Las caparazones del ser humano

cap

En este texto utilizaré la idea de caparazón en un sentido metafórico amplísimo a fin de que me sea útil para hacer una fenomenología de la conducta del hombre con respecto a la naturaleza. Así pues una caparazón viene a ser un artilugio o excrecencia corpórea o extra-corpórea producida por un ser vivo a fin de aislarse del medio de algún modo. Tan lato significado no suele usarse de modo que creo que vale la pena la aclaración del término a ser utilizado….

Existen muchas caparazones humanas pero también, y siendo la raíz de la existencia de todas ellas, una tendencia general humana a generar caparazones en todos los sentidos posibles para aislarse de la naturaleza, para poner entre ella y su ser una barrera que aspira a ser total, una barrera que sin embargo, mantiene cierta porosidad y que contrariamente, genera en el ser humano una especie de nostalgia por lo natural, nostalgia que últimamente se ha expresado culturalmente de diversas maneras en la forma del ecologismo, o el naturismo, o la afición por la medicina homeopática, o en la solicitud por una mayor naturalidad en la vida social o en las relaciones con los demás seres vivos, o en un reclamo genérico y poco claro de alcanzar un mejor relacionamiento con la naturaleza, etc., etc. Voy a dejar para la conclusión una consideración breve de cual podría ser el origen de esta extraña nostalgia que contradice todos los esfuerzos humanos por aislarse de lo natural ya que evidentemente estas tendencias ideológicas recientes pueden resentir en mis lectores la constatación o intuición de que efectivamente existe una tendencia en el ser humano a aislarse, separarse, distanciarse de la naturaleza, poniendo entre él y ella barreras crecientes y cada vez más sofisticadas. Para ello las enumeraré con un orden más o menos arbitrario, pues con su sola enumeración creo que estaré aportando a la captación fenomenológica…

1-Caparazón táctil

En el comienzo de su existencia el ser humano desgastaba la planta de sus pies sobre la tierra, las rocas, la arena, y tenía expuesta toda su piel a la intemperie. Esta es la condición natural de su cuerpo que, por ejemplo, la ideología nudista reclama como la más apropiada aspirando en su forma más extrema a un difícil regreso a ella. Este contacto piel-mundo fue suprimido por la humanidad mediante el uso de calzado, de vestimenta y la implementación de distintos tipos de edificaciones, todo ello destinado a suprimir la exposición a la intemperie y todo desgaste de la misma por fricción con las fuerzas erosivas y hasta dolorosas del suelo con sus durezas y espinas, el aire, el frío, el calor, el sol, etc. Todavía a veces, a causa de aquella nostalgia, expone su piel a la intemperie controlada o suavizada, pisando arena en la playa o césped bien cortado, dejándose mojar por un suave aguacero, pero lo cierto es que en general, prefiere permanecer dentro de su caparazón táctil, que si bien lo aisla sensorialmente le brinda comodidad y seguridad frente a los agentes climáticos y las irregularidades del camino.

2-Caparazón locomotiva.

Se explica por la búsqueda de mayor velocidad y menor gasto energético en el traslado el que el hombre haya empezado por dibujar senderos para sus andares, que luego haya utilizado animales como los caballos para servirse de su fuerza, que haya luego desarrollado caminería cada vez más sofisticada hasta terminar en las supercarreteras y los interminables diagramas de calles de sus ciudades, etc. Pero sea esta o no la explicación central lo cierto es que de este modo el ser humano ha construido un entorno para su locomoción que lo aisla de los parajes naturales, de las empinaduras de las montañas, de los pasos escabrosos entre marañas de árboles, de los intrincados vadeos de ríos, y así sucesivamente, convirtiéndose todo esto en una caparazón locomotiva que le sirve para ir de un lugar a otro pero sin salirse nunca de ella, permaneciendo dentro de ella y aún en la mayor parte de los casos en que la nostalgia de lo natural lo lleva a desviarse de sus caminos trillados, suele llevar consigo un vehículo que también le sirve de caparazón y de garantía de regreso seguro y cómodo. Muy de vez en cuando y por pura aspiración sensorial y aburrimiento de su locomoción aislada, impermeable al entorno, sale a caminar por parajes más o menos agrestes, sin exagerar, o al menos por caminos que los atraviesan. Pero en general, su tendencia a aislarse locomotivamente y procurarse vias fáciles para ir de un lado a otro dentro de su burbuja de tránsito, se encuentra tan acentuada que se lo puede ver hoy apiñado horriblemente en gigantescas ciudades que a no ser por algún que otro árbol o parquecito aislado ya no recuerdan en casi nada al entorno natural. Puede que la sensibilidad de hoy por lo natural esté rompiendo de algún modo desde adentro esta loca urbanización de su vida conduciendo a la creación de entornos urbanos cada vez más incrustados con trozos de naturaleza controlada como lo han sido siempre los jardines.

3-Caparazón técnica

Al animal lo vemos interactuar con el medio mediante fuertes denticiones, garras, espinas, colas, pero siempre con su cuerpo, integrándose al entorno al realizar las acciones que le brindan refugio, o comida, o le permiten trasladarse, etc. En cambio el ser humano desde que es ser humano ha puesto entre él y el entorno la técnica y los instrumentos, sirviéndose de la técnica del fuego controlado para aislarse de sus enemigos naturales, o utilizando instrumentos elementales para no actuar directamente con sus manos sobre los objetos. Hundir las manos en el barro para crear cerámica parece una imagen nostálgica de esa conexión directa de sus acciones con el mundo natural, pero ni siquiera el barro que moldearon alguna vez sus manos es directamente natural. Con el paso del tiempo entre sus manos y el mundo ha interpuesto una cantidad ingente y una complejidad cada vez más grande de técnicas, instrumentos, máquinas y maquinarias, complejos enteros de máquinas y hasta autómatas, de tal modo que todas sus acciones en relación a la naturaleza han quedado sistemáticamente mediados. Ve a través de anteojos o microscopios o telescopios, toca usando guantes, troza usando todo tipo de instrumentos cortantes, y así interminablemente. De nuevo podemos decir que tal vez no sea el motivo central de estas mediaciones técnicas-instrumentales el aislarse de la naturaleza, sino otros como el potenciar sus acciones y multiplicar sus efectos, pero lo cierto es que han llegado a constituir una auténtica caparazón técnica.

4-Caparazón social

Fue en esta caparazón en la que pensé primero y se trata de ese intento del ser humano por no aparecerse naturalmente a los demás seres humanos, ocultándole sus emociones pero también cosas tan elementales como el olor corporal o la propia forma del cuerpo. Esta caparazón tuvo su origen en un desarrollo ulterior de la vestimenta que fue más allá de su primer funcionalidad para convertirla en una forma de presentación camaleónica del cuerpo bajo el velo de las vestiduras, complementándose este esfuerzo con pinturas corporales y distintas clases de adornos más o menos incorporados como argollas atravesando las fosas nasales o platillos dentro del labio inferior. Tuvo un imprescindible complemento en la creación de peinados y cortes de pelo que alteran el aspecto natural del pelo hasta el punto en que hoy se le cambia de color y hasta de textura. Pero el hecho no se detuvo ahí y hay toda una historia de los perfumes, de los maquillajes, de la cosmética que ha culminado en una gigantesca industria mundial, que nos da una idea de la magnitud de esta determinación humana hacia el velo de su apariencia, hacia el disimulo y la simulación de su presencia corporal en sociedad, una tendencia que podemos sintetizar en la idea de que el ser humano ha construido aquí y allá sin parar una elaborada y ubicua caparazón social que lo aísla de su propia naturaleza corporal, aislamiento y separación que quizás lo lleva por reacción y exceso a regocijarse del quiebre que puede hacer de ella en la intimidad, aunque incluso en la intimidad pueden seguir actuando los velos a través de la representación gestual, que también es una faceta de ese encubrimiento de su propia naturaleza aplicado a todos los ámbitos de su vida social.

5- Caparazón mental

La última de las caparazones humanas que se me ocurre mencionar aquí es esta caparazón mediante la cual ha logrado aislar su pensamiento y su producción intelectual de sus condiciones naturales, que son la del habla de persona a persona y la simple espontaneidad cerebral. En el camino hacia la construcción de esta caparazón mental el gran hito fue la escritura mediante la cual logró que su pensamiento se separara de su base cerebral y del habla, del sonido de las palabras en el medio ambiente, para convertirse en una sólida y exteriorizada permanencia simbólica desprendida de sus raíces y capaz de ser llevada más allá de la muerte de su autor. De este modo daba su primer gran paso para hacer del pensamiento una máquina independiente de los factores emocionales, de los altibajos anímicos y orgánicos del cuerpo, incorporando a continuación los ejes lógicos para automatizarlo y pulirlo, para convertirlo en una verdadera herramienta antinatural que pudiera colocar a la naturaleza bajo la lupa de sus símbolos. Hoy podemos ver como el pensamiento ha ingresado ya en su propio espacio maquínico, en la virtualidad de las máquinas computacionales, para aislarse por completo de su base orgánica. De algún modo extraño el ser humano parece querer con esto liberarse de su propio cuerpo y convertirse en un pensamiento sin raíces, ni tierra, ni contacto, ni emoción concreta, un pensamiento en el cual todo ello ha quedado reducido a escritura virtual, a gestos de la palabra-maquinaria, quedando como unico lazo entre ese nuevo universo del pensamiento abstracto y el cuerpo la interfaz del teclado, la pantalla táctil o el mouse, que pone en la punta de los dedos el último lazo de unión entre el cuerpo y la representación mental aislada de su base orgánica. A esta construcción de una barrera entre la mente y el cuerpo, entre la inteligencia y el organismo humano, la podemos llamar caparazón mental, pero más que caparazón es un síntoma de que al ser humano no le alcanza con aislarse de la naturaleza o de sí mismo, sino que aspira a una suprema alienación que arranque de él un fragmento de la realidad que no es él ni la naturaleza de la que proviene.

En fin, volviendo a aquella nostalgia por lo natural…Una vez hechas estas consideraciones podemos ver que esta nostalgia, que esta recurrencia continua del ser humano a la búsqueda momentánea y nunca totalmente satisfactoria de la naturaleza allí justamente donde el ha trabajado laboriosamente para alejarla de sí, es como un síntoma de que experimenta su autoinducido desarraigo con una mala conciencia, con una dolorosa conciencia de desgarro y que la suprema alienación de su pensamiento en la máquina y en la virtualidad de la pantalla por más que le sea un objeto de deseo esconde para él siempre el anhelo del contacto primitivo, del contacto inmediato con la fuente de su vida. Sabe, intuye, que no puede volver a las raíces, pero siente un dolor oscuro a causa de ese esfuerzo que a sí mismo le resulta incomprensible, por arrancarse de la tierra y vivir sin raíces.

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3 comentarios (+¿añadir los tuyos?)

  1. Eduardo Coli
    Feb 06, 2016 @ 11:53:55

    Está muy bueno este trabajo Fernando, sobre las coraza y las murallas, las armaduras exteriores- interiores, individuales y colectivas que tan ciertas son, de los creados y desarrollado mecanismos de defensa auto conservación de la vida lo vulnerable ante los avatares embates de las condiciones medio ambientales externas.

    Pero igualmente yo sospecho que el ser humano como se lo conoce se estructura en un campo mental-subjetivo, de mucha actividad como periférico, que hace de barrera mediación entre lo interior y lo exterior al organismo, con cierta independencia y autonomía política, para actuar y disponer de uno y otro respetivamente, es decir a mi entender, cosa a discutir.

    El ser humano subjetiva y mentalmente se estructura en la mediación interposición de esta dos instancias, de lo denominado como lo interno y lo externo, es decir lo haría en un tercer lugar, o en la interposición intangible entre uno y otro, en lo que puedo auto representar como la periferia de este campo dinámico que separa aísla lo externo de lo interno, como un espacio una frontera externa limitante encargada entre otras cosas de la defensa la regulación la orientación la protección como cuidado y disposición del organismo.

    Para el hombre el dominio el manejo como la disposición la explotación la utilización del complejo organismo interno de la vida interna, le es tan extraña , y esencial como el manejo el dominio la disposición como la explotación mental del complejo medio ambiente externo.

    Para este tercer lugar, o desde la perspectiva de este tercer lugar, de la auto exclusión como distanciamiento de lo viviente, en el que se estructura constituye el manejo mental subjetivo del hombre moderno, el cuerpo el propio cuerpo es una realidad a dominar someter explotar por los intereses los objetivos los deseosos de las necesidades de dominio de esta subjetividad mental, de aquí que los intereses y los deseos de la subjetividad humana puedan estar en un declarado conflicto y confrontación con las necesidades y los interese reales del organismo interno.

    Que es en parte negado y reprimido como utilizado y empleado por la persecución de los fines y los deseos meramente subjetivos mentales, de una actividad mental subjetiva que se centraliza como lo central y que se cree con el poder y la arrogancia de disponer y someter por su sola fuerza y voluntad tanto de la vida interna como los recursos de la vida externa que mentalmente subjetivamente se explota y domina, siguiendo los objetivo y motivos que se crea, imagina esta actividad mental.

    Objetivos y deseos que notoriamente difieren de las necesidades de los fines y objetivos orgánicos por medio de los cuales se estructura y auto organiza la vida interna frágil y vulnerable del organismo, como la estructuración del mundo las condiciones externas.

    Te dejo la dirección de un vídeo en el que a hablo y hago una especie de diagramación de este campo mental subjetivo, con las precariedades de la limitaciones de mis recursos claro esta.

    Una abrazo.

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  2. FG
    Feb 06, 2016 @ 12:41:45

    Como siempre, una brillante disquisición Eduardo, para la cual tendré que pensar una adecuada respuesta. Dame un tiempito de análisis, no mucho, para que la pueda desarrollar. Un abrazo, Fernando…(y me sigo admirando de lo bien que le quedan a tus textos el desorden gramatical, para mi es una expresión de tu radicalidad en la crítica al monopolio del lenguaje…)
    Un abrazo, Fernando

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  3. Eduardo Coli
    Feb 07, 2016 @ 13:58:25

    Gracias Fernando, y me río porque tienes mucha razón, varias veces me he cuestionado cuanto le debo a este desorden, ya que el mismo se me auto representa como una lucha de varios personas, personajes, que se disputan y agreden entre sí en y por la disputa de la palabra, por la apropiación del poder de enunciación en juego, en disputa, por medio del lenguaje.
    Otras veces creo ver otras voces otros discursos y razones infiltrándose entre mezcladas en el discurso y esto es realmente algo caótico y muy loco ya que suelo escuchar y atender esas irrupciones recriminaciones y voces.
    Un abrazo

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