La teoría del pobrecito y la decadencia de la educación pública uruguaya

En Uruguay, desde hace mucho tiempo, se ha instaurado una teoría educativa implícita, de carácter mucho más irracional que reflexivo, que podemos llamar la “teoría del pobrecito”. La primera raíz a destacar de esta teoría, antes de describirla es la de la pedagogía del interés, impulsada ampliamente a nivel mundial por la Escuela Nueva desde el pragmatismo de John Dewey. Para realizar una comprensión de esta pedagogía creo suficiente considerar estas dos fuentes: http://www.uv.es/soespe/LCE-gervilla.htm (1) http://articulosparaleerycompartir.blogspot.com/2009/05/corrientes-pedagogicas-del-siglo-xx-la.html (2) (1a): Para Dewey, toda actividad educativa está determinada por el interés. La noción del interés domina toda la pedagogía de Dewey. (1b): La “educación nueva” no se limita a la escuela y a la familia, sino que se ha convertido en un acontecimiento social; constituye una actitud nueva frente al niño, de aceptar a éste como es, como reconocimiento del valor del mismo, como edad o período necesario en el desarrollo del hombre; es convicción de que en el niño existe todo lo que favorece y permite una educación verdadera. (2a): Así, entre los principios de la Educación Nueva, establecidos en el Congreso de Calais (1921) el nº. 15 afirma: “La enseñanza está basada en el interés espontáneo de los niños”. Esta tendencia pedagógica conquistó Uruguay de muchas maneras, por ejemplo, a través de las ideas de Piaget que incluso llegaron a incorporarse en la construcción de los programas educativos. Se puede entender porque resultó tan fácil a esta tendencia pedagógica arraigarse en nuestro país si consideramos que sus raíces filosóficas llegan hasta el Emilio de Rousseau…siendo grandemente compatible con el democratismo y republicanismo de los uruguayos. (2b):Con Rousseau y Tolstoi se constituye lo esencial de la “educación nueva”. Esta tendencia pedagógica es, a su vez, una reacción ya centenaria contra las formas educativas autoritarias y disciplinarias y ello puede notarse en su precepto máximo. En efecto, centrarse en el interés del niño es renunciar al centralismo de la autoridad y al encuadramiento disciplinario del aprendizaje y la conducta. Pero al reaccionar contra las formas autoritarias dejó por el camino muchos valores educativos que antes eran destacados… (1c): “Este modelo educativo cuestionó el valor del esfuerzo, ya bastante desprestigiado en el lenguaje habitual, convirtiéndose en algo ajeno, e incluso incompatible, con los nuevos planteamientos pedagógicos. De este modo, términos tales como: esfuerzo, autoridad, disciplina, sacrificio, voluntad, imposición, obligación… fueron relegados por su vinculación a la escuela tradicional…y, por el contrario, tomaron fuerza el interés, la libertad, el estímulo, la motivación, la actividad… En el fondo, la pedagogía del interés ganó la batalla a la pedagogía del esfuerzo.” Los uruguayos fueron sometidos durante años a una forma educativa que dejaba de lado valores que no son equívocos sino por su deformación…el esfuerzo y la disciplina entre ellos. El resultado se refleja no solo a nivel de las propias instituciones educativas sino que ha llegado a reflejarse ampliamente en toda la sociedad uruguaya por la conducta desatenta de los ciudadanos con respecto a los ámbitos públicos (considerese el modo casi compulsivo en que se lanzan desperdicios en las calles y en las playas montevideanas), y la tendencia a rechazar el esfuerzo y dejar toda la carga del mismo en los demás. Esto no quiere decir que todos los uruguayos hayan entrado en el molde de esta aguda pérdida de valores tradicionales pero que esta pérdida existe es un hecho incontestable y es un hecho incontestable también que la pedagogía del interés a través del sistema educativo ha sido una de las causas de esta característica de la sociedad uruguaya. Para colmo el poder de la pedagogía del interés, ya deformada por estos lares a causa de lo lejano de sus raíces en el tiempo, vino a quedar como único poder pedagógico, prácticamente omnímodo, una vez que los últimos restos de aquellos viejos valores…autoridad, esfuerzo, disciplina, etc. fueron rechazados obsesivamente primero como efecto de la rebeldía antiautoritaria de fines de los años 60 y luego a partir del fin de la dictadura militar más larga y profunda que haya experimentado el país. A partir de la decada del 80 la educación uruguaya quedó bajo el influjo de una pedagogía del interés fantasmática que acumulaba la aversión hacia la autoridad y la disciplina con una exaltación desmedida del individualismo debida a la desintegración de los lazos solidarios dentro de la sociedad uruguaya en que se había ocupado fervientemente la dictadura. Pero no ha bastado la pedagogía del interés triunfante en su exacerbación y deformación llegando hasta el siglo XXI como única direccionalidad mental en la práctica educativa uruguaya…y que explica hasta la pérdida del esfuerzo caligráfico y ortográfico más elemental en la escritura…no basta digo, para dar lugar a lo que llamo la “teoría del pobrecito”. Para ello ha sido necesario un nuevo elemento psicosocial en la sociedad uruguaya que podriamos llamar pobrismo asistencialista. El pobrismo asistencialista es la resaca, lo residual, de las viejas aspiraciones sociales uruguayas hacia la equidad social, la democracia cultural, el acceso general a una ciudadanía responsable con la que soñaron primero los viejos intelectuales y luchadores sociales uruguayos y luego aquella juventud aplastada por la bota de la opresión dictatorial. Todas sus reivindicaciones brotan, deformadas por su frustración casi impotente, en la forma del pobrismo asistencialista que hoy son la bandera fundamental de buena parte del espectro político uruguayo ante la realidad de un empobrecimiento tremendo de una buena parte de la población uruguaya a causa de las políticas neoliberales inauguradas por la escena dictatorial. Lograr la justicia social se ha traducido en “resolver la problemática de la pobreza” y como para esto no son vistas como posibles ya auténticas políticas de reestructuración económica basadas en la idea de justicia se sale a “combatir la pobreza”, se sale “a asegurar una mínima calidad de vida” etc, etc. Se sale de palabra o de hecho, pero es a esto a lo que se sale: a emparchar, asistir, a los que han quedados relegados a la pobreza extrema o la marginación o la exclusión o la falta de recursos culturales, etc. Es en el marco de este pobrismo asistencialista, que reniega de la via de las confrontación con el verdadero origen de la miseria, que no es otro que la injusticia social, la distribución injusta de la riqueza, que la educación uruguaya se ha desarrollado y se sigue desarrollando a posteriori de la dictadura. Si se considera ahora el cóctel venenoso de una pedagogía del interés mal concebida y deforme, alejada de sus fuentes, con el pobrismo asistencialista podemos ver claramente que este es el origen indudable de la decadencia deplorable de la educación uruguaya a nivel primario y secundario en el ámbito público (lo que ocurre en el nivel terciario asi como en la educación privada tiene otras características a considerar). La combinación de una pedagogía que recomienda centrarse en el interés y no en el esfuerzo del alumnado, en la búsqueda personal libre y no en la búsqueda guiada por la autoridad de manera disciplinada…con el pobrismo asistencialista…termina dando lugar, finalmente, a la teoría del pobrecito. ¿En qué consiste la teoría del pobrecito? La teoría del pobrecito es la teoría consistente en asignar a la educación el papel de una tutoria de la pobreza cultural e intelectual del alumnado contribuyente no en introducirlo en el esfuerzo de superar esa pobreza sino en la dejadez de expresar esa pobreza mediante los pobres intereses de que disponga y servirse de ellos para que lleguen “hasta donde puedan, pobrecitos”. La teoría del pobrecito convierte al alumno en un agente de su propia educación pero un agente con una subjetividad pobre de la que no se espera mucho y que por lo tanto debe ser asistido de manera continua por la institución educativa y los docentes a modo de muletas de su desarrollo personal, que no se espera, de todos modos, que llegue muy lejos. Asistir al alumno no significa disciplinarlo, exigirle esfuerzo, someterlo a obligaciones, sino tratar de ofrecerle la cultura como un juguete por el cual en algún momento, dentro de su pobreza de miras, pudiera interesarse. Por supuesto que esto significa no solo el hundimiento de los valores educativos tradicionales antes mencionados sino también de los valores mismos democráticos y republicanos que eran el eje de la pedagogía del interés. Y este hundimiento, que es un hundimiento mental que no podrá resolverse simplemente mediante mejoras presupuestales aunque puedan ser útiles a ese fin, está condenando día a día a la educación primaria y secundaria pública uruguaya a un fracaso creciente.

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4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Silvia Martínez
    Ago 23, 2012 @ 01:22:11

    NINGUNO DE ESTOS AUTORES CONSIDERAN AL INCONCIENTE….AS PEDAGOGIAS-COMO LAS POLITICAS EDUCATIVAS Y SOCIALES PASAN DE LA INCOMPRENSION Y EL CASTIGO A LA COMPRENSION JUSTIFICADORA- NINGUNA DE ESTAS POSTURAS VA AL CENTRO DEL ASUNTO. POR SUERTE HOY EN LA VANGUARDIA LA PSICO-SOCIO-GENALOGIA A DESCIBIERTO LA MEMORIA TRANSGENERACIONAL POR LO QUE SE VE QUE LA INFORMACION QUE SUBYACE EN LOS CAMPOS MORFICOS APARECE Y REAPARECE MUUCHAS VECES MIENTRAS NO ENCARAMOS ESA MEMORIA Y LA DESENREDAMOS…..NI LA DURA INCOMPRENSION CASTIGADORA NI LA BLANDUZCA COMPRENSION APAÑADORA…
    UNA MAESTRA OBSERVABA QUE “LOS NIÑOS-PROBLEMA” TENIAN RASGOS INDIGENAS O AFRO-DECENDIENTES, AUN SI TENIAN EL PELO RUBIOLA TEZ CLARA Y LOS OJOS AZULES,LA NARIZ ACHATADA Y LOS LABIOS CARNOSOS MOSTRABAN ESA HERENCIA GENETICA…. CON CASTIGO NO SE SANAN LAS HERIDAS DEL ALMA…..TAMPOCO SOLO CON LLENAR SUS PANZAS…..POR ALGO SE EMPIEZA? SI. EL ASUNTO ES QUE SI SE EMPIEZA POR AHI Y SE SIGUE SOLO POR AHI….Y SE OLVIDA EL MEOLLO DEL ASUNTO…NO HAY SANACION DEL ALMA NI VERDADERO PROCESO SALUDABLE DE EMPODERAMIENTO….
    RECOMIENDO LEER:
    “LA PRESENCIA DEL PASADO” DE RUPERT SHELDRAKE DONDE SE MUESTRA COMO FUNCIONAN LOS CAMPOS MORFICOS
    “MIS ANTEPASADOS ME DUELEN” SERIE DE ENTREVISTAS A PSCICO.SOCIOLOGOS QUE TRABAJAN EN LA PSICO-SOCIO-GENEALOGIA.
    “LAS LAGRIMAS DE MIS ANCESTROS” DE DAAN VAN KAMPENHOUT

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  2. ana
    Ago 23, 2012 @ 01:34:17

    Totalmente de acuerdo con lo que acá se plantea, soy docente y la verdad estoy aburrida de escuchar hablar del alumno en esos términos de pobrecitos, esto es muy peyorativo, se desvaloriza así al alumno se le niega de entrada la posibilidad de que se supere , se lo asiste, el liceo se ha convertido en una guardería que pretende contener al alumno sacarlo de la calle, así se le pide a la educación y a los docentes que solucionen problemas que son del contexto y que no pueden resolver los docentes que nos vemos desbordados con nuestro trabajo lidiando con problemas sociales que escapan a nuestra labor. El resultado está a la vista.

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  3. Joaquín
    Ago 23, 2012 @ 01:36:13

    Hay una línea tan delgada entre enseñar valores de esfuerzo y compromiso y simplemente ofrecer una pedagogía del autoritarismo, que sería prudente que usted definiera de mejor manera los términos que utiliza. Deja la impresión que lo mejor es forzar valores a fuerza de disciplina y autoridad antes que ellos realmente entiendan el valor que tienen las cosas….

    Saludos

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  4. fernando-g
    Ago 23, 2012 @ 03:03:58

    Gracias por los comentarios, en este escrito no he pretendido desarrollar una propuesta sino solo un análisis crítico, una descripción desenmascaradora de lo que está sucediendo con la educación pública uruguaya. Por supuesto no estoy de acuerdo con librar el asunto a la mera dicotomía entre una pedagogía del interés y una pedagogía de la autoridad, y mucho menos apoyar una situación pedagógicamente decadente como la presente. Podemos tomar de la pedagogía tradicional el precepto del esfuerzo pero rotando el eje de la disciplina centrada en la autoridad hacia la autodisciplina centrada en la propia voluntad. Podemos tomar de la pedagogía del interés el respeto casi religioso hacia la autonomía del aprendizaje, pero anclando esta autonomía en la necesidad del compromiso social e institucional.

    Lo cierto es que el sistema educativo es un síntoma de las condiciones sociales e institucionales generales de la comunidad y por ello no se puede alterar el sistema educativo sin atacar a las causas sociales e institucionales que hay detrás de sus fallas. Por otro lado la más grave dificultad que veo en esto es que el sistema educativo y la conciencia de la comunidad se retroalimentan dejando poco espacio para una fisura que permita un cambio cualitativo.

    Un saludo cálido, F

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