La Razón no existe

einstein-lengua
El concepto de facultad es, según mi entender, un concepto vacío…solo hay acciones, procesos, y resultados de esos procesos que ingresan en nuevos procesos…pero de ningún modo hay facultades. Específicamente el intelecto es un proceso constituido por un complejo muy dinámico de subprocesos y no se ve por ningún lado que existan en él realidades sustanciales, fijas…eso que se da en llamar facultades, y mucho menos una facultad llamada razón…¿Acaso se dirá que esa facultad reside en alguna parte del cerebro como pretendía Descartes acerca del alma? El intelecto es el proceso intelectual, el proceso de reflexión de la conciencia y como tal ingresa a veces ordenándose en dirección a lo real en razonamientos, es decir, en un acondicionamiento lógico respecto de lo real…pensar no es necesariamente razonar sino que razonar es limitar el libre pensar a las condiciones de cognoscibilidad de lo real…razón en el sentido heracliteano, orden-desorden, logos. Cuando se supone que razonar es una operación de una facultad intrumental del intelecto se utiliza una analogia técnica y se sustancializa con grave perjuicio para la comprensión de nuestro propio ser que solo es autoconciente de manera intermitente y lógicamente autoconciente no solo con mucho mayor intermitencia sino que a costa de un esfuerzo de autodeterminación lógica difícil de sobrellevar y que es la básica tarea para los intelectuales pero no como quería creer Descartes, lo mejor repartido entre los seres humanos…Lo mejor repartido entre los seres humanos es la estupidez y la desidia mental.

Lo que se suele sugerir es una conformación fija de la estructura mental humana con dispositivos que emiten acciones, y es a esto a lo que se le puede llamar facultades. Hablar de facultades implica creer que existe una configuración que soporta y realiza acciones sin ser modificada ni generada por esas acciones. Pero un ser humano no es una máquina ni existen en el dispositivos fijos que realizan tareas, que constituyen intrumentos intrínsecos de su estructura como una especie de ortopedia mecánica constitutiva. El organismo humano no existe sino como actividad orgánica que al desplegarse reengendra sus posibilidades de despliegue de manera continua, es un ente que se reconstituye continuamente y no con una constitución fija. No niego que hay potencia desplegada en las acciones y procesos de la estructura orgánica y mental, pero si niego que esta potencia es una máquina de producir resultados con dispositivos fijos…la facultad de ver, la facultad de oír, la facultad de razonar, etc. No niego tampoco que hay “algo” involucrado en el proceso intelectual sino que lo que niego es que esta algo sea un productor no producido por ese mismo proceso y por lo tanto precedente y sustantivo respecto de él, que solo sería su efecto y consecuencia, es decir, un instrumento o dispositivo fijo, el intelecto, o razón, o como se quiera llamarlos, que produciendo actividad intelectual no es producido por ella. Supongamos que este dispositivo es el córtex cerebral…entonces diremos que este dispositivo produce actividad cerebral pero que esta actividad cerebral puede muy bien no existir aunque el dispositivo continúe allí…sin embargo la experiencia nos indica que si no hay actividad cerebral ya no se trata de un cerebro sino solo del cádaver de un cerebro, es decir, la huella material del último resultado generado al suspenderse la actividad cerebral…de la última cerebralización del cerebro por la actividad cerebral…es decir, la experiencia nos indica que la actividad cerebral continuamente produce al cerebro que como resultado de la misma reingresa en aquella posibilitándola y determinándola en su posterior despliegue. El agente (el cerebro) esta en la acción (la actividad cerebral) y no la antecede ni subsiste sin ella.

Acaso se podría dudar acerca de la posibilidad de discurrir, pensar…o como sea…sin atenerse a los principios lógicos. Pero esto no es tanto una posibilidad sino algo muy cotidiano que podemos comprobar en las miríadas de falsos razonamientos y de afirmaciones delirantes que realizan muchos de nuestros congéneres. La reflexión, el pensamiento, solo es lógico desde el momento en que nos proponemos razonar y no simplemente pensar, desde el momento pues, en que dirigimos nuestro pensamiento hacia el conocimiento de lo real, ateniéndonos a lo real aun dentro de la mas teórica de las especulaciones. El yo solo es yo-lógico una vez que asumiendo los principios lógicos y la búsqueda del conocimiento procede a autoconstruirse lógicamente para construir su visión de lo real, autoconstrucción que se da, por tanto, en la interacción dialéctica con lo real. Solo somos intermitentemente reflexivos y esta esporádica actividad reflexiva y aún más esporádica actividad racional (acción de razonar), no debería hacernos suponer que poseemos un dispositivo sagrado de razonamiento en nuestro haber llamado RAZÓN que nos coloca en la cima del universo y hasta quizás cerca de algun Dios (racional).

Cambio y permanencia

heraclito

 

En todo lo que existe hay cambio y permanencia. ¿Qué es el cambio? No podemos definirlo…a lo más podemos decir que hay diversas clases de cambio. ¿Qué es la permanencia? Tampoco podemos definirla…y del mismo modo solo podemos decir que hay diversas clases de permanencia.

Si en todo lo que existe hay cambio…¿podemos decir que todo cambia? Pero si decimos que “todo cambia” al menos habrá algo incambiado…”el hecho de que todo cambia” y por lo tanto entramos por la referencia de la afirmación a si misma, en una contradicción. De modo que solo podemos decir que “algo cambia”. Para referirnos al cambio, por lo tanto, apelamos inicialmente a la exigencia lógica de coherencia dando cuenta de que no todo cambia…sino que algo permanece. En efecto, el cambio y la permanencia son uno la negación del otro, y de este modo opuestos…pues lo contrario del cambio es la permanencia y lo contrario de la permanencia es el cambio.

¿Podremos decir, por otro lado, que todo permanece? Tampoco, porque sin duda la experiencia nos indica que algo cambia…es decir, que no todo permanece. Con lo cual concluimos que algo cambia y algo permanece…y que no todo cambia ni todo permanece. El cambio es parcial y la permanencia es parcial…siendo opuestos el uno del otro por ser uno la negación del otro. Con ello podemos decir que la existencia es parcial cambio y parcial permanencia, de tal manera que el cambio niega, al menos parcialmente, la permanencia, y la permanencia niega, al menos parcialmente, el cambio.

Para establecer lo anterior ¿a que hemos apelado? Hemos apelado a la lógica, a la exigencia lógica de coherencia para establecer que no todo cambia…y hemos apelado a la experiencia para establecer que no todo permanece. Eso quiere decir que para llegar a conocer la existencia aún en lo más elemental…el cambio y la permanencia…debemos apelar necesariamente a la experiencia y a la exigencia lógica de coherencia…siendo esta exigencia, tal vez, producto de la misma experiencia. No hay pues conocimiento auténtico, afirmaciones verdaderas acerca de la existencia, si no se recurre a la lógica y a la experiencia. Si alguien afirma que “un cuadrado es un triángulo” en esta afirmación no hay conocimiento por carecer de coherencia lógica…y si alguien afirma que “los ángeles son reales” en esta afirmación no hay conocimiento por carecer de comprobación experimental. La filosofía y la ciencia tienen ambas en comun este principio: No hay conocimiento sin coherencia y experiencia.

Volvamos a pensar en el cambio y la permanencia. Facilmente nos damos cuenta de que si algo cambia es porque permanece…pues si no permaneciera entonces dificilmente podria decirse que es “algo” y que existiendo cambia. Por lo tanto, no hay cambio sin permanencia. Del mismo modo no hay experiencia de que algo permanezca sin cambio…sino que se puede decir que si algo permanece…mientras permanece cambia. Es decir, no hay permanencia sin cambio. Esto quiere decir que el cambio sostiene la permanencia y la permanencia sostiene el cambio…que el cambio y la permanencia son no solo opuestos sino tambien complementarios. Es decir, que son opuestos y complementarios…y negandose mutuamente se complementan.

Pensemos en un gato…mientras el gato permanece cambia y mientras cambia permanece. Puede pensarse que el gato sigue siendo gato siempre…y por lo tanto que el gato en tanto gato no cambia…que la esencia gatuna del gato no cambia…esencia que es equivalente a la idea que del gato tenemos…mientras que lo que cambia del gato es lo inesencial…sus aspectos secundarios, aspectos que al cambiar no determinan que el gato deje de ser gato. Pero…¿que diferencia existe entre “la esencia del gato” y “la idea de gato”? En realidad cuando hablamos de la esencia del gato solo suponemos que existe algo en el gato que se corresponde exactamente con la idea de gato…pero esto es solo un acto imaginativo del que la experiencia no nos dice nada…y por lo tanto no es conocimiento. No hablemos, pues, de esencias ni especificamente de la esencia gatuna. Lo que si hay es una “idea de gato” que está en la mente humana. ¿Diremos que si bien los gatos cambian y no tienen esencia al menos la “idea de gato” es algo incambiado y que no necesita cambiar para permanecer? Sin embargo, preguntémosnos…¿De dónde proviene “la idea de gato”? Es claro que si no tenemos experiencia alguna sobre gatos entonces jamás formaremos de ellos idea alguna…por lo cual podemos decir que todas las ideas se forman a partir de la experiencia, incluyendo la “idea de gato”. Pero no solo eso…pues si la experiencia que tenemos de los gatos continuamente cambia entonces cada novedosa experiencia que de ellos tenemos contribuye a una modificación de la “idea de gato” y esta no permanece sin cambio, inalterable, sino que se modifica continuamente a medida que tenemos nuevas experiencias en las cuales la aplicamos. Ni las más rigidas ideas como la “idea del número uno” son inalterables…pues hasta las más rígidas ideas surgen de la experiencia.

No hay ni en el pensamiento ni el la sensacion ni en parte alguna algo que permanezca inalterable, sin cambio. Cada cosa existente es una mezcla de cambio y permanencia de tal modo que existe y permanece porque cambia y cambia porque existe y permanece. Esto nos lo indican la lógica y la experiencia. Pensar en algo que no cambia o en algo que no permanece es pensar ilógicamente y de manera incoherente o pensar sin recurrir a la experiencia. El que asi piensa se coloca él mismo fuera de la filosofía y de la ciencia y no puede ofrecer ni alcanzar conocimiento alguno excepto a través del velo de sus groseros errores.

Todas las existencias que conocemos son existencias con una permanencia limitada…a todas las comenzamos a experimentar en algún momento y las dejamos de experimentar en algun otro. Incluso nuestra propia permanencia es limitada, puesto que nacemos y morimos. Todas las existencias que conocemos, pues, incluyendo nuestra propia existencia, tienen una permanencia finita, limitada. ¿Existirán, sin embargo, permanencias infinitas, ilimitadas? O dicho más sencillamente…¿Existirá algo eterno? En el ambito de las religiones se ha dicho que los dioses son eternos e increados…o que hay un único dios eterno e increado…con lo cual se ha dicho que hay unos sujetos, unas personas, que son eternas…mientras que el universo o los universos no son eternos puesto que han sido creados y pueden ser destruidos. Asi pues, los dioses o ese dios único pueden ser algo eterno. También se ha dicho que el universo mismo con toda su carga de seres limitados que nacen y mueren es algo eterno. Se ha dicho, igualmente que el universo o los universos coexisten eternamente con los dioses o con el dios único. También se ha dicho…y lo han dicho cientificos y no religiosos, que la energía es eterna y que no se crea ni se destruye…lo cual ha llevado a algunos a decir que la energía es ese dios único o que los dioses son formas de energía.

Pero…¿porqué pensar que hay algo eterno? Si no tenemos experiencia de algo eterno y si tampoco la lógica nos indicara que hay algo eterno entonces esto seria puro fantaseo y no habría conocimiento alguno a partir de esto. Cabe decir que hay un claro motivo psicologico por el cual deseariamos que hubiera algo eterno y es que nosotros no siempre estamos conformes con nuestra naturaleza mortal y quisieramos a veces vivir para siempre. Si no hubiera nada eterno ese sueño de vida eterna quedaria clausurado y por lo tanto el que sueña con una vida eterna desea siempre que exista algo eterno…por ejemplo, un dios eterno que le garantice la vida eterna como premio de su buena conducta. ¿Porque desear una vida eterna? Pues porque se teme a la muerte y se transforma ese temor en una debilidad…y de esa debilidad surge el deseo de vivir para siempre…o de prolongar la vida indefinidamente como pretende la medicina cientifica al tratar de curar todas las enfermedades, evitar la vejez y resolver todos los problemas orgánicos. Hoy dia parece que vivimos con el mismo temor a la muerte que hace esperar a ciertas almas religiosas un cielo eterno donde serán felices para siempre. Para no desear ya una vida eterna se necesita admitir la realidad inevitable de la muerte…y esto significa vencer el temor a morir y ser valiente, tener coraje no solo para vivir sino tambien para morir. Esto no significa querer la muerte o desear suicidarse porque si se quiere ser valiente…no puede uno estar escapando de la vida. No hay que tener miedo de la muerte pero tampoco hay que tener miedo de la vida.

Puede decirse tal vez que la vida eterna existe y que no desearla es un engaño…pero como no hay experiencia de nada eterno ni mucho menos de una vida eterna…esto no es ni ciencia ni filosofia sino solo fantaseo…¿no es cierto? Sin embargo, no esta todo dicho aún…

¿Puede decirse que la existencia es eterna? La experiencia nos muestra que las cosas surgen y luego se extinguen pero también nos muestra que cada vez que algo se extingue algo surge a cambio y que cada vez que algo surge algo se extingue para que ello sea posible. No hay creación sin destrucción ni destrucción sin creación…del mismo modo que no hay cambio sin que algo permanezca ni hay permanencia sin que algo cambie. La destrucción y la creación son tan complementarias como contrarias al negarse una a la otra. Y si cada vez que algo surge algo se extingue y cada vez que algo se extingue algo surge entonces algo siempre queda y algo siempre se destruye…pero no todo se destruye ni todo queda…es decir que la existencia misma es algo que nunca llega a ser nada ni nunca pudo surgir de la nada. En efecto…¿Que es la nada? Al hacer esta pregunta pregunto por “algo” y no por “nada”…es decir, me contradigo…por lo cual hacer esta pregunta es ya contradecirme y es ya contradecirme pensar en la “nada”. Si algo puede decirse es que “la nada no es”. De modo que la existencia es ese algo eterno, es esa permanencia eterna basada en un eterno cambio…que estábamos buscando. ¿Tenemos experiencia de la existencia? Si, siempre, mientras que existimos…y la lógica nos indica ahora que la existencia es algo eterno…un eterno cambio basado en una eterna permanencia y una eterna permanencia basada en un eterno cambio. A lo unico que podemos llamar directamente eterno, pues, es a la existencia misma. Y ahora…¿podemos preguntar…qué es la existencia? De la existencia misma nada podemos decir…excepto que es cambio y permanencia complementandose y negandose eternamente. Y si decimos que la existencia es el universo o que la existencia es aquel dios unico cuya existencia desean tanto los monoteistas…entonces el universo es eterno…o dios es eterno…o tambien, si seguimos, por este camino, hay universos y dioses eternos. Y si es así…¿acaso no puede haber vida eterna? Y si es asi, ¿porqué seria debilidad y no un acto de valentia desear una vida eterna? Lástima que solo la lógica con su exigencia de coherencia nos lleva hasta esta conclusión mientras que la experiencia nos abandona mucho antes y solo nos ofrece existencia fugaces…y nada eterno. Si exigimos al mismo tiempo, desde la ciencia y la filosofia, que la lógica y la experiencia sean ambas atendidas siempre para alcanzar el conocimiento…entonces lo unico que nos queda es una esperanza algo filosofica y nada cientifica de que halla algo eterno…incluso acerca de la existencia misma solo la lógica nos indica que es eterna. Exigir eso es un acto de coraje…coraje cientifico y filosófico.

Pd: Yo sin embargo, supongo firmemente que la existencia es eterna y que solo por eso la vida ya tiene sentido aunque mi vida no sea eterna y deba aceptar la muerte.

La inocencia del lobo

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La cirscunstancia natural del dolor causado es lo que hace que el lobo no sea cruel sino solo lobo. En cambio, el amorfo, el monstruo humano, no puede hallar su forma sin tropezar a cada rato con sus posibilidades horrendas convirtiéndose en causa de dolor estéril, antinatural e innecesario. Esta peripecia también es cruel para él mismo, por lo cual amerita no solo desprecio sino también aprecio por todo el dolor y el desconcierto inútil que a sí mismo se inflige. Evitemos compadecer al ser humano, sin embargo, porque toda compasión por lo humano no es en nosotros más que autocompasión deshonesta. Con nosotros…nosotros mismos…no sería muy ético tener piedad. No pidamos tampoco piedad sino que sigamos caminando…el horizonte no puede apartarse infinitamente negándonos la redención. Llegará un día, un día cualquiera, en que encontraremos nuestra forma…y cesará tanta crueldad. Que sean nuestros hijos o los descendientes de nuestros hijos, que en ellos tenga sentido por fin la palabra…INOCENCIA.

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