El antisemitismo es una herencia de la Iglesia Católica

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La entidad del pueblo judío no cabe ni cabrá jamás en los límites del estado de Israel por lo que ni siquiera el pueblo israelita puede ser tomado como su representación. El pueblo judío tiene miles de años de historia, cientos de generaciones lo han constituido, comunidades enteras cada una de ellas con historias y tragedias propias que ningún libro podría contar. Si algo podemos decir del pueblo judío es que ha encontrado una formidable afrenta milenaria en la obra constante de difamación que ha hecho durante siglos la Iglesia Católica contra él, difamación que ha conducido no solo al holocausto nazi sino a todos los anteriores progroms contra el pueblo judío, todas las quemas de hombres y mujeres judíos en horrendas hogueras…Si hay que acusar, si hay que señalar a un culpable, yo señalo a la historia de la Iglesia Católica, que ha traído al pueblo judío con siglos de difamación de los que apenas acaba de arrepentirse hace unos años con una floja declaración titulada “Nosotros recordamos: una breve reflexión sobre la Shoá”…que ha traido digo, el espanto y el horror.

Todos los que siguen obsesionados con el odio al judío y los judíos mismos que siguen preocupados eternamente por que piensan que el odio sigue allí, siempre dispuesto a volver a florecer, no deben olvidar que el antisemitismo fue cultivado incansablemente por la Iglesia Católica y heredado de ella por el mundo musulmán.

Para mínima muestra de lo que estoy diciendo dejó aquí palabras de San Agustín, el santo todavía adorado por la Iglesia Católica, extraídas de su TRATADO CONTRA LOS JUDÍOS, en los que acusa al pueblo judío de haber martirizado al mismísimo Dios:

“Id ahora, oh israelitas, según la carne y no según el espíritu; id ahora a contradecir todavía a la verdad más evidente. Y cuando escucháis el Venid y subamos al monte del Señor y a la casa del Dios de Jacob , decid: Somos nosotros, para que obcecados choquéis contra el monte, en donde rota la crisma perdáis miserablemente la frente. Si de verdad queréis decir: Somos nosotros, decidlo allí cuando oís: HA SIDO LLEVADO A LA MUERTE POR LAS INIQUIDADES DE MI PUEBLO. Porque se habla aquí de CRISTO, A QUIEN VOSOTROS EN VUESTROS PADRES ENVIASTEIS A LA MUERTE, y que fue llevado como una oveja al matadero”

El tenor de la acusación de San Agustín sobre el pueblo judío en esta frase es absolutamente insoportable: afirma que una generación de judíos fue quien envió al propio Dios cristiano a la muerte y que las generaciones posteriores cargan con esa culpa.

Confiemos que la Iglesia Católica depure su discurso para siempre de todo antisemitismo, que el perdón que han pedido por ello y por su falta de sensibilidad para con el holocausto nazi valga la pena, y aclaro que no atribuyo a los católicos sino a la institución del catolicismo está vergonzosa historia y responsabilidad.

Enlace a quien quiera leer el TRATADO CONTRA LOS JUDÍOS de San Agustín:
http://www.augustinus.it/spagnolo/contro_giudei/contro_giudei_libro.htm

Enlace a quien quiera leer el mea culpa parcial de la Iglesia Católica bajo el mandato de Juan Pablo II:
http://www.vatican.va/roman_curia/pontifical_councils/chrstuni/documents/rc_pc_chrstuni_doc_16031998_shoah_sp.html

En dicho mea culpa se reconoce lo siguiente:
” Sentimientos de antijudaísmo en ALGUNOS ambientes cristianos y la brecha existente entre la Iglesia y el pueblo judío llevaron a una discriminación generalizada, que desembocó A VECES en expulsiones o en intentos de conversiones forzadas. En gran parte del mundo «cristiano», hasta finales del siglo XVIII, los no cristianos NO SIEMPRE gozaron de un status jurídico plenamente reconocido. A pesar de ello, los judíos, extendidos por todo el mundo cristiano, conservaron sus tradiciones religiosas y sus costumbres propias. Por eso, fueron objeto de sospecha y desconfianza. En tiempos de crisis, como carestías, guerras, epidemias o tensiones sociales, la minoría judía fue A VECES tomada como chivo expiatorio, y se convirtió así en víctima de violencia, saqueos e incluso matanzas.”

En la foto que adjunto vemos al obispo católico Reich Ludwig Muller recibiendo el saludo nazi Y EXISTEN MUCHAS FOTOS SIMILARES A ESTA QUE DEMUESTRAN DE MANERA TAJANTE QUE LA IGLESIA CATÓLICA NO REPUDIÓ CUANDO DEBÍA HACERLO AL NAZISMO, ASÍ COMO NO DIÓ LA ESPALDA AL FASCISMO ITALIANO NI AL FRANQUISMO ESPAÑOL. Por el contrario debemos recordar que fue el dictador fascista Mussolini quien mediante el pacto de Letrán concedió a la Iglesia Católica la soberanía del Vaticano.

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Para terminar quiero adjuntar para que no quepa dudas de la grave culpa histórica de la Iglesia Católica en esta insondable profundidad de horror que ninguna memoria individual soportaría recordar, esta foto tomada el 20 de Abril de 1939 en la que se ve al Arzobispo Cesare Orsenigo, nuncio Papal en Berlín, celebrando el cumpleaños de Adolf Hitler. (Para que los falsarios no salgan a decir mentiras aclaro que Cesare Orsenigo representó a la Iglesia Católica sin mayor problema frente a Alemania, y frente al régimen nazi por todo el tiempo que este duró, entre 1930 y 1945 con la anuencia plena del Papa Pío XI y del Papa Pío XII)

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