedad sino solo la concreción
de lo necesario y la no concreción de lo imposible. Un problema que
subyace a esta visión determinista de la realidad es el siguiente:
si lo que existe es lo único que puede existir ¿porque es así y no
de otro modo? La respuesta de Leibnitz, coherente con su
determinismo a ultranza, ha sido que “este es el mejor de todos los
mundos posibles” siendo el atributo de la posibilidad un atributo
ajeno al mundo causal en que vivimos y perteneciente a Dios. Con
esto Leibnitz no pudo escapar al hecho de que Dios no es libre si
esta totalmente condicionado a elegir el mejor de los mundos ni
tampoco a la clara constatacion de que este mundo no parece ni de
lejos perfecto. La ciencia actual se ha topado con el dilema de
Leibnitz de la unica posibilidad, de lo posible-necesario, al
considerar universos alternativos: el resultado de ello han sido las
largas y riesgosas especulaciones que se han dado en torno al
principio antrópico (en su consideración fuerte o débil). El ajuste
fino (hasta absurdamente fino) de todas las constantes y propiedades
cosmológicas a las condiciones de existencia del observador humano
pasa como un milagro, como la voluntad de Dios o como una situación
inexorable y sin explicación. Pero si pasa como situación inexorable
entonces esta claro que el ser humano necesariamente debia existir
y todo el universo ha acudido, por su conformación, al surgimiento
de la humanidad. Apelar a posibles devenires alternativos de nuestro
universo reintroduciendo la categoria de posibilidad a último
momento para rebajar el dilema antrópico exige, por otro lado, una
renuncia definitiva al determinismo. Con respecto a la existencia de
otros universos, me parece una salida singularmente abstrusa aunque
ingeniosa, y totalmente innecesaria.

Si la categoria de posibilidad no tiene validez ontológica,
consecuencia directa del postulado determinista (que no deja de
tener un caracter hipotético a pesar de su insistente vigencia)
resulta de ello que las posibilidades y probabilidades
(posibilidades cuantificadas) son meras “nociones prácticas que
comportan ignorancia parcial para el pensamiento concreto y para la
acción” (Vaz Ferreira). Mas adelante Vaz Ferreira especifica:

“Si solo un futuro es posible entonces debe ser previsible. Si solo
un pasado era posible entonces debe ser demostrable. Pero previsible
¿por quien?, demostrable ¿por quien?. Por una mente infinita u
omnipotente”

Comentario: El filósofo pone en claro las motivaciones que conducen
a los científicos del estilo de Einstein o del estilo de Boltzmann
para sostener la hipótesis determinista. En primer lugar las
aspiraciones a una capacidad creciente de previsión y control y a un
sometimiento a la deducibilidad y el marco matemático de los
acontecimientos y en segundo lugar la posesión de un esquema mental
que prefigura la omnipotencia divina o en su defecto, la
omnipotencia humana. La hipótesis determinista redunda fácilmente en
una concepcion totalitaria de lo humano y no solo de lo cósmico.
Popper, siempre preocupado por conectar solidariamente lo
democrático con lo científico (vaya tarea, no?) se pronuncio en el
sentido de la existencia de indeterminismo ontológico. Lo mismo
Prigogine, pero apoyándose en mas sólidos criterios. Pero más allá
de la argumentación de índole cirscuntancial que pudiera desplegarse
contra la hipótesis determinista ella debe descartarse sobre la base
de tres pautas de la experiencia concreta ante las cuales toda
teoria debe plegarse: a) La asimetria temporal o irreversibilidad
del flujo temporal que se constata a través del proceso evolutivo de
la vida y el proceso histórico humano, la flecha termodinámica, la
flecha cosmológica (expansion cósmica) y la flecha mnemónica (que
Hawking llama flecha psicológica y que consiste en la acumulacion de
vivencias). b) La DIFERENCIA que hace que todo ente tenga una
existencia única e irrepetible, diferencia cuya expresión empírica
en nuestra vida diaria puede catalogarse como la prueba
indestructible de la indeterminación intrinseca de todos los entes:
no hay repetición ontológica, no hay dos caras idénticas, no hay dos
sucesos equivalentes y si asi fuera lo destruido seria la lógica,
pues se violaria el principio de identidad.
c)La experiencia decisional autoconciente, experiencia que vivimos
constantemente en nuestras existencias humanas y que se muestra como
la capacidad de elegir entre distintas posibilidades, posibilidades
cuya realidad no puede ser negada sin llamar al mismo tiempo
ilusoria a la experiencia decisional misma, incluyendo nuestra
libertad, nuestra autodeterminación, la muerte y sufrimiento de los
que han luchado por la libertad y dignidad humana y la ética en su
totalidad.

Sobre la base de estos tres aspectos universales de la experiencia
concreta, combinando su constatación con una fuerte argumentación
ética que presuponemos aqui, podemos rechazar el
postulado determinista, que por su parte no tiene nada más que un
SOSTEN DOGMÁTICO. Pero…¿hacia donde vamos a partir de aquí? Leamos
a Vaz Ferreira:

“…el indeterminismo ontológico…consiste en creer que hay más de
un posible, que la posibilidad es mas extensa que la realidad, que
hasta el momento que un posible se realiza, habia o podia haber
otros posibles. Esto es: QUE HAY REALMENTE POSIBILIDAD, QUE ESTA
NOCIÓN ES CATEGORIA ONTOLÓGICA LEGÍTIMA, que así, en cuanto al
futuro, este no es necesario o no es todo necesario; que no está
predeterminado o no esta totalmente predeterminado”

Comentario: Esta frase de Vaz Ferreira es impagable y solo merece un
profundo agradecimiento de mi parte. Sin embargo, debo aclarar que
alli el filósofo utiliza el vocablo realidad en su sentido lato como
totalidad de lo existente cuando afirma que hay realmente
posibilidad pero de una manera equívoca cuando considera
la “realización” de un posible. En verdad, desde el indeterminismo
ontológico las posibilidades deben considerarse reales y por lo
tanto no cabe expresarse diciendo que las posibilidades
se “realizan” sino que se actualizan o concretan, pudiendo decirse
que la realidad actual es la concrescencia (usando un termino de
Whitehead) de la realidad posible, que es toda la realidad(LO REAL
ES LO POSIBLE).Sin embargo esta última expresion conlleva un nuevo
equívoco pues la indeterminación es actual, es decir, la
indeterminación es interna en la actualidad de los entes, no se
despliega como exterioridad causal, relacional. La posibilidad es
inmanente al ser actual, el futuro existe EN el presente como
interioridad. No cabe entonces seguir a Vaz Ferreira en su decir que
la posibilidad es mas extensa que la realidad concreta pues los
entes se abren interiormente hacia lo posible, es decir, la
posibilidad no es extensa sino inextensa, aun cuando podamos
servirnos de la geometrización del tiempo en forma bidimensional
para poseer una descripción de la relación entre la realidad
completa y su concreción. Es mas, podemos decir que el flujo
temporal consiste en la exteriorización espacial continua de
posibilidades inextensas, el TIEMPO ES LA EXTERIORIZACIÓN EN
DETERMINACIONES ESPACIALES DE LA INTERIORIDAD VIRTUAL CÓSMICA. LA DISTANCIA ABSOLUTA ES CERO.

Afirmo pues con la ayuda de Vaz Ferreira, que hay realmente
posibilidad y que esta noción es categoria ontológica legítima, pero
discrepo en el modo en que establece dicho fundamento para el
indeterminismo ontológico. Ademas, no se trata de caer en un puro
indeterminismo (una descripcion de lo real basada en el dios azar),
sino de establecer que los entes son procesos constituidos por la
dinámica entre sus determinaciones exteriores, causales, pasadas y
su indeterminación interna, posibilística, futura, es decir, que los
entes son la dinámica procesual actual entre causación externa,
exterioridad y virtualidad interna, interioridad. ESTO QUIERE DECIR,
POR ÚLTIMO, QUE LA EXTERIORIZACIÓN DE VIRTUALIDADES QUE CONSTITUYE EL FLUJO TEMPORAL SE DA CONDICIONADO POR LO EXTERIORIZADO ANTERIORMENTE, EL PASADO CÓSMICO, LA MEMORIA CÓSMICA, LO CAUSAL. En un universo cíclico, sin embargo, hay una destruccion cíclica de memoria que permite brotar al tiempo de nuevo con fuerza renovada.

La alienación corporativa

La economía mundial ya no radica de manera clara o fundamental en las naciones, en el desenvolvimiento de los pueblos sino que se encuentra cada vez más en las férreas garras de las corporaciones trasnacionales y los organismos financieros. Y las corporaciones trasnacionales y organismos financieros, a su vez, no están ya de manera clara o fundamental en manos de los accionistas sino que cada vez más son timoneadas por un gerenciamiento cuya única meta es la maximización de los beneficios y la aplicación de cualquier herramienta disponible para lograrlo. Se puede decir que los flujos de riqueza mundial cada vez más son monopolizados por máquinas administrativas que ya no dependen en su desenvolvimiento de intenciones personales o confluencias cooperativas de intenciones personales sino que como tales máquinas actúan en el planeta de manera cuasi automática en pos de su crecimiento, expansión, éxito económico permanente. Para ello tanto los organismos financieros como entidades corporativas en general se encuentran dotadas de un marco jurídico por medio del cual son capaces de evadir continuamente los contralores públicos e incluso las soberanías de los pueblos. Por sus características representan, en su conjunto, un estado de alienación notable de la acción económica respecto de los agentes humanos concretos que en lugar de servirse de ella para fines humanos son esclavizados por la máquina alienada de las relaciones económicas corporativizadas y trasnacionalizadas.

Para aumentar la paradoja de una cada vez más eficiente, y al mismo tiempo esclavizadora del tiempo humano, economía corporativa, sucede que las corporaciones han terminado ligándose por la interrelación de sus actividades en una trama de intereses corporativos que cubre todo el planeta. Esta trama corporativa es mucho más poderosa que lo que podría ser cada corporación por separado y tiende a constituirse en un polo monopólico de control mundial de la economía. Y puesto que las corporaciones alcanzan a los medios de comunicación, los medios de transporte, las fuentes de energía, las fuentes alimentarias, etc. puede decirse que a través de ellas se ha creado en el planeta una casta de ejecutores corporativos de la economía mundial que tienen la capacidad de regular no solo lo que ocurre con la economía planetaria sino de convertir esto en un factor de control político de la realidad global mediante el control de la información pública y el dominio de la información privilegiada, teniendo a su servicio a buena parte de la comunidad científica a través del incentivo del lucro y la financiación de las investigaciones. Lo único que hace imposible que esta casta corporativa logre un efectivo y eficiente control totalitario de la vida humana a través de su poder corporativo mancomunado es la vigencia simbólica de los poderes públicos que si bien pueden ser corrompidos por la plutocracia de las corporaciones y las finanzas no pueden ser sustituidos por ella frente a la opinión de los pueblos pues este descarado golpe de estado contra las soberanía vendría a liberar de la ilusión a las personas que hoy no dan cuenta de manera directa del juego de trastienda al que son sometidos sus gobernantes por los intereses corporativos.

No solo las corporaciones constituyen un flujo alienado de la economía que invierte contra los propios seres humanos el esfuerzo económico convirtiéndolo en una continua recreación de la esclavitud asalariada, el manejo despiadado de los recursos, la explotacíón de la miseria y de la muerte, sino que además las corporaciones, interligadas en torno al manejo mundial de la información son capaces de mantener al grueso de la masa mundial en un estado de letárgico desconocimiento de la profunda violencia y degradación en que se funda el actual sistema de vida del cual las corporaciones y los poderes financieros son los principales agentes de concreción. Los gobiernos, pese a que mantienen una relativa soberanía en relación a los poderes corporativos-financieros no logran obstaculizar facilmente este manejo informativo que tiene su principal eclosión en la propaganda a traves de los medios masivos que incitan de manera continua a la autosatisfacción indiferente de la propia conciencia y el propio cuerpo en un estado de relajada indiferencia con respecto a las consecuencias y los agravios implicados hacia la vida humana y la vida en general. Y si los gobiernos intentan reconstituir el flujo de la información fuera del campo dominante del interés corporativo tienen que hacerlo a costa de un gran esfuerzo cultural , pues no es suficiente con proponer alternativas.

¿De qué manera los pueblos pueden sostener su soberanía frente al influjo de los poderes económicos trasnacionales? Si consideramos que estos poderes han infiltrado el flujo informativo y han creado una cultura mediática poderosamente telecomunicacional que inside en cada hogar del planeta capaz de integrarse al nucleo consumista de la economía, el primer paso que cualquier pueblo debe dar para rescatar su capacidad de autogeneración de destino es recobrarse culturalmente, apelar a sus raices históricas, reconstituirse como identidad nacional y procurar que se genere en su seno un fuerte marco de reflexión filosófico-política que sirva como vector de resistencia frente a la manipulación de la inteligencia y la imaginación. Esto puede tener como consecuencia negativa el surgimiento de nocivos nacionalismos o rebrotes de religiosidad que terminen por retrogradar a otras formas de dominación la situación mental en lugar de llevarla hacia adelante. Siempre existen peligros cuando se apunta a alguna clase de liberación. Lo mejor es pensar en la necesidad de un creciente nacionalismo de todos los pueblos que no vaya de ningun modo separado respecto de un creciente deseo de integración en bloques de influencia y de un internacionalismo que abogue por la formación de un ambito legal internacional con el suficiente peso precisamente para poner coto al descontrolado poder de las corporaciones internacionales.

Los viejos pensadores anarquistas sugirieron en el pasado que el mejor camino para llegar a una libre y pacifica convivencia humana era el camino del internacionalismo y la federación de todos los pueblos en una legalidad válida para todos que consagrase su autodeterminación. Esto sigue siendo verdad hoy, y lo es aún más si pensamos que la única manera que existe de contrarrestar poderes alienados que contradicen las esperanzas humanas de bienestar, pacificación y dignidad y actúan sin tregua ni mayor motivo que el lucro sin fin, la única manera, digo, de contrarrestar estos poderes descontrolados y monopólicos, es la del imperio global de la ley, algo que yo llamaría la República Universal.

La libertad y el Estado

La libertad es una cualidad de la existencia, una cualidad por lo tanto entitativa, constitutiva del ente, sin la cual la existencia no es posible. Por supuesto que la libertad en los seres no conscientes debiera llamarse meramente espontaneidad de la acción pero me quiero permitir el lujo de referirme a la espontaneidad de la acción tanto en seres conscientes como no conscientes simplemente como libertad. Que esta espontaneidad existe es un hecho que hoy la ciencia no niega más que con grave dificultad pues el determinismo hace mucho que ha venido siendo criticado desde la propia ciencia por autores de la envergadura de Prigogine y Bertalanffy.

Recordando que la objetividad y la subjetividad son solo aspectos de la acción que asi consideramos cualificada como libre o espontánea, podemos decir, en consecuencia que la libertad es tanto subjetiva como objetiva, es tanto propia del sujeto en la acción como del objeto en la acción y que ni el sujeto se encuentra totalmente determinado en sus acciones ni el objeto totalmente determinado en sus reacciones. Cuando se pretende distinguir, como lo hacia Hegel, entre una libertad subjetiva y una libertad objetiva lo unico que se puede pretender posteriormente con ello es subsumir la libertad del sujeto en el objeto o la libertad del objeto en el sujeto. Quienes creen que solo es libre el sujeto de la acción idealizan de este modo el objeto como un simple ser determinado en la acción y también al sujeto, que de este modo es declarado omnipotente ante el objeto. De esta subjetividad arbitraria renegaba Hegel apelando a su objetivación en el Estado, Estado por el cual es dada la libertad objetiva…la libertad consistente en subsumirse en el como el Objeto por el cual queda totalmente determinada la acción subjetiva…la libertad consistente en fundir la voluntad propia con la voluntad del Estado,que hace libre a los sujetos estatizados mediante su participación. Hegel rechazaba, coherentemente con ello, la idea de un contrato entre voluntades individuales como punto de partida de la existencia del estado. Si asi fuera, pensaba Hegel, el estado no sería más que un reflejo de la arbitrariedad de la voluntad individual, de la libertad subjetiva que solo puede conducir a una disgregación de la existencia en una exterioridad sin propósito en lugar de al orden y objetivación de la Idea que es el estado hegeliano, estado cuyas raíces no se hunden entonces en la reflexión individual sino en el derecho natural, la tradición, la autoridad, al gusto de su coetáneo, Herder. Hegel era un pensador autoritario y no le cabía más que rechazar la doctrina liberal propulsada por pensadores como Rousseau o Voltaire. Y en realidad esa libertad objetiva de la que habla no es más que un fiel reflejo de la libertad de la que hablaba Lutero: una libertad nacida de la renuncia a la propia existencia concreta e individual, es decir, a la libertad auténtica, aquella que corresponde a esa existencia concreta e individual. La libertad objetiva de la que habla Hegel es la libertad del que renuncia a la existencia…no ya la libertad del que muere para alcanzar la gloria de Dios, sino la libertad del que se desprende de la existencia a favor del estado, libertad que podrá ser alcanzada, sobre todo, según sugerencia de Hegel, en el sacrificio del guerrero.

La libertad, al contrario de lo pensado por Hegel, no puede ser más que libertad individual, libertad del ente en la acción, libertad en concreto. Es en el individuo donde la libertad es tanto objetiva como subjetiva, es tanto espontaneidad en la acción como en la reacción. El estado, por su parte, es solo el reflejo simbólico de la meditación humana acerca de la libertad individual, meditación que conduce al establecimiento de leyes, instituciones y autoridades a los efectos de incoordinar aquellas libertades individuales en el seno de la convivencia comunitaria. No se trata ciertamente de un contrato ejercido por sujetos puramente libres ante el objeto de su convivencia como si esta convivencia no fuera determinante en sus vidas pero no se trata tampoco de un emergente puro de los lazos de comunidad, una solidificación de la tradición, de la cultura. El estado es producto del juego de lo individual con lo comunitario, el forcejeo de la voluntad comunitaria de convivencia con la voluntad individual de expansión y concreción de las propias posibilidades, forcejeo en el que en ciertas instancias aparecen como contradictorias y en otras, progresivas, como coherentes. El estado es el tablero y las reglas para este juego, el juego de lo social con lo asocial y antisocial que el individuo humano contiene y expande el dia menos pensado. Y si en las comunidades primitivas no fue necesario el estado es porque aún los individuos no habían roto notoriamente sus lazos mentales colectivos, no habian emergido de la ritualización mágica y mítica de sus conciencias.

El Estado: ni ángel ni monstruo

El estado, de por sí, no es ni monstruoso ni un manantial de dicha. El estado, en términos generales, es solo la exteriorización simbólica del deseo humano de incoordinar las voluntades humanas en el seno de una institucionalidad que la ordene de alguna manera. Pero la imposición del orden debe nacer de alguna parte y por ello es necesaria en todo los aspectos de esta institucionalidad la existencia de la autoridad…o dicho en plural, de las autoridades. Fueron los romanos, en la época republicana, quienes se enfrentaron con evidente fracaso y notoria trascendencia histórica ante el problema que esto representa para la comunidad. Por un lado, se llega a creer que la autoridad es la base del estado, pues es ella justamente la que impone el orden estatal y hace posible la permanencia de la comunidad más allá de las debacles sociales, políticas o naturales….y por el otro se llega a creer que el exceso de la autoridad es un riesgo constante que con el tiempo puede abrir paso al mero ejercicio arbitrario del poder y que por lo tanto es necesario trabar la acumulación del poder por parte de la autoridad de alguna manera…por ejemplo, impidiendo que la autoridad se ejerza para beneficio propio, disgregando las facultades del poder estatal lo más posible, etc. Quienes procuraron a lo largo de los últimos suspiros históricos de la república romana asentar en la autoridad la permanencia de Roma se equivocaron dejando para nosotros la lección inscrita en las consecuencias…la república degeneró en el imperio…y quienes procuraron, apelando incluso como Bruto al matar a Cesar al asesinato, salvar la integridad del sentir republicano ante los excesos crecientes de concentración autoritaria del poder, supieron de un modo u otro que Roma degeneraba, que Roma estaba ante su ocaso. Lo que vino después, el Imperio, aun brilló por un tiempo con los resabios de la grandeza acumulada por la República pero agostó aquella grandeza incinerándola en prontitudes corruptas tan pronto hombres como Marco Aurelio dejaron de asumir la autoridad cada vez más excesiva y condenada, en la soledad del poder absoluto, a una arbitrariedad que derivaría en la desintegración de la cultura romana con el concomitante ascenso del catolicismo y la penetración a través de la profesionalización del ejército, de la crudeza germana y goda.

En referencia a los conjurados contra César afirma el gran historiador uruguayo Evangelio Bonilla: “Habían sido colmados de beneficios por César; no tienen queja ninguna a este respecto; pero la República ha desaparecido, no más discursos, no más asambleas, no más luchas electorales.” La muerte de César exhibe pues, el problema a que se enfrentan quienes saben que en la autoridad se sostiene el orden pero que en el exceso de la autoridad el orden degenera en arbitrariedad de la voluntad y pérdida de la dignidad de quienes se someten a esta arbitrariedad aún percibiendo de ella algún beneficio. El único modo posible de superar este dilema es aceptar por un lado la necesidad de que exista autoridad para garantizar el orden comunitario, es decir, como fundamento de la efectividad del estado, pero esforzarse constantemente a pesar de todas las dificultades para que esta autoridad se encuentre lo más dispersa posible en el seno de la comunidad, descentralizada y ella misma sometida al orden estatal. Por supuesto que esto se logra cuando las catástrofes, las guerras o las excesivas acumulaciones de riqueza por parte de algunos no pesan fuertemente en contra de la armónica convivencia resquebrajándola y presionando a la comunidad a apelar a la fortaleza de la autoridad como salvaguarda del mismo. La paz es necesaria para el mantenimiento e incluso el mejoramiento del orden convivencial y preservarlo, muy especialmente, de los excesos de la autoridad. En el caso de Roma está claro que la dedicación al sometimiento de otros pueblos con la consecuente guerra constante y el surgimiento de minorías privilegiadas por las exacciones logradas y un ejército profesional abrió la puerta al desorden institucional, a los desequilibrios políticos y al fin de cuentas, al autoritarismo imperial.

Un estado basado férreamente en la autoridad alcanza en ella su concreción tal vez por largo tiempo pero tarde o temprano los excesos de la autoridad abren las puertas del abismo, llevan al estado a la degeneración y el caos y el pueblo que, autoritario, se dio el lujo de poner en la autoridad la fuente de su felicidad, paga esta indignidad constante con su propia ruina. Muchos alemanes, incitados por filósofos como Herder, Fichte, Hegel, y por el pastor Lutero, soñaron durante siglos que la obediencia era la puerta a través de la cual llegarían al orden alemán perfecto. El propio Marx, alejado de Alemania, exiliado en Londres, no dejaba de soñar del mismo modo un Estado cuya autoridad central y centralizadora dictara la felicidad a todos sus ovejas e incluso, una vez dictada, capaz de autoinfligirse la inexistencia y dejar en pie, sobre la tierra fértil, un paraíso comunista. Ya Herder, muchos siglos antes de que Hitler encandilara a los alemanes con sus gestos de autoridad infalible, con su impronta autodivinizada…ya Herder soñaba con un fuhrer que condujera a los alemanes hacia la gloria. ¿Cuál fue aquí o allá el resultado de estos sueños autoritarios? Los excesos oprobiosos de la Alemania nazi, los oscuros manejos del estalinismo, la sangrienta represión del pueblo ruso a manos de la cheka en los tiempos de Lenin, el genocidio programado de los camboyanos a manos de los jemeres rojos y su líder inicuo Pol Poth. Esto solo nos puede indicar la necesidad de abandonar toda clase de apelación a la autoridad como ultima salvaguarda del orden institucional y la necesidad, también de encontrar en esta orden no solo un medio sino también un fin en si mismo. El orden institucional debe preservarse incluso contra la autoridad encargada de imponerlo en la comunidad.

Cuando el estado, exteriorización simbólica de la voluntad mancomunada de los individuos de llegar a convivir armónica y pacíficamente, no es visto como un ente arraigado en el ejercicio de la autoridad sino como un ente arraigado en la voluntad de cada individuo, de cada persona…es decir como un ente arraigado en ciudadanos detentores en relación al estado de derechos inalienables y obligaciones imprescriptibles…cuando, por lo tanto, lo que se procura es que el estado sea el filtro de reflexión legal a través del cual la voluntad de los individuos debe ser pulida y llevada al orden convivencial…entonces lo que se tiene es el imperio de la ley y no el imperio de la voluntad a través de la autoridad. Y de resultas de ello se comprende que la voluntad debe incoordinarse a través de la reflexión razonante acerca de la libertad individual dentro de un estado que puede entenderse como estado de derecho pleno y reconocido, como estado de derecho. Si no es la masa humana arrebañada alrededor de una autoridad supuestamente benefactora y de la que se desea una infalibilidad del tipo papal sino la persona con sus cualidades definitorias, la dignidad y la libertad personal, el fundamento del estado, entonces la autoridad tiende a ser subsumida en el seno de la comunidad, descentralizada, descoyuntada en procura de evitar cualquier intento de acaparar poderes, limitada en el tiempo y en el espacio, etc., etc. En esto se es republicano.

Los anarquistas, aquellos que soñaron y sueñan con una existencia humana basada en la pura espontaneidad del individuo libre y autodeterminado, no lograron asumir, confiados a una imagen de beatitud de lo humano que no reconocieron como mera esperanza, que la libertad no es ni un bien ni un mal y es siempre una potencial fuente de desorden, de conflicto, entre los seres humanos. Entender esto es entender la necesidad de que exista la autoridad y la ley y es ya dejar de ser anarquista. Pero una vez aceptado esto es posible aun pretender un esfuerzo constante de mejoramiento de la ley y disolución de la autoridad con un horizonte infinito. La disolución de la autoridad en el seno de una comunidad de individuos armónicamente autogestionados, si se quiere, es el horizonte infinito del estado de derecho, un horizonte asintóticamente presente que no ha de ser alcanzado pero que debe inspirar siempre a quienes forjan las leyes.

Quienes reniegan del estado sin dar cuenta de que renegar de los males que engendra la autoridad excedida no les permite valorar la paz progresiva que el orden estatal promueve de un modo u otro, confunden muchas veces los beneficios de la convivencia según leyes con la distorsión en la legislación y la ejecución de lo legislado debido a los excesos de la autoridad que nacen a su vez de las acumulaciones excesivas de riqueza, de las guerras y de los males catastróficos que han aquejado a lo largo de los siglos a las comunidades y a la humanidad en general. Hoy día los gozos debidos a una existencia legislada se mezclan sin ton ni son con los excesos extenuados y hasta ridículos de la riqueza de unos pocos y el poder de unos pocos, excesos validados por una legislación que no ataca la raíz del régimen de existencia sino que lo convalida allí donde podría atacarlo. Pero sea como sea, las puertas de la existencia republicana, las únicas que aseguran el mínimo orden dentro del cual estos excesos son llevados adelante, están abiertas. El legislador puede trabar la herencia ilimitada poniendo coto a la capacidad para recibir herencia. Puede también legislar para que el trabajador participe accionariamente del capital empresarial. Puede legislar para que el mecanismo impositivo limite firmemente las excesivas acumulaciones de fortuna personal, para que las riquezas del pueblo no sean victimas del latrocinio extranjero, para que los monopolios se disuelvan, para que la industria de la guerra cese, para que las asambleas constitucionales cundan por todas partes. ¿Porqué no se hace esto, porque no se acude a la asamblea legislativa inspirado de esta manera para la reforma? Es muy simple: apenas hoy hemos dejado atrás las sombras del enfrentamiento ideológico que cegaban la conciencia con sus alardes de razón intocable y sus mesianismos. Apenas hoy se empiezan a encender en la hoguera de las ideas hasta convertirse en ceniza las banderas levantadas por quienes renegando de las leyes y de su lenta labor creían que la voluntad desatada podía redimensionar la realidad según sus sueños. El planeta necesita hoy grandes reformadores prácticos y realistas, grandes hombres dispuestos a legislar con ecuanimidad poniendo aquí y allá un granito de arena a favor de la paz terrestre. Los idealistas que aun levantan su voz proclamando sueños inútiles comienzan tal vez a aprender de una vez por todas la lección de la historia. Y al mismo tiempo vivimos la desintegración de los sueños de expansión infinita de la fuerza y el capital…la tierra reclama su valor, el agua ya no corre sin parar, el petróleo anuncia cada vez más su agotamiento…

Al margen:

Es lamentable ver, debo decirlo, a los trabajadores de todo el mundo, que de un modo u otro gracias a los grandes movimientos anarco-sindicalistas han alcanzado una amplia organización sindical, meter la cabeza como avestruces en las exigencias salariales, como si el salario no fuera su oprobio y su esclavitud. El salario es el signo y el modo de la explotación humana, el salario es la última frontera de la indignidad en el trabajo. Hoy, capacitados a través de extensas organizaciones, pueden los trabajadores reivindicar planetariamente su derecho a participar accionariamente del capital empresarial. Si esta reivindicación se estableciera entonces se habría dado un paso para una de las grandes reformas legislativas de la existencia humana.

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