La Razón no existe

einstein-lengua
El concepto de facultad es, según mi entender, un concepto vacío…solo hay acciones, procesos, y resultados de esos procesos que ingresan en nuevos procesos…pero de ningún modo hay facultades. Específicamente el intelecto es un proceso constituido por un complejo muy dinámico de subprocesos y no se ve por ningún lado que existan en él realidades sustanciales, fijas…eso que se da en llamar facultades, y mucho menos una facultad llamada razón…¿Acaso se dirá que esa facultad reside en alguna parte del cerebro como pretendía Descartes acerca del alma? El intelecto es el proceso intelectual, el proceso de reflexión de la conciencia y como tal ingresa a veces ordenándose en dirección a lo real en razonamientos, es decir, en un acondicionamiento lógico respecto de lo real…pensar no es necesariamente razonar sino que razonar es limitar el libre pensar a las condiciones de cognoscibilidad de lo real…razón en el sentido heracliteano, orden-desorden, logos. Cuando se supone que razonar es una operación de una facultad intrumental del intelecto se utiliza una analogia técnica y se sustancializa con grave perjuicio para la comprensión de nuestro propio ser que solo es autoconciente de manera intermitente y lógicamente autoconciente no solo con mucho mayor intermitencia sino que a costa de un esfuerzo de autodeterminación lógica difícil de sobrellevar y que es la básica tarea para los intelectuales pero no como quería creer Descartes, lo mejor repartido entre los seres humanos…Lo mejor repartido entre los seres humanos es la estupidez y la desidia mental.

Lo que se suele sugerir es una conformación fija de la estructura mental humana con dispositivos que emiten acciones, y es a esto a lo que se le puede llamar facultades. Hablar de facultades implica creer que existe una configuración que soporta y realiza acciones sin ser modificada ni generada por esas acciones. Pero un ser humano no es una máquina ni existen en el dispositivos fijos que realizan tareas, que constituyen intrumentos intrínsecos de su estructura como una especie de ortopedia mecánica constitutiva. El organismo humano no existe sino como actividad orgánica que al desplegarse reengendra sus posibilidades de despliegue de manera continua, es un ente que se reconstituye continuamente y no con una constitución fija. No niego que hay potencia desplegada en las acciones y procesos de la estructura orgánica y mental, pero si niego que esta potencia es una máquina de producir resultados con dispositivos fijos…la facultad de ver, la facultad de oír, la facultad de razonar, etc. No niego tampoco que hay “algo” involucrado en el proceso intelectual sino que lo que niego es que esta algo sea un productor no producido por ese mismo proceso y por lo tanto precedente y sustantivo respecto de él, que solo sería su efecto y consecuencia, es decir, un instrumento o dispositivo fijo, el intelecto, o razón, o como se quiera llamarlos, que produciendo actividad intelectual no es producido por ella. Supongamos que este dispositivo es el córtex cerebral…entonces diremos que este dispositivo produce actividad cerebral pero que esta actividad cerebral puede muy bien no existir aunque el dispositivo continúe allí…sin embargo la experiencia nos indica que si no hay actividad cerebral ya no se trata de un cerebro sino solo del cádaver de un cerebro, es decir, la huella material del último resultado generado al suspenderse la actividad cerebral…de la última cerebralización del cerebro por la actividad cerebral…es decir, la experiencia nos indica que la actividad cerebral continuamente produce al cerebro que como resultado de la misma reingresa en aquella posibilitándola y determinándola en su posterior despliegue. El agente (el cerebro) esta en la acción (la actividad cerebral) y no la antecede ni subsiste sin ella.

Acaso se podría dudar acerca de la posibilidad de discurrir, pensar…o como sea…sin atenerse a los principios lógicos. Pero esto no es tanto una posibilidad sino algo muy cotidiano que podemos comprobar en las miríadas de falsos razonamientos y de afirmaciones delirantes que realizan muchos de nuestros congéneres. La reflexión, el pensamiento, solo es lógico desde el momento en que nos proponemos razonar y no simplemente pensar, desde el momento pues, en que dirigimos nuestro pensamiento hacia el conocimiento de lo real, ateniéndonos a lo real aun dentro de la mas teórica de las especulaciones. El yo solo es yo-lógico una vez que asumiendo los principios lógicos y la búsqueda del conocimiento procede a autoconstruirse lógicamente para construir su visión de lo real, autoconstrucción que se da, por tanto, en la interacción dialéctica con lo real. Solo somos intermitentemente reflexivos y esta esporádica actividad reflexiva y aún más esporádica actividad racional (acción de razonar), no debería hacernos suponer que poseemos un dispositivo sagrado de razonamiento en nuestro haber llamado RAZÓN que nos coloca en la cima del universo y hasta quizás cerca de algun Dios (racional).

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6 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. JLRamírez
    Feb 21, 2013 @ 18:53:32

    Entiendo bien lo que Fernando Gutiérrez Almeira trata de decir, pero cabe preguntarse si logra su propósito. El título de su artículo presupone ya lo que Fernando trata de refutar. Decir que ”la razón no existe” es absurdo, si se quiere significar una cosa dada y externa a nosotros, ya que ”la razón” es un hecho. Lo que no es admisible es la sustantivación de “la razón”, no su existencia. Esa dictadura del sustantivo en la lengua que nos inculcan en la escuela es un problema grave. Cuando Shapir y Worf estudiaban lenguas que denominamos “primitivas”, como la de los indios Hopi, descubrían que no podían decir algo así como “un hombre corre”. Decían, por el contrario, algo así como: “lo corriente (lo que vemos que está corriendo) hombrea”.
    El dominio del sustantivo sobre el verbo ha pervertido nuestra conciencia gramatical a pesar de que ”sustancia” (sub stare) etimológicamente significa ‘algo subordinado’. Mientras que “verbum” significa “palabra” por antonomasia. Y en la práctica, jamás podemos afirmar nada de la realidad sin apoyarnos en un verbo. Aunque puede, en algunos casos, estár implicito y no expresado. Sin verbo no hay oración. “El perro” no supone más que una idea. “El perro está ladrando” refiere una realidad propiamente dicha. Y es que además los sustantivos no darían sentido a nada, si no encerraran una función. Lo que hace a algo que tengo delante de mi ser una “mesa”, es su función de “mesear”. Si un individuo medieval fuera despertado de su tumba y lo enfrentáramos con nuestra realidad, quizá viera una mesa, pero jamás vería un “buzón de correos” o un “avión”. Yo jamás he visto (propiamente hablando) ni una mesa, ni un avión ni nada substantivo. Veo “algo que entiendo o interpreto como” algo definido, a sabiendas de para lo que habitualmente sirve o es usado dentro de un contexto, que puede cambiar de sentido con el tiempo o la situación (de ahí el uso metafórico). Lo que denominamos como “naturaleza”, no era en principio ni los árboles ni las montañas, etc., sino el proceso de su surgimiento y desarrollo. La etimología nos descubre que “naturaleza” procede del verbo “nacer” y supone “lo nacido o surgido por evolución”. Se trata de un proceso, no de una cosa. En griego se denomina “fysis” y el sufijo ”–is” en griego indica siempre un proceso o surgimiento, como en el caso de la ”genesis” o la ”praxis”. Nietzsche tenía bien claro en su “genealogía” que la realidad es un proceso, no una sustancia.
    En la Ética a Nicómaco de Aristóteles podemos leer que la facultad o potencia humana no es algo dado a priori, sino algo que se elabora por el uso y el hábito. Aristóteles hace empero cierta concesión a los llamados órganos. Para poder ver hay que tener previamente ojos, y para oir oídos. Pero para tener una virtud o competencia de obrar hay que haberlo ejercitado previamente en la práctica. Nadie puede ser violinista sin haber tocado el violín cierto tiempo y bien. En el caso del uso natural admite Aristóteles que el órgano precede a la funcion, pero en la habilidad o competencia (es decir la virtud) es la acción la que crea el órgano. La razón no es un órgano sino una función (el uso de un órgano para ciertos fines).
    Alfonso X el Sabio decía: ”Del acto nase la costume e de la costume nase la lei”.
    La razón no puede ser nunca algo dado, sino algo que se desarrolla con el uso de órganos vitales como el cerebro y el desarrollo de prácticas para las que el cerebro y la fisiología humana son posibles. El LOGOS (que no es otra cosa que ratio et oratio – razón y uso de la palabra – como decía Cicerón) es una facultad que entrena y desarrolla ciertos órganos fisiológicos. Esa capacidad es la que hace al ser humano (según Aristóteles) un animal social en mayor grado que otros. El ser humano no es el único animal social (no hay animal más social que el perro), sino el único animal que dispone de una facultad que denominamos LOGOS. El que ha nacido en un país de habla hispana ha adquirido la facultad de usar el español para comunicarse. Y el borracho es el que se ha habituado a beber alcohol con exceso. El animal que tiene capacidad para usar el lenguaje como instrumento de comunicación y deliberación, es social y humano.
    La sustantivación de nuestra realidad nos hace llenarla de esencias o entes dados y nos hace creer que las palabras del lenguage son etiquetas, especialmente designadoras de algo en sí. Lo cual nos hace subordinar nuestra vida a lo establecido y olvidar lo que es la posibilidad humana de obrar y desarrolar su conocimiento y su producción.
    Permítaseme aportar una cita extraída del texto de Maite Larrauri “Caosmosis” que, inspirada por Deleuze, escribe:

    “Para expresar la vida, para no aprisionarla, habría que pensar cambiando la frase ‘el niño deviene adulto’ por ‘el devenir adulto de un niño’, en la que hacemos sujeto a un predicado, o inventar un verbo que expresara dicha relación, como por ejemplo el verbo ‘adultear’. No se puede hablar así, pero quizás sí se puede empezar a pensar así, en pensar en un mundo en el que no hay árboles y casas y adultos y niños y hombres y mujeres y políticos y profesores, sino donde se ‘arbolea’, se ‘casea’ ,se ‘adultea’, se ‘niñea’, se ‘hombrea’, se ‘mujerea’, se ‘politiquea’, se ‘profesorea’. Lo importante es lo que está pasando. Ver siempre, siempre las cosas por el medio, por donde transitan, porque lo que transita es la vida, algo más fuerte que cualquiera de nosotros, más fuerte que los sujetos que somos. Lo importante no es si soy una mujer sino si ‘mujereo’ porque el movimiento de ‘mujerear’ es uno de los movimientos vitales que puede avanzar a través de mí.”

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  2. fernando-g
    Feb 22, 2013 @ 01:40:38

    Gracias José Luis, por el comentario, tanto tiempo…aquí me ves todavia pensando a pesar de que vivo en un pais donde los intelectuales se dedican preferentemente a la política.

    La razón aún subsiste, en sentido heracliteano, como aquello que la mente humana lee o piensa que lee en el universo…de allí que hablemos de cosmos y no de caos. Pero aquella Razón, la razón imperativa que se presenta como la facultad humana por excelencia, solo es un fantasma creado por intelectuales muy entusiasmados con sus propias virtudes mentales. El hábito de razonar, por otro lado, no llega jamás a establecer una facultad a menos que parangonemos facultad con habilidad…y nos olvidemos de que las habilidades pueden perderse con el desuso mientras que de las facultades no se espera tal cosa.

    A pesar de que el científico no habla ya de facultades sin sonreirse hoy día sigue presente una concepción anatomista de la mente cuando se habla de la memoria o la imaginación o…etc. como si de facultades se tratase, Lo que se requiere es una visión que presente a la mente como una totalidad que se reconfigura continuamente en actividades cuya dinámica no puede separarse en compartimientos estancos o capacidades netas y netamente discernibles. Así…el que recuerda imagina y el que imagina recuerda…siendo el recordar una imaginación que fuerza la imagen hacia su conformidad con las impresiones originales y el imaginar una memoria que fuerza lo recordado hacia la configuración de nuevas imágenes.

    Por supuesto el trasfondo del asunto va más lejos…hacia la admisión de la no existencia de sustancia…la totalidad presente como proceso. Entonces admitir también que la sustanciación que hacemos no es otra cosa que una aprehensión utilitariamente fija, rigida, que nuestra mente hace de una actividad que asume pasiva para su manipulación…tela para ser recortada.

    Cuando el anciano muere lo que ocurre es que el cigoto finalmente ha dejado de transformarse.

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  3. Eduardo Coli
    May 04, 2013 @ 20:36:19

    Estimado Fernando, veo que J. Luis habla de la importancia de la acción, de intentar ver, quienes actúan, o que es lo que actúa y se manifiesta, por medio de un soldado, un maestro, un médico, un estado, un submarino atómico, un duraznero, un maizal, ya que por todas estas realidades actúa y se manifiesta el mundo en tanto que se crea y constituye, la razón , el pensamiento, la fuerza y el poder… tanto la vida como acción, tanto al mente como reacción, en la mayoría de los caso nuestra mente se manifiesta como reacción, es decir que actúa a través y por medio del profesor, el albañil, el científico, la razón y la inteligencia, como negación y dominación de la acción de la vida.

    Por parte del arte de nuestra mente, la mente implicada en todo esto, aquí empieza la mentira, el arte del gran engaño, la gran mentira, la gran traición, como pésimos intérpretes, traductores del mundo, de la acción de la vida y la belleza, que traicionamos, cuando pretendemos traducirla a nuestro dominio verbal, a nuestro control y sometimiento político, a nuestro vocabulario, a nuestros sentidos, significados, a nuestras ideas y deseos, a nuestros valores y creencias patrimoniales.

    Aquí empieza la mentira, cuando el mundo y la realidad, nos son traducidos, trucadas, cambiadas, transformadas, por las condiciones de la mente, a las condiciones en que funciona el dominio y el control de la mente, sobre eso otro lenguaje, traducido, traicionado, dominado y explotado, entre otras cosas, por las condiciones productivas reproductivas creativas de nuestras palabras y términos, signos y vocablos gráficos.

    Todo lleva a indicar; que nos encontramos en el límite, o la frontera, de dos mundos y realidades distintas.

    Parecería ser que la más reciente, la que actúa y se manifiesta por medio, en tanto que a partir del dominio y la explotación de nuestro cuerpo, tiene todo el carácter de ser y comportarse como una realidad parasitaria.

    Una realidad invisible, sin cuerpo, sin capacidad propia de auto reproducirse, que solo logra tal cosa, cuando logra alojarse, infiltrase como un huésped extraño en el cuerpo, en la psiquis, en la sustancia, la estructura activa, viviente reproductiva de otra realidad, otra forma de organización e inteligencia mucho más desarrollada y compleja.

    De ser esto así o siguiendo la especulación de tal cosa, la génesis estructural operativa de esta enfermedad, de este bicho, que vive del robo, la substracción explotación del trabajo viviente de la primera, sería el lenguaje, el leguaje representaría el genoma operativo reproductivo de esta enfermedad.

    El mismo se estructura articula reproduce artificialmente a sí mismo, en tanto que se propaga y difunde por medio de nuestra mente, cerebro parasitado.
    La enfermedad nos explota, manipula, exprime, nos roba y empobrece, nos contamina y debilita, por medio de actuar, reproducirse, desplegarse “por el medio en el que se oculta” el lenguaje, por el cual nos expresamos, comunicamos, relacionamos, etc.,

    Las capacidades de esta extraña inteligencia, las habilidades productivas reproductiva de nuestro bicho, alojada en nuestra psiquis-mente, que prospera por medio de nuestra lengua, son insólitas, enormes.

    A extremo que ya le sería imposible la sobrevivencia a nuestra especie, sin la acción productiva reproductiva de la enfermedad.

    El desafío entonces se fundamenta en que la enfermedad deje de reinar sobre el dominio y la explotación de la vida, situación que de no revertirse, nos lleva al suicidio planetario, en tanto cuanto a las capacidades operativas y productivas de la acción viral de nuestro bicho, se revierta, se someta, se subordine, como sistema parasitario, operativo productivo, al progreso y el desarrollo como a la auto sustentación de la acción comunicativa de la vida.

    La lucha entre la gramática productiva de la acción de la vida, y la gramática productiva de la acción de nuestro bicho, que opera por medio de la explotación y parasitación de la acción de nuestra mente, tendrá que darse en el campo semántico, de todas nuestras ciencias, conocimientos y filosofías.

    Un saludo

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  4. JLRamírez
    May 05, 2013 @ 03:45:39

    Me es grato tomar parte de vuestras reflexiones sobre el pensamiento humano como actividad de los órganos cerebrales. Yo estoy más obsesionado por el problema del lenguaje y considero a la Retórica como la única filosofía de la ciencia. Pues, por más que intentemos partir del cerebro y su actividad pensante como base de toda nuestra comprensión, el cerebro no podría hacer nada sin lenguaje. “Lenguaje” designa la actividad del uso de las palabras para tratar de estructurar el pensamiento. Pero a la larga caemos en la situación paradójica del conocimiento humano que es como levantarse a sí mismo agarrándose de los pelos.
    Se ha hablado de la cárcel del lenguaje y yo suelo decir que el problema de la cárcel del lenguaje es que solamente podemos salir de ella (es decir ver el lenguaje desde fuera de él) saltando por el muro del mismo lenguaje con la sábana de la celda lingüística en que estamos metidos. La Retórica, que ha sido tan maltratada desde la amtigüedad hasta hoy, es en realidad el intento de ver el lenguaje desde fuera de él, sin lo cual no podemos entender lo que es el pensar. Pues sin lenguaje no podríamos pensar. “Ni esto siquiera sé: que nada sé” decía Francisco Sánchez en su escrito “Quod nihil scitur” que precedió incluso a Descartes. El cerebro usa el lenguaje, pero el lenguaje es lo que nos hace entender el cerebro. Lo cual es paradójico. Pues un análisis del lenguaje nos pone de manifiesto que se trata de un encadenamiento de raíces lingüísticas que forman vocablos y que se repiten constantemente de una situación a otra y de un tiempo a otro, originando miméticamente nuevas palabras. Esa continuidad imitativa es la que nos permite razonar. ¿Pero es cierto que podamos expresar algo objetivo con nuestras palabras? ¿No es el lenguaje una cárcel o algo así como la caverna de Platón? El lenguaje es, como reconocía Nietzsche: Un ejército de metáforas y metonimias en marcha. Sin el uso del lenguaje no podríamos entender la realidad, pero ¿cómo podemos entender el lenguaje?
    Mi tarea actual es tratar de replantear el problema del fenómeno de la metáfora y la metonimia, que son los dos mecanismos que dominan la creación del discurso. Y lo cierto es que son pocos los que han entendido lo que supone la metáfora y menos aún los que saben qué es una metonimia y de darse cuenta de que es la metonimia, más que la metáfora, el fenómeno que nos conduce constantemente a la creencia de que hemos entendido lo que es la realidad, cuando todo se trata de una “especulación”, de un cuento. Lo cual nos tranquiliza, haciéndonos creer que sabemos lo que es la realidad y que la dominamos, cuando sólo se trata de “palos de ciego”. Lo cual nos permite, por supuesto, manejar la realidad y lograr de ella lo que queremos, por lo menos provisionalmente. Pero en el fondo de la cuestión, nunca nos podremos colocar fuera del lenguaje y el lenguaje no nos podrá facilitar más que una imagen secundaria, como las sombras en el muro de la caverna platónica.
    Nietzsche es quien ha planteado esta cuestión de manera más clara y pragmática. Para él es la metonimia el recurso fundamental, la “funda” “mental” que nos permite manejar el conocimiento y, al mismo tiempo, nos lleva a mezclar y confundir infinidad de aspectos. Toda nuestra ciencia está basada en postulados básicamente indemostrables, aun cuando la realidad empírica parezca confirmar su verdad hasta que un buen día se vea contradicha o corregida, que es a lo que aluden la teoría de la falsificación de Popper y los cambios de paradigma.
    Estoy hablando de estas cuestiones somo si este texto fuera la verdad absoluta. Pero mi actual explicación hace uso de palabras y es tan frágil como cualquier otro discurso. Todo es literatura, pero la literatura es por lo menos sincera y reconoce que nos está ayudando a comprender a base de una ficción. Pues es más sencillo entender lo que es el poder político leyendo el cuento del rey desnudo del Conde Lucanos, que dándole vueltas a una teoría política o un análisis psicológico. Y una buena novela nos enseña más psicología social que un tratado de esta materia.
    La metáfora es una construcción expresiva basada en la repetición o imitación de algo ya usado anteriormente. La metonimia supone un deslice del significado a partir de algo cercano que tenía una referencia parecida pero diferente. Cuando pido a alguien que me dé su teléfono, no me refiero a que me entregue ese aparato, sino a que me diga cuál es el número que hay que usar para comunicar con él. Toda la ciencia está llena de metonimias en las que se mezclan constantemente la causa y el efecto, la acción con la cosa usada para ello, la denominación del objeto de estudio con el estudio propiamente dicho, es decir con el resultado teórico de dicho estudio. Cuando hablamos de “conocimiento” nos referimos tanto a lo conocido como a la acción de conocer. Y una “teoría” o una “ciencia” es la acción de considerar algo, estudiándolo rigurosamente, y al mismo tiempo el resultado de esa investigación, que aparece reflejada en un texto.
    Estoy escribiendo todo esto como si lo que hago es reflejar objetivamente la realidad de lo que pienso. Pero este mismo texto está lleno de metáforas y, sobre todo, de metonimias. Es verdad que nos entendemos, a pesar de todo, pero ese entendimiento no es tan absoluto y fijo como nos empeñamos en creer. Es como la mano que no se puede agarrar a si misma. En el fondo, la ciencia no se diferencia de la religión. Y si los creyentes usan la religión para calmar la inquietud de no saber lo que es la vida humana y en qué desemboca, la ciencia no es una construcción menos ficticia, aun cuando la religión deja ver su carácter narrativo de modo más claro.

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  5. Yanina Cariboni
    Abr 04, 2014 @ 19:12:01

    he leído disfrutándolo, todo lo que se ha sumado al aporte de Fernando. y de algún modo, Pensar es una forma de vagar. Como todo parece tener conexión, y a la vez, son diferentes cortes tangenciales, por lo cual lo conectado es a costa de una desconexión primera.

    Tengo una pregunta, después de leer el aporte de JLRamirez. que dicho sea de paso reeleré al igual que los otros, porque en una primera lectura, involuntariamente se descarta lo que no llega a aprehenderse.
    Me resultó muy interesante en su totalidad, hasta que me llevó a una pregunta, dado que entendía a mi creer que se basaba cual plataforma de arranque y soporte, en el postulado de “el lenguaje estructura al pensamiento”, “pues sin aquel no hay aquello”.
    Si comparto, como comparto, que la ciencia es comparable con todas las otras producciones de conocimiento, de ese modo, no puedo más que entrar en una tensa y agradable confusión, cuando utilizo para el desarrollo de ideas un postulado que bastará que llegue otro refutador.
    De hecho, ese como cualquier otro postulado tiene agujeros negros innenteligibles, ¿se aprende el lenguaje sin pensamiento? ¿porqué esto parece tan obvio? Transmitimos nuestro pensamiento, y parcialmente, por medio de las palabras cuando somos concientes de ello, esto es experiencia humana, lo cual llevaría a deducir el postulado mencionado, además de todos los estudios que se han hecho para ese resultado. Pero estrictamente no sé con seguridad, si no hay una instancia anterior del pensamiento sin lenguaje, que lleva en una segunda instancia a que se me patente concientemente, en el uso aprendido del lenguaje, para dar lugar a ese proceso cada vez más complejo y parcial de comunicar o explicar. Creo que puede ser preguntado si el pensar, estando condicionado por el lenguaje, no lo sea sólo por esté, ni sólo esté ligado a este, y porque no, que quizá ni siquiera sea el más determinante o predominante en la formación de su estructura.
    Ejemplo experencial también, para plantear estas interrogantes: muchas veces, surge una idea, en determinado momento, como producto de otras que quedaron como colgadas para decirlo de algún modo. Como si uno siguiera pensando algo, hilvanando, subrepticiamente y luego surgiera una idea más compleja y ahí sí, en modo de idea o proceso de ideas en el pensar del sujeto que se reconoce pensando, por medio del lenguaje. O el fenómeno de olvidar un nombre de lo que sea, no recordarlo, y a los días aparecer cuando estaba pensando en otra cosa…

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  6. Eduardo Coli
    Jul 27, 2014 @ 02:24:53

    Voy a hablar sobre un sujeto ilógico irracional, en contraposición al típico sujeto que se pretende lógico racional lineal.
    Me planteo en tal sentido varias subjetividades posibles, una continua y una alteran, una existencial, que se crea y desarrolla, construye, como cualquier cosa, y la otra discontinua, alterna , que alterna entre la existencia y la no existencia, que viola todos los principios básicos de la lógica, como una sujetivita posible, absolutamente contradictoria.

    En tanto que absolutamente irracional, ilógica, impensable, para nuestra civilización, sistema domínate, fundado en el pensamiento lógico, en la no contradicción, en la linealidad de todo lo racional.

    Sobre el sujeto alterno, la subjetividad alterna, en contra poción del sujeto continuo, la subjetividad continua, puedo decir; que ambos son portadores de orden y realidad, aunque considero que el sujeto alterno, es terriblemente más complejo, indómito, en tanto que libre, del antagónico sujeto continuo.

    En tanto que esclavo, sumiso, obediente, al adquirir mentalmente subjetivamente, la racionalidad, la realidad, a la que se entrega, de la que depende, de la que asume su realidad lógica y concreta, en tanto que subordinado del orden existente.

    Pero antes voy a presentar un preámbulo de otro trabajo, relacionado con la creación, ya que el sujeto o la sugestividad como la actividad mental que crean, dan a origen, o traen a origen a toda una realidad, no se puede auto limitar, ni recluir en sus creaciones.

    Dilemas de mi metafísica

    Los fenómenos mentales /las ilusiones mentales/ las construcciones del intelecto/ según su rezo/ macro santo deseo /necesitan autoritariamente/ ser alimentadas / servidas/ sostenidas/ por el sacrificio de la carne y la sangre/ como seres/ realidades/ del campo /el espíritu eterno/ muy superiores /a los seres de carne y sangre/ de los que se sirven y alimentan.

    Paradójicamente / el deseos /la intenciones/las necesidades físicas de la obra /del intelecto/ se hacen reales/ y se sirven / se realizan / en su construcción /proyección /realidad /existencia mental/ elocuente ilusión que sustentó/constructor/ creencia mental/ sobre quien soy/ que se sirve y alimenta de mi vida muerte / de mi espacio y tiempo /de mi sangre y cuerpo/ dominado conquistado / colonizado por ella/ por la obra. /

    Para liberarme de las ilusiones /tengo que servirme / valerme / del sacrificio de la obra/ la invención mental/ la creación mental/ invirtiendo el orden de los comensales/ incentivo mi libertad/ mi capacidad de creación / producción/ alimentándome del sacrificio de mis ilusiones/ productos /fauna de seres/ construcciones mentales/ establezco mi libertad mental /mi no lugar /mi no existencia/ a través de la muerte – vida /de la creación- destrucción/ de mis obras / productos mentales.

    Y… aunque suene paradojal / contradictorio / o aun sin sentido /el creador /la libertad creativa/ no se encuentra en lo que se crea / ni sea capas de crear /y sustentar / sostener /a su costilla/el propio creador/en función de su sacrificio /acción por mantener /como un artilugio /un artificio/ de su capacidad y poder / de vida-muerte / de libertad /de concebir / y crear /producir y desarrollar / dar realidad / movimiento / vida-muerte / al fluir / dinámico /del espacio y el tiempo/ a través de toda una serie de ilusiones/fauna de cosa y objetos/ que generan y producen toda una realidad/ factiblemente experimentable.

    El creador /la capacidad y libertad de crear / de producir y desarrollar / aunque suene raro/ no existen / no tiene residencia / no tiene existencia /ni forma material concreta / estable / palpable / o visible / el propio y el verdadero autor creador/ carece de realidad/ es un inexistente /que muchas veces / para hacerse notar/ ver /o hacerse visible /asume el protagonismo de la construcción /de la realidad/ la proyección experimentable de su obra/ la ilusión / como una condena / un castigo/ para tener una continuidad / realidad /aparentemente tangible/ con que mostrase / darse a conocer/ al ver de los otros/ una forma / estable concreta / en el terreno de lo mental / una construcción / una cárcel / un lugar / una forma /una quimera /concreta / determinada .

    A la que le pone un nombre / como quien firma y se auto condena / entregándose plenamente en sacrificio /renunciando a su capacidad/ libertad de dar / establecer la vida y muerte /del espejismo / la proyección / la invención/creación mental/ utilizada y empleada/ para adquirir/ tener/ sopesar una experiencia concreta /sobre la realidad/ la falsedad y el engaño concebidos por nuestros artilugios/e ingenio. En esto que la ilusión exige/ como principio de realidad/del compromiso y el sacrificio del creador /le va la perdida de su inexistencia / anonimato /la perdida de la libertad /y la perdida del poder /de creación-destrucción.

    Volviendo a la controversia de una sujetivita totalmente contradictoria, sostengo:

    Sujeto alterno, puede prescindir de la realidad para hacerse, es más, en sí es, porque escapa a lo real, lo tenido por tal cosa.

    Sujeto continúo, no puede prescindir de la realidad, la continuidad de su imagen, y el capital ideológico del que es objeto, para existir

    Sujeto alterno, las propiedades de las cosa le son un estorbó, una limitante para la libre manifestación y experiencia productiva de su ser.

    Sujeto continúo, la propiedad de las cosas le es esencial para representarse, significarse en el mercado con un valor, en relación al dominio de la propiedad, en tanto a las transacciones y negocios por el estilo.

    La subjetividad continua se fija a los objetos, a las situaciones repetitivas, circulares de la constante recuperación continua de su significación, no puede variar su lugar, ni su valor, porque alteraría, en tanto que afectaría, violando el orden lineal matemático de los acontecimientos, contextualizados por su lógica personal, en correspondencia con la lógica histórica colectiva que los ampara y rige.

    Para este sujeto continuo, fundado en la continuidad, la realidad es una continuidad solida y constante, sin fracturas, como una sumatoria lineal de números y acontecimientos, él como numero, producto de esa sucesión y sumatoria de espacios y lugares, ocupa un lugar, un tiempo especifico, definido en la cuenta de la historia, en tanto esto, no puede violar salirse de la cuenta, del valor representativo, como regresar al origen del cuento, de todos los cuentos y sumatoria de la extinción histórica.

    Estaría rompiendo y violando los orígenes y la cuenta del orden lineal y sumatorio de la historia.

    La subjetividad discontinúa, puede frecuentar múltiples estados, saltearse el orden de los acontecimientos, violando la continuidad y la linealidad de cualquier proceso, según la capacidad de variación del objeto, la construcción mental, por medio de la que se representa, proyecta como alguien, al mundo de lo perceptible y posible de representarse.

    La subjetividad alterna rechaza las limitaciones y definiciones establecidas, procuradas y establecidas, en tanto que definidas, creadas por los objetos, las construcciones de la acción de la propia mente.

    La subjetividad continua las acepta, las asume en tanto que se rige, orienta, vale por ellas.

    El sujeto alterno va y viene entre la existencia y la no existencia entre lo visible y no visible, entre lo que existe y no existe.

    El sujeto continuo, teme la desintegración, la no existencia, la no permanencia, se aterroriza, al sopesar la posibilidad de no tener realidad, en tanto de perder el objeto a partir de cual pensarse sentirse y saberes como alguien real, vive en el miedo y del miedo a la pérdida del valor operacional de su existencia.

    El sujeto continuo, busca y pretende eternizarse en su realidad, si le es posible, solo anhela incrementar el valor de su continuidad, la permanecía de su duración prolongación en el espacio y el tiempo, aun a costa de perder sacrificar su libertada.

    El sujeto alterno gusta y goza de su libertada de transmutarse mentalmente en cuanto objeto construcción se le ocurra, puede prescindir de historia y no regirse por ella, es más, valerse de ella para no ser lo que ella mandata, liberándose de ella.

    El sujeto continuo, lucha por sostenerse mantenerse en la conservación de su representación, respetando la continuidad lineal de los acontecimientos a los que se haya subordinado, y sufren cuando esta (unidad) se desquebraja y o deteriora, ni hablar cuando sufre devaluaciones significativa, perdidas productivas en el mercado de las representaciones.

    El sujeto continuo, precisa de un medio, un mundo coherente y lógico, fundado y dado en lo cierto, lo concreto, lo fiable, para orientarse y regirse por él, sus convicciones y certezas.

    El sujetó continuo queda atrapado, prendado y regido por su pasado, sumido en la esclavitud, la memoria le es un castigo, en casi todos los casos le es un martirio, una pena histórica, una forma en que se deposita su condena, celda que es transitada a diario, mentalmente y constantemente revivida, confirmada en su ser, sin salirse de ella.

    Los sujeto continuos son producto del orden, de un medio una realidad regida y fundada en el orden, en la violencia y la negación de la no existencia, en tanto ya nacen predeterminados y regidos por una realidad funda en al autoridad lógica del orden. Ligados a una representación, como sujetos atados a un valor, a una significación social, a un ser que nuca se eligió y sobre el cual nuca se obtuvo participación ni se cedió consentimiento alguno.

    La lógica de la violencia de un pasado impone el orden, las reglas del juego, a partir de las confrontaciones, de las derrotas y las victorias, dadas sobre la guerra el campo del exterminio, por medio de estas confrontaciones se impone y establece el orden lógico, de los vencedores sobre los derrotados, de los aristocráticos y constitutivos valores supremos de la violencia, establecidos por la fuerza y el poder y a posterior por la fuerza y el poder de la definición constitutivas de unos sobre otros, como negación y prohibición de la libertad.

    La continuidad lógica y constitutiva sirve a este orden de cosas, la discontinuidad viola el principio de sometimiento, en tanto la obediencia debida, restricta, al él respecto del ejercicio del poder y la fuerza.

    La civilización actúa y se realiza por este orden constitutivo, en tanto que se organiza produce como tal, sobre la realidad, a partir de ejercer el principio de la violencia que se resume en el no respeto y la no consideración de la libertad alterna, productiva de lo vivo.

    Actúa, acontece y se consolidar por medio del orden jerárquico de las sumisiones establecidas por la violencia, la negación y prohibición de las libertades, de sus posteriores y determinables representaciones y significaciones.

    A partir de la negación, el no respeto de la vida-muerte, por la que se establece la represión y persecución sangrienta de las facultades creativas constitutivas de la libertad de toda mente e imaginación transgresora que viola el principio de continuidad fundado en la autoridad y la violencia.

    Abandonando por aquí la reflexión, los saludos a todos.

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