El misterio del agua y el principio antrópico

agua

He notado que cuando se habla de las propiedades del agua por un lado y del principio antrópico por el otro no se ve la conexión entre una cuestión y la otra, no se ve que entre estas dos cuestiones hay una hermandad profunda y que no deberíamos ignorar. No sé bien si alguien se habrá dado cuenta ya de esto pero he aquí mi versión de los hechos.

Por un lado tenemos el agua, una sustancia cuya familiaridad con nuestra vida no debería hacernos creer que la conocemos tan fácilmente o que estamos por completo en posesión de sus secretos. El agua se muestra, antes que nada, como una sustancia imprescindible para la vida, al menos para las formas de vida que conocemos y ya desde la consideración de este hecho sería necesario que abriéramos los ojos y nos diéramos cuenta de que si la vida aparece como un suceso especial y hasta extraordinario en el universo esa sustancia, el agua, no ha de ser de ninguna manera ordinaria o simple.

En efecto, el agua es una sustancia totalmente extraordinaria por muchos motivos.

En primer lugar, hay tres sustancias de estructura molecular análoga a las del agua las cuales son el H2Te, H2Se y el H2S y de las cuales podríamos esperar cierta correlación de comportamiento con ella en sus puntos de ebullición y congelación. Pero de acuerdo a los puntos de congelación y ebullición de estas tres sustancias, sus pesos moleculares y la correlación entre ellas el agua debería tener un punto de congelación de -100°C y un punto de ebullición de -80°C, mientras que, por el contrario, y de manera sorprendente, su punto de congelación y su punto de ebullición no solo son mucho más altos sino que incluso están por encima de los de sus análogas cuando por ser de masa molecular menor se esperaría que estuviera por debajo. De manera congruente con esto los puntos de ebullición y de congelación del agua son muy convenientes para que esta cumpla su función como medio vital de los seres orgánicos que solo pueden conservarse estructuralmente estables en el margen de esas temperaturas.

En segundo lugar, por regla general, todas las sustancias cuando se enfrían se contraen, tienden a concentrarse en un menor volumen, y eso es por lo tanto lo que podriamos esperar del agua. Sin embargo, extraordinariamente, el agua se contrae regularmente al bajar la temperatura hasta llegar a los 4°C pero a partir de allí, de pronto, el proceso se invierte: en lugar de seguir contrayéndose entre esa temperatura y el punto de congelación el agua COMIENZA A DILATARSE. Para colmo al llegar al punto de congelación y convertirse en hielo el agua da un salto abrupto de dilatación equivalente a la onceava parte de su volumen con lo cual el agua sólida termina siendo menos densa que el agua líquida, de una manera casi paradójica en relación al común de las sustancias. Otra vez, para colmo de las congruencias, esta peculiaridad del agua es extremadamente beneficiosa para la vida y la humanidad, puesto que impide el bloqueo del agua bajo las superficie de los océanos en forma sólida, bloqueo que al fin y al cabo, terminaría haciendo imposible que el agua sustentara la vida planetaria. Más aún, toda la configuración del clima y del tiempo tal como la conocemos se desconfiguraría por completo.

En tercer lugar tiene una capacidad calórica extraordinaria: puede absorber una gran cantidad de calor (relativamente con respecto a otras sustancias) sin aumentar mucho de temperatura. Si ponemos sobre el fuego una olla vacía esta pronto se calentará de un modo peligroso pero si en cambio la colocamos llena de agua en el mismo lapso apenas aumentará unos grados en su temperatura. Esta propiedad es de una importancia fundamental para la moderación climática terrestre pues justamente la presencia del agua en el medio ambiente terrestre permite que los desequilibrios drásticos de temperatura queden descartados al contrario de lo que ocurre en cualquier otro planeta de nuestro sistema donde el agua no está presente.

En cuarto lugar el agua se caracteriza por ser un solvente casi universal lo cual permite que se la pueda considerar un medio perfecto para la vida desde el momento en que esta requiere una gran complejidad química para existir. En efecto, sin esta capacidad del agua la vida, que como ya sabemos surgió en un medio acuático en nuestro planeta, no hubiera tenido desde el primer momento a su alcance todos los bloques necesarios para la creación de sus estructuras.

Las propiedades antedichas y otras que no mencionaré aquí para no excederme en explicaciones puntuales, muestran que el agua es una sustancia tan extraordinaria y única como la vida misma, pero ello sin dejar de ser simple en su constitución y existiendo una abundancia fabulosa en el universo para su composición tanto de hidrógeno como de oxígeno. Al decir esto no estoy llegando precisamente a mi conclusión sino que quiero pasar a ella a través del siguiente cuestionamiento: ¿Es un mero arbitrio que la vida esté asociada a una sustancia de propiedades únicas que la distinguen de toda otra sustancia? Es claro que no es producto del azar pero tampoco puede decirse que se trata de una situación común o ajustada a parámetros de comportamiento químico triviales. Lo que parece más bien es que el universo estructuralmente contiene las singularidades químicas necesarias para que exista la vida, esto es, que la vida no es un accidente en el universo así como el agua misma tampoco lo es, a pesar de su carácter extraordinario. La vida no es una casualidad en el universo, esta es la clara conclusión, sino por el contrario una consecuencia necesaria y previsible del comportamiento químico del universo que específicamente se manifiesta en los rasgos singulares del agua que se muestran totalmente idóneos y ajustados a la existencia de los seres vivos.

Ahora, para por fin concluir, llego a la cuestión del principio antrópico, específicamente el principio antrópico fuerte, el cual puede enunciarse del modo siguiente de acuerdo a lo sugerido por muchos científicos: “Las características del universo son tales que ellas están adaptadas de manera singular y extremadamente ajustada para que sea posible la vida e incluso la existencia de vida inteligente”. Si limitáramos este aserto al campo de la física donde se ha enunciado ya unas cuantas veces incluso por el afamado físico matemático Stephen Hawking, podría uno pensar que es tan sostenible como refutable y por lo tanto carente de un sostén empírico apropiado. Sin embargo, todo lo que he escrito anteriormente en relación al agua se ajusta perfectamente como un dato empírico a considerar como elemento observacional favorable a la aceptación científica de este principio. Una vez aceptado este principio podríamos concluir incluso que el universo no es casual residencia de la vida y de la inteligencia sino que la vida y la inteligencia son constituyentes inherentes de su estructura y que su estructura contiene un factor de convergencia física y química que direcciona su evolución general en el sentido de producir con probabilidad cercana a la certeza las condiciones para la vida inteligente y la inteligencia misma. ¿Es muy chocante o inusual lo que estoy diciendo? Estoy diciendo que la evolución cósmica y la evolución de la Tierra no tienen direcciones al azar sino que están impulsadas por un vector de convergencia estructural de indole física y matemática que pasa a través de la singularidad y sencillez del agua para culminar indefectiblemente en la singularidad de la vida y de la inteligencia. La vida es un efecto inevitable de la existencia, y la inteligencia, esto ya no lo puedo refrendar aquí con la misma argumentación pero se muestra coherente con lo anterior, es un efecto inevitable de la vida. Con esto no estoy acercándome a la idea de un diseño inteligente del universo, nada más lejos de mi intención. Por el contrario la idea de un diseño inteligente implicaría que cambiaríamos la causa por el efecto, poniendo la realidad bocabajo…la inteligencia es una consecuencia del universo, necesaria, pero el recíproco no tiene sentido, el universo no es una consecuencia de nada, simplemente existe.

Anuncios

4 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. FG
    Dic 18, 2015 @ 00:40:33

    Quienes leen este artículo pensarán en principio que solo se trata de una manera novedosa de asumir ciertos hechos habituales pero lo que notoriamente se desprende de la conclusión que ofrezco es que la visión que tiene la ciencia de sí misma y de la humanidad debe cambiar. Ya la ciencia no vendría a ser un acontecimiento fortuito tampoco en la historia humana sino el proceso por el cual la inteligencia humana toma conciencia de su lugar en el universo comprendiendo a éste al tiempo que se comprende a sí misma. Además, ya no podríamos hablar de un universo mecánico o de una inteligencia que es solo la manifestacíon de configuraciones simplemente físicas o químicas de la materia…habría que pensar esta cuestión en términos de explicar las propiedades físicas y químicas del universo en función de la existencia misma de la inteligencia humana…entendiendo las causas a partir de su Efecto. En fin, dicho de manera sencilla, habría que asumir que la inteligencia es una propiedad de la estructura del universo.

    Responder

  2. Eduardo Coli
    Dic 18, 2015 @ 00:49:48

    Vamos con una visión sensible de la acción del agua, estimado Fernando.

    El agua…
    de los caminos
    de los ríos
    de la banquina
    de las pocilgas
    y del fondo
    de los cadáveres
    actúa en silencio.

    El agua….
    en el tránsito
    los desplazamientos
    de la noche y el día
    en el lento crecimiento
    de las coronillas
    por los senderos
    más insólitos
    he insospechados
    del andar del mundo
    se mueve
    a través de tus huesos.

    El agua…
    en las mutaciones
    de la papa y el maíz
    en la madurez del trigo
    en la explosión
    de ternura
    que se libera
    por tus manos
    a cada latido
    hacia el trabajo
    por medio
    de tus pies.

    El agua
    en el pan caliente
    que cruje entre los dientes
    se disuelve y diluye
    en la amortiguación
    de tu hambre

    El agua
    arrastrando
    la sal
    el azúcar
    la luz
    la oscuridad
    los secretos
    de la tierra
    la intensidad
    de los vientos
    los misterios
    del vuelo y el tiempo.

    El agua
    en tu boca
    poblando de amaneceres
    el torrente de tus sueños
    por otros rastros
    inundada de selva
    precipitándose
    en tus arterias
    asomándose
    por tus ojos
    en el relámpago
    de tu risa

    El agua
    en tus manos
    por otros mundos
    para alcanzar la tierra
    las voces de los mares
    corriendo por tus pies.

    Intentando
    gramáticas
    de un mundo
    que no se sostiene
    en palabras
    se hace agua
    en la boca
    tal manzana
    en el interpretativo
    camino
    que llevan
    a tus gestos

    Un abrazo

    Responder

  3. FG
    Dic 18, 2015 @ 01:45:05

    Muchas gracias por el poema, Eduardo….Y un abrazo fuerte, de esos que presencialmente no tiendo a dar 🙂

    Responder

  4. Eduardo Coli
    Dic 20, 2015 @ 23:27:07

    El principio de la vida y la muerte “relación inquebrantable” es parte de la acción del agua.

    El de la cultura, la civilización, es el de la acción de la mente, la subjetividad humana, que al negar oponerse a la muerte, irremediablemente se niega opone por su acción a la vida-la muerte, escapa mentalmente subjetivamente productivamente a tal experiencia.

    Este es un acto de extrema violencia, el de la negación de la muerte como el de la vida, constitutivo de nuestra civilización, como negación y rechazo mental, como posible, como ya lo he dicho, de la vida-la muerte.

    El principio de la acción de la cultura, el de la civilización, por medio de la cultura y la civilización establecen el dominio y la explotación como negación de la acción productiva de la vida y la muerte, la del agua, como principio y parte de la misma.

    La acción intangible poderosa de la mente, como actividad subjetiva, que se niega a reconocerse en la muerte en la vida, en el trabajo de la tierra y la sangre, en el de la carne y los huesos, dándose a sí misma una razón ficticia, por medios de los dioses, el manejo mental del logo, que crea y concibe la inmortalidad del alma o el espíritu, como acción que escapa a la vida y a la muerte, en tanto que se impone sobre ella.

    La acción mental se impone sobre la acción poderosa del agua, o establece sus ventajas, porque la acción mental, de la construcción subjetiva, como negación de la vida y la muerte, es intangible, hay que inferirla de sus objetos y construcciones, ya que la acción mental se manifiesta por medio y a través de ellas, ellos, como negación subjetiva de la muerte-la vida, por medio y a través del lenguaje.

    Un brazo y muy buen fin de año estimado Fernando.

    Responder

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: