Apología de las ratas

Städel Museum ratas

Las ratas son animales admirables por su salud persistente, su rapidez, su brillante inteligencia práctica, su adaptabilidad, su resistencia a la agresión humana, su poderosa capacidad para utilizar todos los medios a su alcance para imponerse en el planeta. Aquellas especies de ratas que han resultado más exitosas se han esparcido por el mundo no solo a pesar del ser humano sino utilizándolo como vehículo de transmisión, colándose en las bodegas de sus barcos, utilizando sus sucias alcantarillas, las cunetas de sus calles, la oscuridad siempre presente en torno de las luces hogareñas.

Si los seres humanos vivieran como las ratas comprenderían de qué se trata el ser acosados, perseguidos y odiados perennemente por una raza animal auto proclamada superior y aún así resistir con las solas fuerzas de una vida tenaz y rebelde a ese raza todopoderosa dotada de toda clase de medios de tortura y matanza, resistir y brotar en cualquier resquicio, por más pequeño que sea, una y otra vez para demostrar que no habrá jamás una especie que se apodere de la Tierra sin recibir batalla, sin sentir el grito de los desplazados y los maldecidos.

Las ratas, animales inteligentes, sociales, capaces de afecto y de convivencia, representan con su lucha diaria a todas las especies que, más débiles e inocentes, han sucumbido al avasallamiento y el exterminio por parte de la raza humana. Son el último bastión de la vida salvaje frente al avance de las máquinas humanas, el último grito en la noche de las vidas que se apagan en las manos ensangrentadas de la humanidad.

Sus pelajes ennegrecidos por la miseria y la lucha feroz por la existencia se esparcen en silencio astuto, sagaz, filoso, por todos los rincones del planeta mientras el hombre se hace dueño de la luz y se declara a sí mismo juez del bien y del mal, amo de la vida y de la muerte. Sus pasos pequeños trazan una ruta abismal junto al sendero del ser humano, la ruta del coraje implacable, de la interminable capacidad para erguirse en medio del lodo y la inmundicia y seguir adelante siempre, sin esperar más premio que la vida misma, sin más gloria que vivir y resistir.

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1 comentario (+¿añadir los tuyos?)

  1. Paulemico
    Ago 03, 2014 @ 23:30:30

    Me acordé de una canción de Eskorbuto, llamada “Ratas Rabiosas”:

    Y tenían otra llamada “Ratas en Bizkaia”:

    Estos grandes nihilistas y antitodo, se sentían muy identificados con la figura de la rata.

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