La confluencia global de la mente humana

cap

No puede dudarse que por privacidad y autonomía la mente individual no es un mero subproducto modelado exteriormente desde el ámbito social. Ella se define a partir de una esfera propia de emociones, percepciones, sensaciones, recuerdos, pensamientos, etc. Sin embargo, la estructura de las emociones, percepciones, sensaciones, recuerdos, pensamientos, etc. que cada una de las mentes individuales tiene responde a una estructura replicada interminablemente y que es básicamente la misma estructura siempre. Cualquiera de los seres humanos existentes hoy se puede distinguir de cualquier otro del mismo modo que las hojas de un árbol se distinguen entre si, pero cuando uno mira las hojas de un árbol no logra discernir entre ellas más que con un máximo detenimiento. El cuerpo y la mente individual humana no es más que la replica, la repetición de un mismo modelo, un Cuerpo y una Mente prototípica de la especie, y solo existen respecto de esta plantilla general de la que salen todos, de este canon modélico que la naturaleza impone, pequeños detalles diferenciadores. Eso es lo que quiere decir exactamente que TODOS LOS SERES HUMANOS SON IGUALES, quiere decir que nuestra estructura individual es solo una estructura replicante, miles de millones de veces repetida salvo detalles de menor importancia y casuales malformaciones dañinas. Esto conlleva a que si bien tenemos DISTINTOS recuerdos, emociones, sensaciones, pensamientos, etc. esa diferencia no es fundamental de ningún modo, pues las estructuras de nuestros recuerdos, sensaciones, pensamientos, emociones, etc. son practicamente las mismas en todos nosotros. Para decirlo de algún modo ejemplificante aunque reduccionista, somos todos como cámaras fotográficas del mismo modelo que no se diferencian en lo sustancial sino en cosas como el tiempo de uso, las fotografías que se han obtenido con ellas, etc. Incluso las diferencias morfológicas entre hombre y mujer pueden obviarse si se considera que estas diferencias también forman parte del Modelo, que podríamos llamar genético, que nos determina. Esto quiere decir que si bien se puede sostener que la individualidad existe y es algo defendible, por cuanto cada individuo humano aporta una microhistoria propia y distinta a la historia humana, esa individualidad está totalmente relativizada por la base pre-formativa común que nos liga indefectiblemente en un modelo humano único., modelo de índole natural y que no está en nuestras manos modificar a menos que querramos dejar de ser humanos.

Vuelvo a decir que sin duda la mente humana individual por privacidad y autonomía no es un mero subproducto de la sociedad y es capaz de construir una historia propia, pero ahora aclaro que existiendo una única estructura mental humana biológica, salvo detalles, que sirve de base como un canon a todas las mentes individuales, esa privacidad y esa autonomía queda grandemente relativizadas desde el momento en que ningún individuo puede dejar de responder a esa estructura de base, firmemente asentada en nuestro acerbo reproductivo. Y ¿a qué nos conduce esa identidad mental de base que nos caracteriza a todos, que caracteriza a todos los miles de millones de seres humanos que habitan hoy la Tierra? Pues si consideramos que por otra parte los individuos humanos por naturaleza comparten sus aprendizajes, experiencias, emociones, pensamientos, sobre la base de esa identidad fundamental, creando un universo de experiencias común que llega a ser el ámbito social y cultural, podemos ver que esa identidad nos conduce a la forja de otra especie de identidad naciente de la confluencia de todas las mentes individuales, de todas las agrupaciones sociales, y de todas las formas culturales hacia un vórtice global de interacción entre las mentes individuales en un planetario ámbito mental, una confluencia mental global que no es casual sino que es facilitada por nuestra identidad estructural mental y corporal de base y por nuestra tendencia inherente a vivir mentalmente en un continuo lazo de coexistencia donde las mentes individuales no pueden tener una autonomía y una privacidad más que parcial, puesto que el volumen de los contenidos mentales compartidos mediante expresión simbólica siempre excede en alcance e importancia, al volumen de los contenidos mentales que permanecen sin compartir. Digamos en ese sentido que la expansión en alcance y densidad de los medios de telecomunicación, que se ha visto potenciada de una manera colosal por el desarrollo de la Internet, no es otra cosa que la expresión de esa tendencia a la comunicación inter-mental que caracteriza a la especie humana sobre la base de su matriz corporal específica. Si consideramos que la creación de una atmósfera planetaria de telecomunicación que incluso ha reducido a la mínima expresión los lapsos temporales de intercambio de información y experiencia es una expresión de la identidad fundamental de todos los individuos humanos y su tendencia a la intercomunicación plena, podemos ver que no se trata de un producto histórico casual sino de una consecuencia necesaria de las características mismas de la especie humana. La especie humana ha estado de cierto modo destinada desde el principio a generar este ambiente denso y total de comunicación intraespecífico. Lo interesante es que al mismo tiempo que se da esta confluencia mental global de toda la humanidad, los individuos son capaces aún de conservar cierto grado de autonomía y privacidad para sí mismos de manera inquebrantable, convirtiéndose cada uno de ellos no en un mero punto de intercambio sino en un auténtico nodo de retención, modificación, producción y alteración de experiencia e información. Si nos ponemos a pensar un poco, la red neuronal que caracteriza al cerebro humano está siendo de algún modo replicada a mayor escala por una red mental humana de escala planetaria donde los nodos de procesamiento de la experiencia ya no son neuronas casi carentes de autonomía funcional sino individuos humanos con una sostenida capacidad de autogestión individual. La humanidad, porque sin duda podemos hablar de humanidad y ser humanistas bajo este enfoque, se puede constituir a si misma de este modo, en una organización plurimental con una identidad global sostenida en identidades nodales creativas y autónomas. El éxito del proceso necesita si lo pensamos bien de dos elementos fundamentales: la conservación de la libertad individual y la obtención de un clima de paz mundial completo. El futuro de un estado de hiperorganización de la conciencia humana que podria resultar de la confluencia mental humana bajo esas dos condiciones es sumamente promisorio si además consideramos que ya la humanidad está en proceso de complementar su potencia global de acumulación y procesamiento de experiencia con el apoyo de las máquinas informáticas.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: